Mostrando entradas con la etiqueta Etiqueta: Casco Antiguo. Mostrar todas las entradas

Comercios del Viejo Pamplona: De Mártires de Cirauqui a San Antón (1908-1963)

Recupero una serie en la que hace mucho tiempo no había trabajado y es la de «Comercios del Viejo de Pamplona» pero en vez de gremios, como he hecho últimamente, volveré a  revisar los comercios por calles y siguiendo un criterio cronológico, esto desde principios de siglo hasta 1963. En esta ocasión le toca el turno a la calle San Antón. Aprovecharé también para hablar de los comercios de la plaza del Consejo. La calle San Antón fue llamada Mártires de Cirauqui entre 1873 y 1900 y de 1903 a 1936. No fue la primera ni la única calle que tuvo nombres relacionadas con la última guerra carlista, ahí están los casos de Héroes de Estella por Chapitela, General Moriones por Pozoblanco o Dos de Febrero por Comedias por citar unos ejemplos. Desde 1937 y por acuerdo de pleno municipal volvió   a recuperar el nombre de San Antón que había tenido antes de 1873. Como en otras ocasiones, nos situaremos en un imaginario día de diciembre 1908, en la esquina de la calle con la plaza del Consejo, empezando por los números pares. Como en otras entradas de la serie recordaré que los números más antiguos no tienen porque coincidir con los de años posteriores y mucho menos con los actuales pero intentaré, en la medida de lo posible dar siempre una referencia.

Me colocaré, en el lado derecho de la calle, empezando por los pares,  donde ahora hay una tienda de ropa llamada «Boutique Bukle» a punto de cerrar, en la esquina de San Antón con la plaza del Consejo. En los años 30 en el nº 2 de esta plaza  estaba Arizmendi y Compañía con  la pañería «La Innovación» (pañería, confección y novedades para señoras), años después, en los años 50  Sebastián Ferraz y Hnos abrirían Almacenes Ferraz en el nº 1 y 2 de la plaza con venta al por mayor y menor de tejidos, que también incluyo, por cercanía, dentro de este itinerario comercial de la calle San Antón. Ferraz tenía también un almacén-tienda en el nº 38 de la calle Mayor y otra segunda sucursal en el nº 6 de la calle Estella. Pues bien,  en 1908, en esa esquina de la plaza con la calle Mártires de Cirauqui había una tienda de sombreros  que arreglaba también máquinas de coser a nombre de Manuel Comes, actividad que continuará  a comienzos de los años 20, luego venía la carbonería primero de José Ansa y luego de Julián Itúrbide que seguirá  hasta los años 30.  Donde hoy se encuentra «Calza Perfect», aqui, en los años 50,  había un negocio de calefacciones a nombre de Aquilino Arteaga aunque por el anuncio de la entrada vemos que también tocaba otros ámbitos (campanas criadoras, comederos y bebederos) y en los 60 la agencia de viajes Ultramar Express. Dejando a un lado  la Casa Museo de Fermín Echauri en las siguientes bajeras había un par de tiendas de coloniales, -la de Armendáriz que en los años 20 ocupa la Viuda de Irujo y la de Fermín Subiza. El negocio de coloniales de Subiza lo cogería en los años 20 la Viuda de Galán, de la que hablaré después. La tienda de Irujo tuvo su importancia ya que ocupaba los números 8 y 10, donde estaban antiguamente los talleres de Cáritas  y en los años 30 además de coloniales se dedicaba también a los cafés tostados al por mayor y la fabricación de pastas alimenticias,  -como se ve en los dos anuncios publicitarios adjuntos a este párrafo-,   el blanqueo de cera, la venta de cerillas al por mayor, y las semillas. En los años 50  el negocio estaba a nombre de Maravillas González Tablas. Este apellido y el de Irujo han aparecido en otras ocasiones vinculados a otros negocios comerciales de la ciudad. Junto a ella en los años 30 se ubicaba Ignacio Soria, instalador y vendedor de componentes de electricidad que continuaba en el lugar a mediados de los años 60.

A continuación del local de  la viuda de Irujo, al final de  los años 20, como he dicho,  se encontraba la tienda de Viuda de Galán con venta de aceite, coloniales, fábrica de chorizos y cafés tostados al por menor,  que continuará bajo la dirección de  Luis Galán en los años 50 y que en los 60 dará paso a la tienda de tejidos de Arsenio Fernández. A partir de ese momento creo que  hasta ahora que lo ocupa la franquicia de productos ecológicos y naturales «La ventana natural» el destino comercial fue el del equipamiento personal, ropa o calzado. Allí he conocido, desde los años 70 y 80,  las tiendas de Sayoa, de Miguel Ángel García Falces con su «impresionante» humanidad, «Machin» y «Paso Cómodo». Más adelante, en el nº 14, en esta misma década de los 20 estaba la carnicería de Anacleto Goñi, donde hoy está la perfumería y negocio de pelucas Pascual (este negocio de Feliciano Pascual surge, como droguería y perfumería,  después de la guerra). En el lugar donde hasta hace poco estuvo la joyería Mendihur estaba, en los años 50, el zapatero Cesareo Esparza, poco tiempo después Félix Mendivil ponía allí su negocio de bisutería. Al final de este primer tramo, antes de la belena de San Miguel, en 1908, estaba la barbería de Manuel Flor. En este número,  en los años 20 se instalaba Joaquín Arrastia con su carnicería que mantendría hasta los años 60, si bien en esta época tardía no la encontramos aquí sino en el nº 38. También tuvo otros despachos de carne en el nº 4 de Estafeta y el 51 de la calle Mayor. En los años 50, pasada la belena,  en el nº 20, donde luego estuvo la tienda de fotografía de Bozano estaba la tienda de comestibles y fabrica de chocolate, velas y bujías de Pedro Baquedano y junto a ella, en una tienda más chiquita, donde hoy está Guapas estaba la tienda de comestibles de Justo Maganto hasta los años 60. En estos años 60 la tienda de Baquedano aparecía no en el 20 sino  en el  30.

En el segundo tramo de la calle, en los años 20 y en el nº 24 Justo Jaso regentaba una tienda de frutas y verduras y en los años 30 Silvestre Larumbe una tienda de coloniales;  en 1908 en el nº 30 estaba la carnicería de Rosa Erro y en los 30  Bruno Arbilla hasta los años 50, luego la quesería de Victoriano Saralegui (con su Mantequería Baserri de la que hablaré más tarde),  y en los años 20-30, en el nº 32 la zapatería de Antón y Egaña, que continuaba en los 50 bajo el nombre de Vda de Miguel Antón;  en los años 60 su lugar lo ocuparía la pescadería de Miguel Gil;  luego en los años 30 en el nº 34 se instaló Juan Erroz con un taller de fontanería, sanitarios, hojalatería y lampistería que yo he visto abierto hasta hace cerca de 10 años y  un bar a nombre de Sofronio Borda que tenía también un taller de carpintería en el nº 4 de padre Calatayud (de ambos, erroz y Borda,  dejo un par de anuncios aquí al lado). Este negocio en los años 50 dio paso tras la guerra a Casa Torrubia, de Jovito Torrubia Pueyo, con platería, bisutería, relojería, quincallería y bazar; en 1908, en el nº 36 había un colegio, sin internos, de Genoveva Martínez, en el 38 la mercería de Macua y Górriz (en los años 30, que posteriormente será sólo de Emeteria Gorriz)) y en el nº 40, un poco antes de La Golosina, la posada o casa de viajeros de Lorenzo Tiberio. Tras la Golosina, en los años 30 y en el nº 44, había otra tienda de coloniales, ésta de Félix Corral y en los años 50 de Valerio Leache. En los años 60, su lugar es ocupado por Electricidad Osinaga, de José Mª Osinaga,  con venta e instalaciones de material eléctrico. Esta también le he conocido abierta hasta finales de siglo, al menos. Donde estaba «La Taberna de San Antón» a comienzos de los años 60, el bar era regentado por José María Areta. Posteriormente, en el nº 46,  venía la taberna, -vendía vinos por decalitros-, de Francisco Navarlaz,   que posteriormente veremos también en la calle San Nicolás, esto en 1908 porque, posteriormente,  en los años 30 y siguientes estuvo el latonero y reparador de todo tipos de instrumentos musicales, Eustaquio Fernández, del cual les también un anuncio.

En el nº 48, donde hoy se encuentra el restaurante «Anttonenea» se encontraba,  en los años 30, la casa de comida y taberna de Pedro Irurita y junto a él había un latonero y, en los años 50, ahí estaba el bar taberna o  figón de Juan Ayerra que, en los 60, regenta Fermín Viniegras, con mesa de futbolines incluída. A continuación estaba la posada de Silvestre Latiegui que, años más tarde, albergará en sus bajos, la guarnicionería de Feliciano Barasoain que continuaba en los años 30 y de la que adjunto un anuncio publicitario. En el edificio donde hoy está Baños Lecar, con pensión y restaurante,  estaba la fonda «La Bilbaína» de Cecilio Jaso, que continuará a lo largo de las siguientes décadas, bajo la dirección de Flor Jaso, y a continuación, donde estuvo Mendi Kirolak, la zapatería de Francisco Moya. Más adelante había otras carbonerías, la de Fermín Juango al que sustituye luego Bonifacio Aguado, Enrique Saraldi, y otros, y, en los últimos números de la calle, diversos negocios  relacionados con los abonos, la construcción y la agricultura. En los años 20, en el nº 66, encontrábamos la abacería de Nicolás Charroalde y al final de la calle, en el nº 72 había otra posada, la de Mariano Aznar. En los años 30, en los últimos números, entre el 64 y el 72  estaban  la carpintería mecánica de Santiago Navaz, la posada de Antonio Ciriza y el taller de tapicería  y ebanistería de Francisco Larumbe. En los años 50, entre los números 56, poco después de donde está Lecar y el nº 66 estaban la zapatería de Pilar Colas, con venta de calzado ordinario, la lechería de Amador Errasti, la peluquería y barbería de Manuel Amilo Carasusan, el carbonero Vicente Churrío, sustituido luego por Alfonso Echeverría,  y la tienda de comestibles de Antonio Ibero que continuaba en los 60. Muebles Andueza y Zozaya aparece en el nº 70 de San Antón, al menos desde los inicios de los años 60. En los primeros pisos abundaban, en aquellos años, las fondas o posadas, sastrerías y peluquerías de señora.

Pasamos al otro lado de la calle,  a su lado izquierdo, y revisamos quien fue ocupando los números impares, igualmente desde el año 1908 hasta 1963. En 1908, los primeros números de los que tenemos referencia empiezan en el nº 5 de la calle, -es mejor no comparar con la numeración actual ya que seguro que muchos  no casarían-. En el nº 5,  que luego uno de ellos será el nº 3, estaban la fabrica de vinos de Cleofé Sarasa y la fábrica de tocinos, jamones y chorizos de Artazcoz que continuará durante los años 20 y 30.  La fábrica de vinos pasará, en 1921, a manos de los hermanos Taberna (Patricio y Victoriano) que continuarían en el lugar hasta finales del siglo;   en la de tocinos y jamones Artazcoz yo me acuerdo, desde niño, que ahí estaba una de las tiendas de Charcutería Itarte y es que en los años 50 ya se encontraba en este local Juana Lacunza, Viuda de Itarte,  y luego su hijo Félix. En el nº 7, donde ahora hay un aparcamiento de bicicletas municipal,  estaba la hojalatería de Sabas Tornero, luego Sucesores de Tornero, desde principios de siglo hasta  bien avanzados los años 60. En los años 20, en el nº 1,  estaban la zapatería de Valeriana Garriz y hermanas, que vemos en la segunda  fotografía de esta entrada y la librería papelería de Emilio García Enciso que, posteriormente, se trasladaría al nº 14 de la avenida de San Ignacio. Más tarde en el tiempo,  en su lugar se ubicaría,  durante varias décadas, Casa Erviti que vendía máquinas de coser y cogía puntos  a las medias. Lo estuvo hasta diciembre de 1960 en que Marcial Martinez y su tio abrieron Almacenes Numancia, que permanece abierto en la actualidad. Cerca de Droguería López se encontraba la fábrica y tienda de chocolate de Ramón Yarnoz que trasladó luego a San Miguel, 2. En la esquina de San Antón y San Miguel había, en los años 30,   un zapatero de apellido Alvira. En los 50, en este lugar estaba Mercedes Astiz Oroquieta, con venta de calzado fino y, en los 60, Ricardo Galbete, con el mismo tipo de género.

En el nº 19 de la calle, donde hoy está panadería Arrasate, estaba a comienzos de siglo Veramendi y Vda de Echarri, herreros, almacenistas de hierros, fabricantes de camas, almacenistas de carbón que continúan en el lugar hasta 1937 que es cuando Ambrosio Arrasate Beunza funda la panadería- pastelería Arrasate, entonces era el nº 23. Hablaré un poquito de esta empresa. Fue en 1850 fue cuando Antonio Echarri, natural de Arruiz, se decidió a abrir un pequeño almacén de hierros en la calle San Antón.  En 1871, tras unos años  en solitario, formó sociedad con Juan Veramendi. Tras la muerte de su fundador se creó una nueva sociedad entre su viuda Antonia Erviti y Juan Veramendi, siendo designado como Gerente Pedro Echarri Erviti, hijo del fundador y Antonia Erviti. Posteriormente, agotado el tiempo de duración de la sociedad, fue Pedro Echarri quien adquirió completamente la propiedad del negocio y continuó con su gestión, tal  y como venía haciendo desde tiempo atrás. Tras su época de gestión fue su yerno Tomás Aldaz Mina quien se hizo  cargo de la empresa hasta el año 1971. Fue entonces cuando adoptaron su actual forma jurídica de Sociedad Anónima, con la razón de Aldaz Echarri S. A., tomando control la cuarta generación de una empresa netamente familiar. En 1997 la compañía abandonó el casco urbano, -yo recuerdo una nave de Aldaz Echarri en Marcelo Celayeta, antes de llegar a Matesa-,  y se trasladaron a tres naves industriales en el polígono Areta de Huarte.

Antes de Arrasate, en los años 30, se encontraba la alpargatería de Anastasio Velaz que continuó hasta los años 50. Donde hoy está la carnicería Javier (nº 27) estaba,  a principios de siglo,  la taberna de Martín Ucarré y en el supermercado actual (nº 29) otra tienda de tocinos, embutidos y jamones primero a nombre de José Agesta, luego de Leandro Fernández y en los años 30 una alpargatería de Sebastián Erviti,  junto a la tienda de coloniales de Facundo Setuain. En el primer piso,  la posada de Viuda de Sesma. Después de la guerra,  en el nº 29 se instaló la agencia de pompas fúnebres de Eugenio Azcona Rayo, quien junto a Joaquín Ortigosa (San Gregorio, 4), Angel Ardaiz (Jarauta, 62) y Regino Unzué (Zapatería, 58) fundaron,  a mediados de los años 70,    el Tanatorio Irache, -hubo un tiempo en que en la publicidad, recuerdo yo,  se citaban los nombres de las familias fundadoras: tanatorio de Ardáiz, Azcona, Ortigosa y Unzué-. El primer servicio que Tanatorios Irache realizó tuvo lugar el 2 de noviembre de 1976, tres días después de su inauguración. Se trataba del primer tanatorio de nuestra comunidad y el décimo que se construía en España. Fueron, por lo tanto, pioneros en su sector. Antes de la agencia funeraria en el nº 27 estaba la tienda de muebles de  Federico Azcona. En los años 60, en el mencionado  27 se hallaba la colchonería de Carlos Latasa

En los años 30, en el nº 31,  donde a finales de siglo o principios de este estuvo una tienda de zapatos para jóvenes: Good, estaba el cestero Francisco Iriarte y luego la tienda de  ultramarinos de Sabina Villanueva.  En los años 20, donde hoy  está la joyería-relojería Larrayoz,  teníamos la pescadería de Eulalia Jaunsaras y posteriormente una tienda de comestibles dirigida por Fructuoso Royo que permaneció hasta los años 60,  luego la carpintería de Florentino Daroca y un poco más adelante, en el nº  39, antes de Olleros, la posada de José Sesma. Por cierto antes de trasladarse al 33-35 Larrayoz estuvo en el otro lado de la calle, en el nº 34 desde el año 1952 o 53. En los primeros años 50 en el 37 estaba la lechería de Victoriano Saralegui, el mismo que, como he citado tenía una quesería en el otro lado de la calle. De estos pequeños negocios conocidos bajo el nombre de Baserri saldría lo que hoy conocemos como Goshua. Procedentes de Lizaso, en el valle de la Ulzama,  Victoriano y su esposa Lourdes Satustegui, que vemos en la fotografía adjunta, sacaron adelante la mantequería en el nº 28 y la lechería en el nº 37 de la calle San Antón, vendiendo todo tipo de productos lácteos: leche, mantequilla, quesos, etc. Empezaron a trabajar con los mejores establecimientos de  hostelería sobre todo a través de sus famosas y míticas cuajadas,  con su inconfundible recipiente de barro.  En los años 60 Baserri concentró su actividad en los números 28-30 de la calle y el local del nº 37 lo ocupó un negocio de encurtidos a nombre de Felicísimo Rey.

En los años 50 y 60  entre lo que hoy es Olleros y era la Cristalería For, hoy una tienda más del 365, se encontraban la panadería de Iribarren y Aznar, (Aznar, el de piensos Sanders tenía su molino de piensos en Echavacoiz, como vemos en el anuncio de la página), la mercería de Eustaquio Luna, luego de Ismael Sierra,  donde antes estuvo la carpintería mecánica de Azcona y la carbonería Viuda de Igoa. A continuación  venían el ebanista y vendedor de muebles Isidro Astiz y luego la pescadería de Félix Sarasibar Vidaurre. He citado a Cristalería For. Cristaleria For se fundó el 25 de febrero de 1955 e inició su actividad como fabricante de espejos en esta calle, trasladando su actividad productiva  a Landaben en el año 1970. En el año 2002  trasladaban también sus oficinas y su espacio de exposición a Landaben. Junto a For estaba el fontanero Rafael Erice.  A primeros de siglo, en el nº 55 trabajaba el ebanista y tapicero Félix Pérez, -más tarde una hojalatería-, la de Venancio Erice que sigue en los años 30 y a continuación, donde Kotonalia,  la abacería de Justa Eraña. Posteriormente donde la pescadería Lourdes estaba la guarnicionería de Lázaro Álvarez que permaneció en el lugar desde los años 30 hasta los 50 y 60. En el nº 65,  donde hoy hay un almacén logístico de Oraintxe,  estaba Balbina Martínez,  con su negocio de frutas y verduras. Al final de la calle, en los números 67 y 69, donde estuvo el bar Zuhaitza y, desde la segunda década de siglo, la Federación Católica Social de Navarra, germen de las cajas rurales, estuvieron la posada de la Viuda de Peralta, -que más tarde llevaría Ana Mina-, un negocio de pupilage de caballerías a cargo de Sotero Iribarren y la taberna de Domingo Ojer. En los años 50 , en este último tramo, donde ha habido siempre una galería de arte, la última creo que de Michel Menéndez, estaba la fábrica de calzado de goma de Benigno Turrillas y Jiménez, a continuación la fábrica de embutidos y tocinos de Isidoro Imizcoz, (luego Micaela Huarte) y la tienda de comestibles de Felisa Oses. Muy al final, antes de llegar a la farmacia de Ciudadela estaba la carpintería de Manuel Clemente. Hoy en día, muchos de esos locales siguen cerrados después de muchos años. Una pena.

Fotos por orden de aparición: Nº2: Calle de San Antón. Mayo de 1953. Foto J.J Arazuri. Pamplona, calles y barrios. Colección Arazuri. AMP. Nº 7: zapatería de Valeriana Gárriz y Hermanas. 1919. Pamplona, calles y barrios; Nº 13: pedregada en la calle de San Antón. 12 de julio de 1932. Foto Galle. Pamplona, calles y barrios. , Nº 14. Foto de la calle San Antón. 1997. Archivo Asociación Casco Antiguo, Nº 17: Foto de la calle San Antón. 1997. Archivo Asociación Casco Antiguo, Nº 18: Foto de Goshua. https://goshua.com/es/magazine/el-origen-de-goshua y Nº 21: foto de Cristalería For. http://www.cristalfor.com/empresa/

Plazas y calles de ayer y hoy: la plaza de Recoletas (1900-2015)

Retorno a una serie clásica de este blog, la de las «plazas y calles», deteniéndome esta vez  en la plaza de Recoletas, la primera plaza que encontramos en la ciudad histórica, subiendo desde la Rochapea por el Portal Nuevo. Su origen se remonta al siglo XVII, cuando se terminaron de derribar las viejas murallas medievales, y se ultimaba el nuevo recinto fortificado, unido a la imponente Ciudadela.  El rey Felipe IV donó el 16 de julio de 1624 los terrenos donde se encuentra la plaza y el convento de Recoletas a D. Juan de Ciriza, marqués de Montejaso, a la sazón, secretario de estado del rey, quien  junto a su mujer Doña Catalina Alvarado decidieron levantar un monasterio de clausura de  monjas de la orden de las Agustinas Recoletas. El Monasterio fue inaugurado el 4 de junio de 1634. El propio Juan de Ciriza ordenó posteriormente construir alguna de las casas de la plaza como la Casa de los Capellanes, donde se asentaría posteriormente el Asilo del Niño Jesús, que vemos en la penúltima foto de esta entrada, obra de José Luis Zuñiga, de enero de 1977. En el siglo XIX  el convento se utilizó como cárcel, incluso llegó a estar aquí encerrada, en la primera guerra carlista, la familia de Zumalacarregui.
A finales del siglo XVIII, se encargaron a Luis Paret varias fuentes monumentales con motivo de la traída de aguas de Subiza. La fuente existente hoy en la plaza de Recoletas estaba proyectada inicialmente para la Plaza Consistorial, conocida entonces como Plaza de la Fruta. Inicialmente estuvo localizada en el extremo sudoeste de la plaza hasta octubre de 1884 en que se coloca en el centro. También a finales del XIX se plantaron diversos arboles, cuyos ejemplares jóvenes vemos en la foto adjunta de primeros del siglo XX. Durante más de 30 años, los que van del 12 de septiembre de 1940 al 29 de febrero de 1972 la plaza fue oficialmente la plaza del Cardenal Ilundain, si bien ese nombre nunca cuajó entre los pamploneses que siguieron llamando a la plaza, plaza de las Recoletas. En 1974 el Ayuntamiento compró la plaza a las monjas  por la cantidad de dos millones de pesetas. La plaza también fue conocida popularmente,  a lo largo del siglo XX,  como plaza de los ajos,  por realizarse  aquí la mayor concentración de vendedores de ajos, principalmente en las fechas sanfermineras y  cuya actividad  ha decaído  tanto hasta el punto de casi desaparecer. Adjunto una foto típica con la plazuela llena de casetas de ajos. Un siglo antes, en  el siglo XIX se encontraba en este lugar, no una concentración de vendedores de ajos sino  el mayor mercado de carbón vegetal de la ciudad.

La plaza ha sufrido diversos cambios y transformaciones a lo largo de la historia. Como dije en la entrada «La avenida de Guipúzcoa: de Recoletas a Cuatro Vientos:1950-2012» hasta el inicio de los 80 había un par de kioskos en el lado de la plaza más cercano a la calle Mayor, tal y como podemos ver en la fotopostal en color de Ediciones Complex, de unos años antes, (principios de los 70),  que encabeza la entrada, asi como en la foto de Galle que cierra la entrada. Además y en el ángulo noroeste, cercano a la pared del convento y a la llamada cuesta de la Estación hubo, hasta primeros de los 80,   un tramo de escalones de piedra que comunicaban esa zona de la plaza con la acera de la avenida de Guipúzcoa. Se puede comprobar, hoy en día,  si  observamos con atención el nuevo lienzo de piedra que se diferencia claramente del resto del murete. En la foto aérea  de Gomez,  de 1964-65,  que encabeza la entrada,  puede percibirse en la bajada al Portal Nuevo como  la balaustrada, que separa la plaza de la Cuesta de la Estación,  finaliza abruptamente antes de llegar al muro del convento. A lo largo de buena parte del siglo XX la plaza estuvo  llena de coches y se podía aparcar y circular por ella, como atestiguan las fotos. Posteriormente se limitaría el acceso a la circulación a la calle  Recoletas así como el aparcamiento siendo reurbanizada como lo ha sido la mayor parte de las calles y plaza del Casco Antiguo a lo largo de la última década.

Fotos por orden de aparición: Nº 1: Iglesia de San Lorenzo y plaza de Recoletas, en primer término. Años 70. Ediciones Complex. Nº 2. Panorámica de la iglesia de San Lorenzo y la plaza de Recoletas. 1964-65. Gómez. Nº 3. Plaza de Recoletas. Principios del siglo XX. Archivo Municipal de Pamplona. Nº 4. Plaza de Recoletas. Sin filiar. Nº 5: Asilo del Niño Jesús. José Luis Zuñiga. Enero 1977. AMP. Nº 6. Plaza de Recoletas. Años 70. Jose Galle. AMP

Comercios del Viejo Pamplona: San Miguel (1908-1963)

Vuelvo con la serie «Comercios del viejo Pamplona». En esta ocasión con una calle cortita, la calle San Miguel. Cualquier intento de casar la numeración antigua con la moderna parece imposible, como veremos, pues no hay apenas coincidencias, hay saltos de números en la actualidad, por ejemplo en el lado izquierdo pasamos del nº 7 al 13, probablemente imagino que por fusión o anexión de edificios de viviendas y en el lado derecho hay desajustes entre la numeración antigua y la moderna. Empezaremos por la belena de San Miguel donde aun permanece la Mercería Carmen que aun conserva el nº 2 de la calle como recuerdo de la antigua numeración, la tuvo hasta los años 20 y  donde está su única puerta de entrada aunque el comercio también ostenta el 75 de la calle Nueva, por lo que cabe pensar que pudo tener también entrada por esa otra calle. Antes de la mercería, a principios del siglo,  estuvo en su lugar la alpargatería de Esteban Erro que en los años 30 se trasladó al nº 13 de la calle. Posteriormente encontramos a Droguería López si bien,  a primeros de siglo, estaba enfrente, en el nº 3 de la calle bajo la dirección  de Alvaro López Gómez. La droguería se fundó en 1904 como botica y luego se convirtió en droguería, vendía, además,  aparatos fotográficos. Fue a mediados de los años 20 cuando pasó a su actual ubicación en el lado derecho de la calle, en el nº 2, numeración que compartía con la tienda de Ramón Yarnoz que vendía chocolates, azucares y ceras. En esos años 20  a Alvaro le sustituyó su hermano Emilio que estuvo al frente del negocio hasta su fallecimiento, y al que luego le seguiría su hijo Joaquín hasta 1985. En el nº 4 en donde después se puso López estuvo, a principios de siglo, la carnicería de Antonio Orus vendiendo tocinos, jamones y embutidos, a este le seguiría en los años 20 Pascasio Yoldi, con el mismo género, y en los años 50 Miguel Yoldi y más tarde en los 60 y 70 Regino Setas. A continuación  en el nº 6, donde hoy hay una agencia de viajes, estaba la abacería de Doroteo Barcelo que luego se trasladaría al nº 12.

Como he dicho en los años 20 se recupera la numeración actual, de tal forma que donde hoy está Cool en tiempos estuvo la mercería de las Hermanas Agurruza, negocio que permanecerá dentro de la familia Agurruza hasta al menos los años 60, primero bajo la titularidad de María (Años 30) y luego de Emiliana (Años 50), casi siempre con el mismo género: quincalla (lo que hoy se llamaría bisutería), mercería y paquetería, introduciendo perfumería desde los tiempos de María. En los años 30, en el nº 8, estaba la casa de la familia Arrieta, uno de sus miembros, Juan Manuel fue alcalde Pamplona; aquí,  en este edificio, tenía su sede social la fundición de Apolinar Arrieta. Aparece en las guías comerciales y licencias municipales como fabricante de bombas, fundiciones de hierro y otros metales, construcción de maquinaria industrial y venta de  maquinaria agrícola e industrial. En 1905, en el nº 10, encontrábamos la carnicería de Julio Rodríguez que mantiene el negocio hasta los años 50.  A continuación venía el negocio de venta de cereales al por mayor y por menor de Juana Gallego  que luego  sería ocupada por  la abacería de los Sucesores de Barceló y más tarde por la carnicería de Manuela Erdozain, que hoy es Carnicería Vizcay, con más de 60 años de historia pasando de padres a hijos, posteriormente  la ferretería de Marcelina Irigaray y, atravesando el cruce con San Gregorio,  la taberna y tienda de venta de vinos de Miguel Muniain, al que sustituye Aniceto Muniain ocupando los números 16 y 18, la tienda de venta de aceites al por mayor de Agapito Peralta  (luego Comercial Belo) en el nº 22,  donde hoy está  la pizzería Pulcinella,   y durante mucho tiempo, al menos desde los años 60 estuvo la tienda de bolsos de Manuel  Nagore.

Antes, donde yo recuerdo estuvo la tintorería La Elegante estuvo la zapatería de calzado fino de  Genadia Pascual Hermoso. La tienda de comestibles de Jesús Torrens que permanece todavía abierta en el nº 12 permanece en este lugar al menos desde los años 40, según los anuarios comerciales. El último tramo de la calle San Miguel acababa en la bonita Casa Navasal, aunque no he detectado ningún número mas allá del 22, bueno, no es así, sorprendentemente en los años 60, solo en los años 60 descubro los números 36, 40 y 46, en los dos primeros había una churrería (de Margarita Eguillor) y  sendos bares de Damian Elizalde y José Guerra y una droguería de José Luis Casimiro y una tienda de ultramarinos de Juan María Zabalza. Me choca el salto e ignoro si esta numeración correspondía a la mencionada Casa Navasal derribada a finales de la década de los 60 o correspondían a algún número de la plazuela. ¿Alguien puede arrojar un poco de luz sobre esos establecimientos?.

Si empezamos la calle San Miguel por el lado izquierdo, del mismo modo y sorprendentemente,  a primeros de siglo,  encontramos la zapatería de Eusebio Aragón en el nº 1 de la calle San Miguel, sin embargo, por fotografías, que incluso han aparecido en este blog, sabemos que la zapatería de Eusebio Aragón estaba en la plazuela de San Nicolás, donde desde hace más de tres décadas se encuentra Ortopedia Aquiles.  En el nº 3 estaba como he dicho la droguería López así como la hojalatería de los hermanos Soria que vendían también material de electricidad. En el nº 1 desde la postguerra se encuentra el conocido comercio Colchonería Purroy que inicialmente fue una tienda de tejidos ampliando más tarde su negocio al de los colchones que es en el que finalmente se especializó. A continuación estaba el  ultramarinos de Manuel Lecumberri que en los años 20 se trocaría en venta de vinos y licores a cargo de Elías Goñi, y en los años 30 en la camisería y tienda de confecciones de Manuel Batllori, luego Viuda de Batllori (anteriormente había estado en la calle Zapatería) que a finales de los 40 pasa al otro lado, al nº 8, como Herederos de Manuel Batllori y en los 60 se transforma en Galerías Navarra S.A (bajo el epígrafe de bazar y tienda de venta de confección), en su anterior localización, en el nº 5,   se ubicó desde finales de los 40 la conocida Casa del Maestro (anteriormente ubicada en la calle Nueva), fundada por Nolasco Pérez Ilzarbe  al que sucedió en la titularidad su viuda y luego el matrimonio formado por su hijo Francisco Pérez  Ilzarbe y su esposa Julia Ruiz,  y en los números 7 y 9  estaba, a primeros de siglo, la fábrica de pastas para sopa de Antonio Gayarre, junto a su tienda de coloniales, que en los años 30 regenta Maravillas González y que en los años 50 se dedica  a la droguería al por mayor.

En los años 50 se ubica en el nº 11 con bazar, relojería, bisutería y quincallería José Mendivil Fernández, ahí he llegado a conocer en los años 80, Joyería Lyon, regentada por su hija Maria José, y es que José Mendivil fue el padre de una conocida familia de joyeros y relojeros pamploneses, como Francisco Mendivil (Berna) y Mari Jose Mendivil (Alexander y Mendihur). En los años 30, en el nº 13 hallamos la alpargatería de Esteban Erro y posteriormente la fábrica de chorizos de Mariano Goñi. En la calle han tenido su sede otros conocidos negocios como el de los Gallo (con peluquería, barbería), y sobre todo en las últimas décadas conocidos por el negocio de los callistas, peluquerías como las de Josefa Flor, Mari Carmen Luri, mercerías como la de Carmen Labiano, en el nº 13, sastrerías, perfumerías como la de Angel Santesteban (en los años 30) o tienda de calzado como la de Francisco Elvira, incluso la firma de perfumería Colomer tuvo representación aquí en los años 60.

Fotos por orden de aparición: C/San Miguel. Colección fotográfica de la Fundación Telefónica (1924-1934). C/San Miguel (1968). J.J. Arazuri. Pamplona, calles y barrios. Calzados Aragón. (1934). Galle.

    

Comercios del Viejo Pamplona: La calle Estafeta (1905-1965). Segunda parte.

Retomo la serie de los «comercios del Viejo Pamplona» con  la segunda parte de la calle Estafeta, recordando todos  los establecimientos que podíamos encontrar, en la primera mitad del siglo XX, en este segundo tramo de la calle, que comienza en el cruce con  la bajada de Javier y termina  en su cruce con las calles Juan de Labrit, a su izquierda, y Duque de Ahumada, a su derecha. Empezando por su lado izquierdo, donde sigue estando Casa Lange, había en torno a 1905 una tienda de chocolate que también  fabricaba, como era habitual en este tipo de establecimientos, pailas para velas de cera, y que figuraba a nombre de Herederos de Estanislao Larrosa. Más tarde en el nº 45 aparecía la firma Hidalgo y Ayestarán, con exposición y venta de automoviles, aunque ya pronto aparece por ahí Casa Lange. Tengo datada la ubicación de Casa Lange en este lugar al menos desde 1925.

Casa Lange fue fundada por Federico o Fritz Lange e inicialmente formó sociedad con Federico Standfuss al que ya nos hemos referido cuando hemos repasado los comercios de la calle Mayor (Y es que Standfuss, tras su separación de Lange, pondría un negocio  similar (de loza, porcelana y cristal y otros productos similares) en el nº 37 de la calle Mayor bajo el nombre de La Alemana. Casa Lange que ha vendido siempre un poco de todo (objetos de regalo, juguetería, bisutería, quincallería, etc), como si fuese una especie de bazar,  mantiene actualmente  buena parte de su fisonomía inicial de comercio de principios del pasado siglo, siendo regentado a partir de los años 40 por Margarita Zabala Uribe. Tanto Lange como Standfuss pertenecían al grupo de alemanes (de mas de 200) que llegó a Pamplona, procedente del Camerún en mayo de 1916. En los años 30, no obstante, en ese mismo número 45, aparece, también, una tienda de confección de señora,  la de Encarnación Alonso.

En el nº 47, donde  ha estado siempre  el centro de jubilados de la CAN estaba la Caja de Ahorros y Monte de Piedad Municipal. Esta fue su primera sede antes de que se trasladara a la esquina de Mercaderes con Chapitela en los años 20. En los años 50, en ese primer tramo, junto a Casa Lange, estaban la tienda de máquinas de coser de Ruperto Andueza, también era zapatero y la mercería de María Urriza que   vendía también géneros de punto. En los números 49 y 51 donde hoy está  el bar-restaurante-sidrería Chez Belagua estaba en los años 20, el bar y la fábrica de gaseosas y agua de Seltz de Fernando Lusarreta, socio en aquellos años de Serafín Oderiz, si bien en los años 30 se traslada al nº 61 de la calle donde hoy está la tienda de ropa Motufashion, ya bajo la dirección de su viuda y luego de sus hijos. El negocio perviviría hasta bien entrados los años 60. En ese lugar encontraremos a partir de esos años (años 30)  la casa de comida de Julián Indabere y desde los 40-50 la panadería-pastelería-confitería de D. Francisco Irujo Gonzalez Tablas, luego Irujo y Gascon, vamos, la Cafetería Belagua de toda la vida, aunque la propiedad de esa cafetería pastelería cambió en el año 1984, convirtiéndose en un establecimiento de hostelería. En el nº 51 estaba, en  los años 30, el pintor Sinforiano Goñi  y en los años 40 más adelante, donde está el asador Erretegia, nº 53,  estaba la churrería de Miguel Fernández Jimenez y la lechería de Pedro Ancizu Eguaras,  donde hoy está la tienda Globe Trotter (nº 55)  estaba en los años 20 la carpintería de madera para construcción de Remigio Zalba y en los 30,  en este mismo número se encontraba la cubería de  Hijos de Pezonaga y  la casa de huéspedes de Francisco Marquínez, mientras que  en los años 50 hacía lo propio el restaurante de Carlos Pascualena Gembero, regentado luego por los hermanos Elizalde.

En el nº 59 donde hoy esta la sala de juegos Estafeta teníamos en 1905 al vendedor de cal, yeso y ladrillo, Pedro Fernández, que sería relevado en los años 30 por el tonelero Isidro Pezonaga. En el nº 61, pero en un primer piso, hallábamos el celebre colegio de Gabina Ezquerro, luego de las hermanas Ezquerro, que permanecería en el lugar durante cerca de 50 años. Posteriormente, en el nº 63, donde se encuentra la carnicería Arbi  había en los años 30 una carpintería mecánica, posteriormente donde hoy hay una de las tiendas de Atanasio Echarri, estaba el tonelero Pedro Garbayo y décadas después la fontanería, hojalatería  y cristalería de Maria Cruz Archanco Udobro que vendía e instalaba además material sanitario y de calefacción.

En el nº 67, donde durante muchas décadas, al menos desde los años 60 y hasta bien entrado el siglo XXI, estuvo la tienda de Orbaiceta luego Millar Estafeta, estuvo en la primera década de siglo, la fábrica de electricidad Hidroeléctrica Franco-Española, sustituida en los años 30 por la fábrica de cupriol o sulfato básico de cobre, Sociedad Anonima de Cupriol. Desaparecida ésta, en este número encontramos, después de la guerra, la sede de Fuerzas Electricas de Navarra que producía electricidad, alquilaba los contadores de luz e instalaba, vendía y reparaba maquinaria y material eléctrico. En el nº 69, donde hoy está Chez Evaristo hallábamos, a primeros de siglo,  el bar El Moderno, regentado por Venancio Sánchez. Posteriormente aquí encontraríamos un café público con mesas de billar regentado por Macario Arguiñano Echeverría, «Los billares» hasta que el bueno de Evaristo Salinas abrió su bar Casa Evaristo a primeros de los años 60, que hace ya unos cuantos años compró José Luis Biurrun Olave cambiándole el nombre por Chez Evaristo.

En los años 20, donde se encuentra hoy el bar La Granja estaba la tienda de José Les, «La Oficina Americana» que vendía máquinas de escribir, aparatos multicopistas y accesorios; en el primer piso tenía una agencia o gestoría que se dedicaba a diversos negocios. También en este número, en los años 20,  tenía la razón social Alfredo Urra, industrial local, herrero, cerrajero, dueño de garajes, taller mecánico,  autobuses y taxis conocido porque uno de sus coches, un Clement  Bayard, es considerado como el primer coche que ejerció de taxi, como tal, en Pamplona. Fundó junto a Manuel Ros, en los años 50,  la fábrica de frenos Urra en la Rochapea. Posteriormente desde los años 30 lo podíamos encontrar en el nº 73. En los años 50 en este local del nº 71 encontrábamos ya un negocio hostelero, un café público, con mesas de billar, su dueño, Luis Desojo Sanz que lo regentó hasta finales de siglo.

En el nº 73 donde se encuentra la tienda de camisetas «Eh toro, eh» y en tiempos estuvo una de las dos tiendas del Supermercado del Cassette había en 1905 una herrería,  la de Joaquín Urricelqui, en los años 40, sin embargo encontramos aquí una tienda de alimentación, también vendía café al por mayor regentada por Joaquín Goicoechea Ichaso que permanece al menos hasta los años 60. En 1958, en el primer piso Alejando Elizari y Felisa Garcia fundaban el restaurante Josetxo que en 1985 se trasladaría a la plaza Principe de Viana. A continuación, donde hoy esta un Totos, en 1908 estaba la posada de Matilde Lazaro que en los años 20 regentó Librada Lopez. En los años 30 había una tienda de coloniales, con especialidad en jamones y chorizos dirigida por Julian Muniain que en los años 50 estaba a nombre de Eloy Ciganda Goñi, negocio familiar que continuaría años más tarde con Esteban Ciganda. En este mismo nº tuvo su razón social también en los años 30 el negocio de venta y alquiler de bicicletas de Vicente Gracia que vemos en la foto que acompaña al siguiente párrafo.

En el nº 77 donde estuvo durante los últimos años Moda Hogar Casal hubo, a primeros de siglo, una tienda que vendía aceite, vinagre y jabón al por menor, además de cereales y pupilages para caballerías, a nombre de Josefa Uriz. Posteriormente en este local ha habido un negocio de blanqueamiento de cera, en el primer piso, el taller de sastrería de Demetrio Baztán, y antes de Casal creo recordar que hubo una tienda de moda que se llamaba London. Luego venía la carbonería de Abdon Maestu Alustiza y la carnicería de Gregorio López. Yo en ese lugar he conocido la Pastelería Salcedo, en la última fase Pastelería Andueza. Para acabar este lado, antes de llegar al cruce con Tejería,  encontramos donde estuvo Casa Sixto, en el nº 81,  a lo largo de la historia, diferentes usos: a comienzos del siglo había lo que se llamaba un  bodegón, también era fábrica de gaseosa y vino, se vendía vino por decalitros, lo dirigía Miguel Goñi, luego en los años 30, Leocadio Urtasun montó un bar y casa de comidas. Recordemos que este hombre también tenía una tienda de alimentación al final del primer tramo de la calle. En los años 40-50 será Juan Artazcoz quien regente el negocio hostelero así  como  Apolonio Aquerreta lo hará en los 60.

A continuación, en el nº 83, encontramos  el reformado Casa Juanito, que en tiempos dirigía Juan Barberena y luego otro local que tanto la planta baja como la primera casi siempre tuvieron uso hostelero: y es que en el nº 85 hallamos en 1908, la posada de Cesareo Lezaun, que luego en los años 20 aparecía como La Roncalesa (Sucesor de Lezaun) con fonda y casa de huespedes. Felix Tirapu dirigíría posteriormente la fonda restaurante San Fermin en los años 40 y en los 50 lo haría Pablo Berastegui. En la primera planta en los años 60 y 70  estaba aquí el restaurante Ibarra regentado por Antonio Ibarra. Será en esos años cuando se hagan cargo del bar de la planta baja Miguel Flores y Joaquín Corral  que lo convertirán en el conocido Casa Flores, hoy El chupinazo. Posteriormente, a primeros de siglo, en el nº 87, estaban los constructores de carros y coches: Hijos de Bonifacio Labarta y Jose Bon, algunas décadas más tarde aquí aparecía Juan Sagües con venta de abonos minerales, harinas y cereales, para acabar este lado de la calle con la farmacia (también era óptica, droguería y perfumería) de Javier Navascués, en el lugar al menos desde los años 30 y posteriormente la peluquería y barbería de David Zoco.

Regresamos al cruce con la bajada de Javier, esta vez recorriendo la calle por su lado derecho. Hasta bien avanzado este lado del segundo tramo, no encontramos locales comerciales. En primer lugar se hallaba y se halla el Palacio de Goyeneche y más tarde una serie de locales desocupados, muchos de ellos almacenes de locales que daban a la plaza del Castillo y que se encontraban bajo la cota de la calle. En el nº 42, donde hoy se encuentra Regalos Olentzero, tenía su razón social, en 1905 Francisco Lorente, almacenista de carbón vegetal, en los años 50 y 60 en ese lugar estaba la carbonería de Abdón Echauri;  a continuación en un local hoy sin uso comercial encontrábamos a Rafael Zugarrondo, constructor de baules, si bien a partir de los años 20 se traslada al nº 38, donde durante mucho tiempo estuvo el Bar Las Vegas, hoy un kebab. En los  años 30, en el nº 46 estaba la sede del Pensamiento Navarro. En esos mismos años, en el nº 48, donde hoy está el Zanpa estaba la tienda de coloniales, tocinos y jamones de Jacinto Chocarro. Había que llegar hasta el nº 52, en los años 30, donde hoy está el Bodegón Sarria para encontrar otra carbonería, la de Manuel Eraso al que sucedió Eusebio Echarri. En el año 1959 se instalaría allí el bar Señorio de Sarria. En la actual Cervecería La Estafeta había en los años 50 y 60  otra carbonería, la de Vicente Goldaraz;  Donde hoy está el Hilarión  encontramos a  comienzos del siglo otro almacen de carbón, este de  Vda de Astrain si bien en los años 30 hallamos en este lugar la carpintería de Aurelio Biurrun, constructor de baúles. El actual Fitero, sito en el nº 58, ha tenido un uso hostelero desde por lo menos comienzos del siglo sino antes. En la primera década del siglo XX se encontraba allí la taberna de Felipe Oderiz, regentada posteriormente por Jacinto Chocarro, citado anteriormente, la misma taberna que años más tarde, al menos desde los años 40, regentaría Candido Ardanaz Imizcoz, bajo el nombre de Bar Prados hasta que en el año 1956 lo coge el matrimonio formado por Cesareo de Luis Diaz y Elvira Beorlegui Lacunza y lo convierten en el Bar Fitero

Acabamos este tramo y nos encontramos con la travesía Espoz y Mina. Donde hoy hay una tienda de Deportes Atanasio, en un edificio renovado de los años 60, estaba a primeros de siglo, la fonda de Carlos Maisonnave, ya Vda de Maisonnave que, posteriormente, desde los años 20 se convertiría en hotel, el Hotel Maisonnave, con entrada también por Espoz y Mina 1. Más adelante en los números 62 y 64, donde hoy está el hotel Europa hallábamos las fondas de Candido Múgica y Javier Esparza, respectivamente, si bien en los años 30 en el 64 había una tienda de alimentación, la de Francisco Alvarez que en los años 50 y 60 aparece a nombre de Carmen Saenz y más tarde la tienda de maquinas de escribir de A. Torio;  en el 66, donde hoy hay una pizzería, estaba la abacería de Silveria Larman, sustituida en los años 30 por la fábrica de gaseosas y agua de Seltz de Sixto San Román, que también vemos en una foto del encierro de aquellos primeros años del siglo, junto al siguiente párrafo.  De Sixto San Román  ya hablé en la entrada dedicada a los bares y tabernas de antaño. En el nº 68, donde hoy está Tecnogalery, desde finales de los 40 estaba Victor Irisarri con su tienda de confección que yo llegué a conocer hasta al menos los años 80. En el nº 70, donde hoy está LG complementos estaba desde los años 50 al menos la pescadería de Fermina Villanueva, también un establecimiento bastante longevo.

En el nº 72, donde hoy esta Friking y durante muchos años la tienda de venta de  máquinas de coser de Casimiro Santiago, estaba, desde los años 20,  la tienda de alpargatas de Juan Pérez, luego desde mediados o finales de los años 60 aparece en este lugar la tocinería de Carmelo Moreno. En el nº 74, donde  desde hace décadas se encuentra un Taberna había un barbero, Avelino se llamaba, para acabar con el último local de la calle, que hace esquina con Duque de Ahumada, el nº 76, donde desde hace ya bastantes años se encuentra la primera tienda que abrió Kukuxumusu. A primeros de siglo aquí estaba la ferretería de Angel Artola, luego Artola y Cía, con almacén de lana en los años 20, aros para cedazos y venta de herramientas, almacenista de madera y materiales para la construcción, desde los años 30. Y desde los años 40 se instaló aquí la Mercería Feli, de Felicisimo Echeverría Gomez que también recuerdo hasta finales de siglo. Un poco antes, también en el 76 aparecía la droguería-perfumería de Maura Sola.

Fotos por orden de aparición: Foto nº 1. Segundo tramo de la calle Estafeta (1927). Luis Rouzaut; Foto nº 2. Encierro del 12 de julio de 1941. Diario de Navarra;  Foto nº 3: Encierro en el segundo tramo de Estafeta. (años 30). Foto Ruperez; Foto nº 4:  Fotopostal del encierro por el 2º tramo de la Estafeta (1965). Ediciones Vaquero;  Foto nº 5:  Foto último tramo de la calle Estafeta (sin filiar);  Foto nº 6: Alpargatería de Juan Pérez, en el nº 72 de la calle Estafeta. (1954). J. Cia. AMP;  Foto nº 7: Foto postal del encierro del 8 de julio de 1914;   Foto nº 8: Foto de la peluquería Garralda. (Años 30). L. Roisin

Comercios del Viejo Pamplona: La calle Estafeta (1905-1965). Primera Parte.

Retomo una serie muy bien acogida por los lectores de este blog que es la de los «Comercios del Viejo Pamplona». En esta ocasión me acerco a nuestra calle más internacional, la calle de la Estafeta que, dada su extensión, dividiré en dos partes, la primera parte llegará hasta el cruce con la bajada de Javier, una zona que siempre tuvo mayor  peso comercial que la segunda. En la segunda entrada, partiré de este cruce para llegar hasta su confluencia con Duque de Ahumada, donde encontramos un significativo número de establecimientos hosteleros, salpicados entre algunas pequeñas tiendas, aunque quizás no había entonces tantos bares  como  ahora.  La Estafeta es la tercera calle más larga del Casco, después de Nueva y Mayor, con  algo más de 300 metros de longitud, en los que encontraremos en torno a 89 establecimientos de diferente tipo. Como en entradas anteriores haremos retroceder la imaginaria moviola del tiempo y nos situaremos en las postrimerías del siglo XX, al principio de la calle. Si mirásemos a la izquierda de la calle, veríamos la fábrica y tienda de chocolate de Tiburcio Guerendiáin, que como el resto de este tipo de tiendas también hacían pailas  y blanqueaban la cera (de hecho  ahí tenía su sede la Sociedad de Cereros), si, ahí donde lo oyen, para mí ha sido una sorpresa, pues he identificado siempre el apellido Guerendiáin con otro tipo de actividades, si bien es cierto que ya para entonces también se dedicaba a la venta de materiales de construcción (cal, yeso, ladrillo, asfaltos, baldosas, azulejos, etc). El negocio de los chocolates no se prolongaría demasiado en el tiempo ya que para los años 20 Guerendiáin ya se había centrado única y exclusivamente en el negocio de los materiales para la construcción incorporando a su catálogo de productos aparatos sanitarios, venta de piedra artificial, tubería de gres, etc.

Es, al menos desde los primeros años 50, cuando aparece como titular Pio Guerendiáin Vitoria que se especializa, sobre todo, en la venta e instalación de material sanitario, aunque sin dejar la venta e instalación de materiales para la construcción, a continuación de Tiburcio  Guerendiáin había en los años 20 una tienda de frutas y verduras y, luego, desde finales de los 40, la tienda de Alimentación de Elía Hermanos, -yo la recuerdo por lo menos hasta los años 8-0, hasta que se hizo cargo de la tienda, -la cogió en traspaso-, Sulpicia Delgado que la convertiría en Alimentación Sulpi, hasta hace unos cuantos años, en que se jubiló. Hoy este y el anterior negocio se han convertido en un supermercado  Carrefour. A continuación estaba, a primeros de siglo, la barbería Mendivil que se mantendría en el lugar hasta  los años 40. Posteriormente se ubicaría aquí una tienda de frutas y verduras de Eustaquio Elizalde y tras la guerra la relojería de Jesús Redín Ladrón de Guevara y posteriormente de su hijo José Javier, bueno, sobre todo era un taller de relojería.  En 1965 coge el negocio Ignacio Ancín que lo convierte en Relojería Ancín, negocio que se mantendría en el lugar, regentada durante la última década y media por la segunda generación, encarnada por Sara Ancín que estaría en este lugar hasta diciembre de 2014 en que se traslada al nº 4 de la calle Zapatería. Es probable que la  numeración de entonces no coincida exactamente con la actual porque según mis fuentes en estos primeros números impares de la calle debió estar la mercería de Angeles Salcedo  durante los años 50 y 60 y la carnicería Arrastia.

Pero prosigamos, a continuación, en el nº 5, donde hoy está el Churrero de Lerín estaría, en los años 20, una tienda de frutas y verduras regentada por Josefa Ladrón de Guevara, ¿sería familia de Redín, el relojero antes citado, dada la coincidencia de apellidos?, que tras la guerra regenta  Evaristo Osteriz como tienda de alimentación. En los años 60 en este local estaba la zapatería (venta de calzado fino) de Jenara Companius,   yo ahí he conocido  Calzados Galdeano. Luego había, a primeros de siglo, una taberna regentada por Josefa Zabalza que, en los años 20, se convertiría, de la mano de Agustín Idoate,  en una tienda de venta de vinos y licores al por menor.   Más tarde en los  años 50  la carnicería de Narciso Iriguibel, donde hoy esta  Zaika y a su lado, a partir de 1938, Juan Zarranz Bermejo instalaría una mercería, más tarde  tienda de ropa mujer, que regentaría luego su hijo Miguel y hoy la tercera generación encarnada por Irene Zarranz, la foto de su local que acompaño, (la mayoría de las fotos son de encierros sanfermineros) es de finales de los 50 o primeros 60;  posteriormente a comienzos del siglo estaba la platería de Gregorio Carrasquilla, que también tenía taller de joyería, -en los años 50 todavía estaba en activo, con Jesús Carrasquilla de titular- y que también aparece en la foto. Posteriormente, en el nº 13 había a primeros de siglo un herrero y cerrajero de apellido Juango. Desde al menos los años 20, en los  nº 15-17, donde hoy esta Cuchillería Gomez y un chino estaba la tintorería de José Ferrer que permanece en el lugar hasta finales de los años 50 que la coge Gomez para poner ahí su tienda de souvenirs y regalos. Luego en los años 60 en el 17 estuvo la tienda textil de José Orte. En el nº 19, donde hoy está Foto Leache,  estaba en 1908 la abacería de Manuel Añezcar, al que seguiría en el negocio Segunda Landa, hasta que, a finales de los 20, se instaló  el establecimiento de cámaras frigoríficas «La Polar», que dió paso a finales de los 40 a la lechería de Atanasio Ezcurra Oscoz.

A continuación, en el nº 21,  donde hoy se encuentra  Gurgur y en tiempos La casa del Bacalao estaba la tienda de coloniales de los Garayoa, primero de Luciano y luego de Esteban. Esta tienda sería una tienda de alimentación desde los años 30 a los 60, por lo menos. Posteriormente, donde hoy está Sabai y anteriormente Lanas Kuska, en 1908 había un vendedor de vinos por decalitros (Silvestre Sánchez), un par de décadas después la carpintería mecánica de Valentín Goicoechea y más tarde Leoncio y Cía que pintaba muebles y automoviles (antes estuvo en el nº 9). Donde hoy está Tejidos Rodrigo que ocupa los números 25, 27 y 29, a principios de siglo estaban el hojalatero Goicoechea, luego Sucesores de Goicoechea, -representante de Isaac Urzay-, que se dedicaba a la instalación de calefacciones  aunque también lo he visto como lampistería en el nº 11, antes de que llegase Juan Zarranz a la zona; en el 27 aparecía una platería a nombre de Aquilino Garcia Dean. Resulta sorprendente este hecho porque este personaje, del que hemos recogido alguna fotografía en este blog, era un fotógrafo no profesional, un autodidacta, que trabajaba en el Ayuntamiento, llegó a ser concejal y buena parte de su producción, (que va de 1885 a 1940), sobre las calles, rincones y barrios de la ciudad,  permanece extraviada o no documentada. Y en el nº 29, en lo años 20, estaba la barbería de Saturnino Aventino. Ya desde los años 30 está documentada la presencia en este lugar de la fabrica de hielo de Pilar Apart. Posteriormente aparece como titular Julio Soto Perez con la misma actividad, fabrica de hielo y también de cerveza, creo que era «Cervezas El León», la actividad se mantendría con el y/o sus herederos hasta finales de los años 60. Junto a ella estaba la droguería Huarte. En 1971, se instala en estos números, como ya he señalado,  Tejidos Rodrigo.

En el lugar donde hasta hace un par de años estuvo Colecciones Iruña estuvo al comenzar el siglo XX, la imprenta de Erice y García. Como otras imprentas también era papelería, vendía libros y objetos de escritorio. Posteriormente la imprenta se quedaría en manos de Jesús García, mientras los Erice se centraban en una academia de enseñanza, en el 1º piso del nº 33 de la calle. Me acuerdo que mi hermano estudió tras el bachillerato en el Ximenez contabilidad en esta academia fundada por Candido Erice.  En los años 50 la imprenta García estaba a nombre de Pedro García Anoz. La actividad se mantendría, al menos, hasta finales de los 60 y primeros 70, también con la actividad de librería y venta de objetos de escritorio. En sus locales se imprimió   hasta su cierre, en 1932, el periódico,  La Tradición Navarra. En el primer piso y justo al lado,  en esos años estaba el Circulo Integrista, tal y como vemos en la foto adjunta, con unas dependencias similares a las del resto de sociedades y casinos de la época. En los años 50 estaba en el lugar la platería  de Esteban García que anteriormente, en los años 20, estuvo en el nº 27 de la calle. En el nº 35, también desde temprana fecha, final de la segunda década, encontrábamos la tintorería de Rafael Ferrer Galdeano, que permanece en el lugar hasta los años 60. A continuación venía un establecimiento muy conocido, todo un clásico, como es hoy el de las Pastas Beatriz en la calle, la pastelería y confitería de Sinforiano Salcedo, posteriormente Hijos de Salcedo, fueron muy famosas sus coronillas, cuya fachada vemos en una foto junto a este párrafo y que permaneció en el lugar hasta por lo menos finales de los 60 y primeros 70. Como quiera que a lo largo del tiempo ha habido baile de números, por segregación o anexión de locales, creo que no siempre fue el 37, yo he visto el local por dentro, cuando el propietario era el dueño de Windsor (lo utilizaba como almacén)  y se correspondía con el nº 35, al menos el obrador, donde hoy está la casa de apuestas deportivas Reta. A continuación, en el 39,   en 1908 estaba la barbería de los Moratel, por lo menos estuvo hasta los primeros años 50, primero con Benito, luego con Norberto y posteriormente desde los años 50 la bisutería y taller de joyería de José Luis Goñi, todavía en el lugar. En el 41 estaba y está, creo que data de primeros de siglo,- el Mesón Pirineo,  regentado a mediados de siglo por Antonio Zabaleta Monreal. Tras este bar y terminando este tramo de calle hubo durante buena parte del siglo diferentes tiendas de alimentación. En 1908 estaba Elias Gamazo, luego, desde los años 20, Matea Cenoz; en los años 50 aparecía como titular Leocadio Urtasun que a la sazón regentaba un establecimiento hostelero en el nº 81 de la calle donde luego estuvo  Casa Sixto,  actual Cocotte. La foto del encierro nos muestra el insólito montón formado junto a la tienda de Urtasun el 7 de julio de 1960, afortunadamente solo hubo heridos en este encierro protagonizado por los Pablo Romero.

Regresamos al principio de la calle, en su confluencia con Mercaderes. En el nº 2, donde hoy está el Come, Come estaba, a principio de siglo, la fabrica de corte y calzados, curtidos al por mayor y al por menor de Rufino Ayestarán. Al principio de los años 50 aparece como razón social Almacén de Curtidos de Alejandro Ayestarán si bien enseguida, en fotos de 1956, (vease la anterior entrada del blog), en su lugar puedo observar que estaban  Los Zamoranos y tras ellos, también en el nº 2,  estaba la relojería de José Antonio Olangua.  A continuación, en 1908,  estaba la tienda de cristal, loza y porcelana de Domingo Llorente, regentado luego por Blanca Llorente Aiciondo. También instalaban vendían y reparaban maquinaria y material eléctrico. Su  nombre comercial era, como vemos en el anuncio anexo, «El Buen Gusto» y vendía también objetos de regalo. En este primer tramo compruebo que hay una droguería, regentada por Saturnino Goñi, aparentemente en el nº 4, pero no logro ubicarla porque también aquí hay un baile de números. En 1908, en el nº 6  se ubicaba el tapicero Anastasio Martinez que, tras la guerra, reconvierte el negocio y empieza a dedicarse a la construcción y enmarcación de  cuadros, negocio que en 1960 traspasará  a Amado Mendoza, cuyos  herederos lo dirigen  en la actualidad. En el nº 8, que hoy ocupa también Amado Mendoza, había  en 1908  también un ebanista y tapicero, bajo el nombre de Herederos de Oñate, si bien, en los años 20, encontramos en ese lugar lugar a un tal Francisco Vicente que al oficio anterior de tapicero  sumaba  también  la construcción de cuadros. En los años 30  este hombre aparece en el nº 10 ya solo como constructor de cuadros, mientras que en el nº 8 hay una tienda de alimentación, siendo relevado en los años 50 por Eugenia Marco Zabaleta que continua su actividad en los años 60. Imagino que se corresponde con el negocio que conocemos como Cuadros Huici. Y seguimos con cuadros, por lo que se ve, estaban casi todos seguidos. En el nº 12 donde está actualmente Honestus y donde, desde 1979 estuvo la tienda de discos Digital figuraba el carpintero y ebanistero, más tarde constructor de cuadros,  Mauricio Arbizu Galdeano que mantuvo  la actividad desde principios de siglo hasta finales de los años 50. Lo sustituyó, en los años 60, la tienda de venta de aparatos eléctricos Ordex S.A. En los años 20, donde durante muchos años ha estado Cachito y luego una tienda de Desigual, estuvo la sillería de Manuel Ortiz que tendría una prolongada existencia,  hasta los años 60, luego venía la carnicería de Demetrio Aranguren (años 30) que en los años 60 sería la droguería de Maura Sola (Perfumería Remon). A continuación en el nº 18, donde desde 1943 y hasta 2000 estuvo la Gran Cuchillería Gomez que pasó ese año al nº 15 de la calle y que regenta actualmente la tercera generación, en el local donde hoy se encuentra una de las Heladerías Larramendi estuvo desde primeros de siglo el carpintero Angel Zabalo y posteriormente una hojalatería.

A continuación, donde hoy está Aromas y más. en 1908 estuvo la horchatería, chufería y alogeria de Victoriano Moreno. Posteriormente, después de la guerra  hubo allí una tienda de venta de loza, porcelana y cristal, Vda de L. Capitán, abierta hasta, al menos, finales de los años 60. Veamos ahora la historia del local donde está Pastas Beatriz. Desde comienzos del siglo hasta 1922 fue la carpintería de Esteban Osacar, luego desde esa fecha estuvo la fabrica y tienda de chocolate de José Larrea, también vendían velas de cera, después fue simplemente una tienda de ultramarinos, cuya propietaria se llamaba Regina González Vicente, hasta 1969,  en que  cogen el negocio Pablo Sarandi y su mujer Beatriz, convirtiéndola en una tienda de pastas. Al comenzar la década de los 90, dejan la tienda en manos de las hermanas Gómez Tellechea que son las que la regentan, y  con un enorme éxito, la tienda en la actualidad. Tras este establecimiento nos encontrábamos entonces con la pared trasera del hotel La Perla, -hoy está la entrada al restaurante La Cocina de Alex Múgica-, saltando, pues, la numeración desde el nº 22 hasta el nº 28 de la calle donde durante varias décadas, al menos desde los años 40, estuvo Bodegas Ibañez,  de Ibañez Hermanos, con venta de todo tipo de licores, almacenistas de vinos, etc. En el nº 32 donde hoy aparece Windsor Tavern estuvo el Navarro, un conocido bar de comienzos de siglo, regentado por  Nicomedes Paz. En este número también aparece, en los años 20, la dirección de Serafín Oderiz, el de Gaseosas Oderiz  que abrió su fábrica aquí antes de su traslado al Ensanche y más tarde a la avenida de Guipúzcoa, y  en los años 50 se encuentra en ese número el establecimiento Electri-Cinema de Julio Soto, el de Cervezas El León, con una tienda de aparatos de radio. A continuación en 1908, donde hoy está Elektra estaba la carnicería de Canuto Ochoa y, desde finales de los 40, la tienda de Carmelo Gortari, vendía aparatos de radio, y luego de televisión y otros electrodomésticos. Posteriormente, desde los años cincuenta, en el nº 36 encontrábamos  la relojería de José Antonio de Cia, seguida, desde 1943 por la librería de Benito Echarte, con compra y venta de libros usados y tras de ella, la zapatería de Alejandro Cavero Velasco.

Fotos por orden de aparición: Foto nº 1. Primer tramo de la calle Estafeta (1922). Luis Rouzaut, Foto nº 2: Encierro en la curva de la Estafeta. (años 40). Paco Mari. Fondo Marin. Kutxateka. Foto nº 3, Encierro sanferminero por la Estafeta. (1962). Sin filiar. Foto nº 4: encierro por la Estafeta. Paco Mari. 1961. Fondo Marin. Kutxateka, Foto nº 5: Pastelería Salcedo (1919). J. J. Arazuri. Pamplona, calles y barrios, Foto nº 6: Paseo por la calle Estafeta (1917), J. J. Arazuri. Pamplona, calles y barrios, Foto nº 7: Montón el 7 de julio de 1960 cerca del cruce con la bajada de Javier. Sin filiar , Foto nº 8: encierro sanferminero años 50 , Foto nº 9: Edificio que corresponde al nº 12 de la calle Estafeta. (1932). Galle. AMP, Foto nº 10: encierro sanferminero años 50.

Comercios del Viejo Pamplona: el Paseo de Valencia (1908-1953)

Y saliendo de la calle Comedias, entonces, a primeros de siglo, llamada Dos de Febrero, desembocábamos en 1903 en el llamado Bulevard de Sarasate, llamado popularmente por los pamploneses durante buena parte del pasado siglo, también, como Paseo de Valencia. Hoy un buen número de los viejos edificios de su parte más antigua, la lindante con el Casco, han sido derribados y sustituidos por otros y por lo tanto, de buena parte de aquellos viejos locales, nada queda. A la vuelta de Comedias, donde hoy se encuentran las tiendas de Kikos y Zucitola estaba la tienda de alimentación de Román Oteiza, que vemos en la fotografía que encabeza la entrada. Fabricaba y vendía pastas alimenticias,  pastas para sopa y también cafés tostados al por mayor y al por menor, velas de cera y un largo etcétera, convirtiéndose en los años siguientes ya como Oteiza e Iribas en una tienda de coloniales al por mayor y al por menor. Ocupaba los números 2 y 4 del Paseo; Contaba, además, con otra tienda en el nº 60 de la calle Jarauta. Después de la guerra Oteiza se trasladaría, como tantos otros comerciantes del Casco, al Nuevo Ensanche, aunque en esta época hubo de todo, comerciantes que mantuvieron la tienda en el Casco y abrieron un segundo punto de venta y comerciantes que trasladaron su actividad a las calles de esta expansión urbanística de la ciudad. En los años 40-50, en esa esquina de Sarasate con Comedias teníamos la zapatería de calzado fino de Justo Azcona y donde estaba Oteiza e Iribas encontrábamos la tienda de alimentación de Sandalio Urrutia. Junto a ellas podíamos hallar las pastelerías-confiterías de María Trasobares y la de Jose María Vilar así como la agencia de viajes Vincit. Zucitola permanece en este lugar, al menos, desde 1936. A continuación, también en el nº 4, en la segunda década del siglo XX hallábamos la centenaria armería Casa Puntos, fundada por Juan Martinez de Goñi, que también vemos en una de las fotografías que encabezan la entrada. Se especializaría en artículos de caza y pesca aunque también vendía artículos de viaje. En los años 50 la veríamos en el nº 10 del paseo y posteriormente en la calle Lindachiquia. También en esta zona había una tienda de venta de material de electricidad, la de Rafael Rodríguez y Compañía aunque posteriormente en los años 30  había allí una administración de lotería, la de Joaquín Solorzano. En 1939, Nicanor Mendiluce inauguraba la Heladería Nalia aunque desde el primer momento el negocio lo gestionaría el maestro heladero y turronero José Serrano, al que seguirían luego su hijo Vicente y actualmente, desde hace unos pocos años su nieto, la tercera generación, también llamado Vicente.

Posteriormente, en el nº 6,  tenía su local un marmolista, Ramón Carmona, donde posteriormente, en 1919  se instalaría la sede del Banco Hispano Americano, que desde los años 30 conoceríamos en el otro lado del Paseo, en el nº 3. Tras la guerra y hasta el año 2000 en ese lugar se ubicaría el conocido restaurante Las Pocholas de las hermanas Guerendiain, algunas de las cuales vemos en su cocina, en la fotografía adjunta.  A continuación, en el nº 8, estaba la papelería, que vendía, también objetos de escritorio, de Venancia Ciaurriz. Hoy en día, a Kikos y Zucitola habría que sumar en este largo tramo, donde hemos señalado los negocios indicados y por este orden  la yogurtería Baobab, la heladería Nalia, la tienda de ropa infantil Nanas y la chocolatería Valor. Posteriormente donde hoy hay un local vacío, desde tiempos inmemoriales y luego una tienda o almacén de antiguedades no tengo constancia de actividad alguna, en el período analizado lo cual no quiere decir que no la hubiera en algún momento a lo largo de la historia. En el nº 14 donde hoy existe una agencia de viajes The Travel Band y en tiempos  creo que estuvo Viajes Iberia, en los inicios del siglo XX había una tienda que vendía vino por decalitros, la de los hermanos Catalá, de corta duración ya que en los años 20, en su lugar encontramos la imprenta y papelería de Generoso Huarte. En los años 50 en el 1º piso había una peluquería, la de Miguel Gabari y Juana Lucia que atendía tanto a  señoras como a caballeros, imagino que  separados pues no habían llegado todavía a nuestra ciudad las peluquerías unisex; había otra peluquería al final del paseo, en el nº 34, regentada por Julio Martínez. Tras la guerra, en el nº 16, donde hoy está el establecimiento «Zapatos a lo bestia» estaba la droguería al por mayor Centro Farmacéutico Vizcaino, que también eran almacenistas de productos farmacéuticos. Donde hoy está el Bankinter, me dice mi hermano que había una heladería y en efecto, rebuscando en mis archivos descubro que en esta zona desde los años 40-50, al menos, estaba la heladería La Vital.

Tras la heladería y el kiosko de chucherías, situado a la entrada del llamado Rincón de San Nicolás venía la casa parroquial e iglesia de San Nicolás y pasada ésta, la llamada Casa Navasal derribada por desgracia a finales de los 60, -no hay más que ver el hermoso edificio que había y el engendro arquitectónico que lo sustituyó posteriormente, donde hoy esta la óptica de Javier Alforja-. La afamada casa, Sucesores de Navasal vendía tejidos al por mayor y al por menor además de ser una sastrería con venta de género. Junto a Navasal, en los años 30, estaba el estanco de Modesto Toledo y donde hoy se encuentra el restaurante Ñam, en el nº 24, estuvo la pastelería de Pedro Hernaiz  y en el nº 26, la tienda de máquinas de coser Singer, -yo la he llegado a conocer en esa ubicación hasta finales del pasado siglo-, si bien no en el nº 26 sino en el nº 28. Por aquí cerca, en el nº 26 estuvo también hace unos años una tienda de Beunza Luz. También en el 26 estaba la fábrica de vino de Agapito Peralta y  la tienda de Arizti Yaben. Como Guibert,  Arizti Yaben era una fumistería, osea vendía cocinas y estufas, chimeneas, balanzas, basculas, pero era además una ferretería y un almacén de hierros. Estuvo radicada en este lugar al menos, desde comienzos del siglo, sino antes, y hasta los años 30.   En esos años aparece también en este lugar, en el nº 26 la mercería, paquetería y quincallería de Pio Espluga, luego Sucesores de Pio Espluga,  que hemos conocido anteriormente, a principios de siglo, en la calle  Zapatería. Más tarde el negocio  se trasladaría cerca,  al nº 30. En este nº y lugar, tenía su sede y estación desde 1911,  la sociedad El Irati, tal y como vemos en la foto adjunta a este párrafo. De las principales sociedades industriales navarras de la primera mitad del siglo hablaré en otra ocasión. En estos locales donde hoy está la tienda Partyland o un nuevo edificio recién terminado hace escasas fechas estaba, no hace mucho, la cafetería Spada y anteriormente estuvo Radio Frías que, antes de recalar en el bulevard, estuvo en el nº 33 de la calle San Nicolás, además de, en el primer piso, la copistería Politécnica. ¡Cuantas copias habremos hecho tanto en esta copistería como en el de Copia de la plaza del castillo, eso sí,  hace ya un porrón de años! 


Ya casi en el ultimo tramo de este lado del Paseo, el comercial, el otro nunca lo fue teníamos, a primeros de siglo, la colandería de Angeles y Mercedes Tuero, en el nº 32. En ese mismo lugar, en los años 30, se instalaría la farmacia de Joaquín Arteaga, la delegación de la Unión y El Fénix Español  y tras la guerra, a estos locales,  donde ahora están Inmobiliaria San Fermín y una tienda de ropa de bebe se habían trasladado Arizti Yaben, con el nombre de Vda de Arizti Yaben e hijos, la droguería y perfumería de Ciriaco Ibañez y Javier Mena, el fotógrafo. A continuación, desde los años 40 y hasta finales del siglo, estuvo la famosa Heladería Italiana, sus propietarios eran italianos de verdad, su dueño se llamaba Eugenio Bez Dal Molin. Más adelante, en 1905, estaba la carnicería de Diego Mina, fundada por éste en 1864, luego Vda de Mina que fabricaba embutidos (chorizo, jamón, tocino, etc), la fabrica se trasladaría luego a Huarte; Aquí, en los años 40, se instalaría Victoriano Arburua aunque con un negocio de venta de periódicos y revistas, si bien en los años 70 creo haber visto una fotografía en la que aparecía como Papelería Blasco y vendía también productos de filatelia.  A continuación, en los años 20, se instaló, donde luego estaría Confecciones Chile, Joaquín Martínez, como sastrería con surtido de géneros que se mantuvo en el lugar al menos hasta los años 50 y junto a él, el almacén de muebles de Arrieta y compañía.

Ya en el último tramo del Paseo estaba, hasta 1971, la Casa Alzugaray, derribada para construir el actual edificio del Banco Atlántico (hoy Banco Sabadell). En los bajos de este edificio, que fue sede durante un tiempo del gobierno civil, encontrábamos, en los años 30, las oficinas de Múgica y Arellano y la sede social de la fábrica de harinas de Vda de Alzugaray, que daba nombre a la casa. En el otro lado del paseo, tal y como he comentado en otras entradas del blog teníamos y tenemos varias entidades bancarias y otros edificios oficiales o institucionales. En los últimos años las entidades bancarias también invadieron el lado más cercano al casco. Donde estuvo la antigua Alhóndiga Municipal se instalaría luego  el Banco de España, donde estuvo la Fonda de Otermin, el caserón de la Meca y luego los Escolapios, se construiría el nuevo edificio de Caja Municipal y del Banco Hispano Americano,  donde estuvo la panadería municipal del Vinculo, se erigiría el nuevo edificio de Correos, acabando ese tramo con la antigua Casa de Baños. De negocios en planta baja tan solo caben destacar en los años 30, un negocio de coches de alquiler a nombre de Sucesores de Maisonnave, en el nº 13, la imprenta de García Enciso y Cafés Maya, en el nº 15; y en los años 40-50, en el nº 7, la mercería de Gloria Burgos y las máquinas de coser Alfa y hasta hace algunas décadas en el nº 11 el negocio de venta y reparación de máquinas de escribir de Julián Echevarría.

Fotos por orden de aparición: Casa Puntos (Años 20). Luis Rouzaut del libro «Luis Rouzaut, óptico de profesión y cronista de la vida navarra a principios del siglo XX». Ultramarinos de Ramón Oteiza (Años 10). Cocina del restaurante Las Pocholas. (Años 40-50). Archivo familiar familia Guerendiain. Casa Navasal.  (1967). AMP. Estación del Irati. (Años 20). A. de León. Casa Alzugaray (1965). Javier Gallo.

Comercios del Viejo Pamplona: las calles Pozoblanco y Comedias (1904-1954)




Y después de haber repasado la historia comercial de la calle Zapatería no me alejo demasiado. Continuo por la zona más próxima y más concretamente por las calles Pozoblanco y Comedias, llamadas hasta 1937 General Moriones y Dos de Febrero respectivamente, aunque me referiré siempre a las calles con sus denominaciones actuales. Comenzaré  por los impares, indicando siempre que pueda a algún comercio destacado que  sirva de referencia. En 1908, en el nº 1 de la calle Pozoblanco estaba la tienda de tejidos del comerciante catalán Agustín Trias Comabida, el conocido Comercio San Fermín, fundado en 1891 por este. En la trasera, en el nº 42 de la plaza del Castillo estaba su taller de sastrería con venta de género, al menos desde los años 20. De hecho yo recuerdo haber visto una tienda con el nombre de Trias hasta finales del siglo XX, en esa esquina de la plaza del Castillo, junto al Secretariado Navarro, donde hoy se encuentra la peluquería de Ainara Arbiol. En 1951, adquirió en traspaso el Comercio San Fermín el comerciante local Bernardo Eraso Soto, cuyos herederos lo mantendrían abierto hasta el año 2011. Dicen sus descendientes que tuvieron que pagar más por la marca, que estaba registrada por el señor Trias,  que por el traspaso. Hoy en su lugar esta Foto Ikatz. A continuación, donde hallamos hoy el único Taberna de la calle, encontrábamos entonces la pastelería y confitería Arrasate que también fabricaba, en su obrador, como todas las de su gremio, chocolate. Fundada en 1888 por Esteban Arrasate y Francisca Ciganda, pasó a llamarse Viuda de Arrasate al fallecer Esteban, en 1924 y quedar al frente del negocio su viuda. En los años 20, ocupaba los números 3 y 5 de la calle. Luego venía la droguería de Cayetano Pinzolas. Cayetano se trasladaría en los años 20 al nº 14 de la calle con el mismo negocio, vendía pinturas (de hecho también aparece como pintor), y aparatos fotográficos, algo bastante común entonces en  el ramo de las droguerías. En su lugar, en los años 20,  se instalaría Epifanio Artaiz, con una tienda de venta de alpargatas y jergas. En los años 50 encontramos al mismo Epifanio Artaiz pero con una tienda de droguería y perfumería en la calle Comedias, mientras que en su local encontramos en estos años ya, junto a Vda de Arrasate, la pastelería y confitería de Lázaro Taberna (hoy Inmobiliaria Fisterra) y junto a ella la heladería, pastelería y confitería de Mercedes Orquin, más tarde Relojería Moreno y hoy Equivalenza.



Posteriormente estaba en el nº 9 de la calle Pozoblanco Manuel Lafaja, vendiendo vino por decalitros, a continuación, en el nº 11 el afilador Bertrand Puntos, que vendía también además de cuchillos, armas y artículos de caza, bicicletas y motocicletas  y el guarnicionero Martin Ciganda, sustituido en los años 20 por la pastelería de Feliciano Goñi,  (luego Vda de Goñi  y más tarde Vda de Goñi e Hijos, conocida con el nombre de La Madrileña),  que se mantendría en el lugar al menos hasta los años 60. A continuación estaba en el nº 13 la óptica y relojería de Joaquín Roldan, que vendía también bisutería fina y que se mantuvo con este nombre hasta hace unos pocos años (hoy está en su lugar la cafetería Behiala) y en los números posteriores (13-15) el Café Suizo de Mattossi y Fanconi, con venta de licores, fábrica de gaseosa y sifón, pastelería y confitería, venta de chocolate y otros productos, abierto desde 1844 y hasta 1952, (hoy está en su lugar Código). Para ser más exactos, al Café Suizo se entraba por el nº 37 de la plaza del Castillo, mientras que la entrada a la pastelería estaba en la calle Pozoblanco. En este tramo se han producido algunos cambios en la numeración de los portales, no en vano, esta calle no fue ajena a la construcción de los nuevos edificios de la plaza del Castillo, la trasera del banco de la Vasconia y del Banco de Bilbao, luego Banco de Comercio. Hoy a diferencia de aquella época no hay locales comerciales en la trasera del Banco de la Vasconia, trasera que corresponde a los números 9 y 11.  A continuación de la Pastelería del Café Suizo teníamos en los años 20 la alpargatería de José María Zabaleta que continuó al menos hasta la guerra civil, la camisería y venta de ropa blanca 19.000 de Mariano Lamana,  de la que tengo constancia desde principios de siglo a los años 30 y que vendía además guantes y perfumes y la modista de sombreros Ramona Benedicto. En este tramo final Rafael Conte y Felisa Labairu disponían de máquinas para coger puntos a las medias. En ese tramo estuvieron Kata, hoy La chica de las lanas y el edificio de la antigua Armería Arana.
En la esquina de Pozoblanco y San Nicolás estaba al menos  desde  principios de siglo la citada armería de Saturnino Arana (luego Vda de Arana) y en la esquina de Comedias y San Nicolás, ya en los primeros 50 la tienda de confección de los Hermanos Palomeque, que vemos en la foto de Ingeth Morah de 1954. Siguiendo por los impares, pero esta vez de la calle Comedias, hallábamos, a continuación, a principios de siglo, la tienda de coloniales, fabrica de chocolate y velas de cera de Mariano Labairu, de la que tengo constancia desde 1903 hasta al menos  la guerra civil. Junto a ella estaba la fábrica de vino de Antonio Erice. Posteriormente, se ubicaría aquí la joyería-platería de Manuel Esparza, que llegó hasta finales del siglo XX, (hoy esta vacío el local), y donde estuvo Coloniales Labairu estuvo desde los años 40 la carnicería de Patricio Reparaz y  a finales del siglo la carnicería Julian. A continuación venía, desde los años 20, la tienda de venta de vinos al por mayor de Vda de Yarnoz e Hijos y desde los años 30 el bar Gau Txori (donde hoy está el Burgalés) que en los años 50 regentaba Gerardo Arce. Posteriormente estaba la botería de Vda de Iglesias y Perez que vemos en una foto de Vicente Galbete de los años 60. Fue fundada en 1873 por Gregorio Perez que llegó desde Almudevar (Huesca) hasta Pamplona y se asoció con D. Eusebio Iglesias, afamado botero local. En 1902 Pérez compró su parte a Iglesias  y con el nacimiento el 1 de febrero de 1916 de sus trillizas, decidió cambiar el nombre de la empresa por el de Las 3 ZZZ, en honor a sus tres zagalas, siendo regentada desde los años 30 por su hijo Gregorio Perez Daroca. A continuación, donde hoy está el Bar Noe, estaban las guarnicionerías de Paula Garriz, en el nº 9 y donde hoy está la Joyería de Oscar Gracia, antes joyería Perez Alfaro, en el nº 11 la guarnicionería de Juan Yarnoz (en los años 30, esta última guarnicionería era también alpargatería y figuraba como Vda de J. Yarnoz, no sé si corresponde a la misma titular a la que he aludido líneas atrás al hablar del nº 5 de la calle). Luego estaba,  a primeros de siglo,  la Taberna de G. Fuentes, un negocio de venta de cereales regentado primero por Vicenta Iragui y luego por Fermin Irurita y que desde los años 20 ocupará un negocio de textil fundado por Miguel Unzu que llegó casi hasta nuestros días con el nombre de Unzu Got; hoy ocupa su lugar el Bar La Comedia.

Posteriormente, en el nº 15, donde hasta hace poco estuvo Cilveti había una tienda de venta de vinos y licores al por menor que en los años 30 sería sustituida por un bazar-juguetería, el de Cipriano Puertolas, llamado El 0,95 de Comedias, hasta que, efectivamente, en los años 40 Sandalio Cilveti se haga cargo del negocio del Bazar, bajo el nombre de Bazar Cilveti, incorporando también bisutería o quincallería. Luego, en el nº 17, había un tratante de lana en rama que vendía también pieles del país sin curtir. Se llamaba Jacinto Puig. En su local, desde los años 40 Rufino Torradelles  instalaría una tienda de venta de camisería fina. Hoy en ese local está El Armario de Judith. Posteriormente, en el nº 19, y desde los años 20  estaba el negocio de venta de cereales y harinas de Latasa y Bastida, desde 1930, Luis Bastida, y que revisando la anterior entrada dedicada a esta calle veo que llegó hasta los años 80 del pasado siglo, si bien bajo el nombre de Tejidos Bastida, donde hoy está Ruhna y durante mucho tiempo Perejil. Por último, acabando este tramo de calle, teníamos otros dos guarnicioneros, Miguel Inza, en los años 20, Hijos de Inza y posteriormente Sucesor de Inza y en el nº 23, Saturnino Astiz, luego Hijos de Astiz. Tras la guerra, donde estaba Inza se instalaría la tienda de ultramarinos de Francisca Lizoain, hoy está en ese local la cafetería Saint Witch, donde estuvo largo tiempo Sol y Luna y donde desde hace más de 30 años está la papelería Comedias 23 estuvo, desde los años 40, la joyería de Camino Martinicorena.
Volvamos al comienzo de la calle Pozoblanco, pero recorriendo, en esta ocasión su lado derecho, osea los números pares. Junto a la sombrerería Aznarez, sorprendentemente había otra sombrerería, la de Dorotea Beunza que en los años 30 dejó paso a la Droguería de Jauregui y Cía, droguería que a partir de los años 40 se trasladó justo al lado, al nº 4, bajo la gestión de Esteban Jauregui Villar. En este lugar hasta hace unos días y desde hace 40 años estaba la tienda de lanas Lanfil.   Posteriormente, a primeros de siglo, en el nº 6 teníamos la carnicería de Braulio Berrio que continuaría su hijo José y posteriormente la sociedad Oloriz y Cilveti. A finales de los años 40, Liceras y Gomez abrían  en este lugar la tienda de ropa para la lluvia (impermeables, gabardinas y trincheras) El Búfalo que se mantendría hasta el 2007, luego vendrían DC Shoes y Pele y Melé, su actual inquilino. Tras ésta, donde ahora hay una nueva tienda de ropa infantil y en tiempos estuvo la perfumería Miss, a principios del siglo XX estaba la alpargatería y cordelería de Graciosa Sarasate, (como en otros casos entonces vendían también costales y jergas), que en los años 30 regentaban los Hijos de Ezcurdia y en los años 40-50 ocupaba la fábrica de embutidos (tocinos, conservas de carne, etc) de Narciso Erice. Luego, en el nº 10,  donde yo recuerdo haber visto pasar a la carnicería Itarte, la tienda de discos Tipo, One Man e Ideas, hoy una tienda de venta de quesos, estaba en 1908 la esterería de Josefa Gilabert, si bien esta actividad es de fecha bien temprana, ya que en los años 30  comenzó a albergar una tienda de embutidos (chorizos, jamones y tocinos), primero a nombre de Pedro Huarte y luego de su viuda, Dionisia Cuesta. Donde hasta hace poco unos meses estuvo Calzados Monaco hubo  a comienzos de siglo dos comercios: la barbería de Ildefonso Palacios que   ocupó Martín Oscoz, desde los años 20,  con aceites, primero y cafés tostados y quesos  después, (en los años 30), para convertirse en una tienda de comestibles a partir de los 40 y la droguería Herederos de Alvaro López. Este último comercio dejó paso en los años 20 a la sastrería de José Guerra.
Ya hemos señalado que Cayetano Pinzolas pasó en los años 20 del nº 7 de Pozoblanco al 14; A finales de los años 40 se ubicaba aquí la droguería y perfumería de Maximino Muñoz Andia. En muchas ocasiones, la actividad casi llega hasta nuestros días. Lo digo porque durante muchos años estuvo aquí radicada la Perfumería Lyana, luego estuvo Adabaki y hoy es una tienda de la actriz Nerea Garmendia. A continuación, en el nº 16 de la calle  estaba, en los años 20, la tienda de confección, (de ropas hechas o confeccionadas, decían entonces), de Dominica Egozcue. En este local, en 1946 el padre del exlehendakari Carlos Garaicoechea fundaría la Ferretera Navarra junto a su socio M. Goldaracena. En 1990 se reformó la ferretería, eliminando los artículos de ferretería general y menaje, sustituyendolo por una amplia exposición de artículos de manillería, tiradores, herrajes y accesorios de baño, bajo el nombre de Krisketa. Desgraciadamente hace unos cuantos años se cerró este comercio para dar paso a otro nuevo establecimiento hostelero, el Quixote 42 y digo desgraciadamente porque la hostelería ha crecido en el Casco, en buena medida, en locales que antes eran comerciales. Tras Krisketa estaba, y sigue estando Cafés Bruno. Aquí en la primera década del siglo había otra tienda de sombreros, la de Teresa Otcet, si bien fue de corto recorrido ya que en 1920 se ubicó aquí la barbería de Candido Goñi y luego, desde los años 40, la peluquería de Eusebio Roses.

A continuación, en los números 20-22 estaba, a principios de siglo, la tienda de ultramarinos finos de Modesto Igoa, Los Vascos y posteriormente, en los años 30, la taberna de Gervasio Guerendiain y en el primer piso la fonda y casa de huéspedes de Victorina Amostegui. En los números 24-26, donde hoy está el bar La Escalerica de San Nicolás, estuvo durante más de 70 años, desde 1948, la tienda de electrodomésticos de Antonio Zapatería Amorena, hoy trasladada al nº 42 de la calle Zapatería. Pero retrocedamos algunos años en el tiempo;  en los albores del nuevo siglo aquí estuvo la papelería y venta de objetos de escritorio de Casildo Iriarte (también vendía quincalla fina). Más tarde, en la segunda década, (la foto es de 1918) se ubicó  el Bazar de Martin Ostiz y Cía. Vendía todo tipo de productos: juguetes, perfumes, objetos eléctricos, articulos de viaje, quincalla, etc. En  1948, como he comentado,   se instalaría en su lugar   Antonio Zapatería Amorena, procedente de la vecina calle Comedias (1943) y anteriormente (1938), de la calle García Ximenez.   Vendía, instalaba y reparaba maquinaria y material de electricidad, así como  aparatos de radio y otros productos, gama de productos que ampliaría  su hijo Miguel Bretos Alemán. Sobre este local, en el 2º piso, estaba en los años 40 y 50 el restaurante Yaben, de José Yaben Insausti que vemos en la foto de la derecha del párrafo anterior.
En el nº 4 de la calle  Comedias, donde hoy está la Joyería Xuan, estaba  la barbería de Canuto Ezcurra y lo estuvo, por lo menos,  hasta el final de la contienda bélica. Y es que Joyería Xuan, está en ese local, por lo menos desde 1940, hoy regentada por la segunda generación. Junto a él, probablemente donde hoy está la heladería Larramendi estuvo, en los años 40-50, el bazar de Manuel Esparza, que tenía tienda enfrente, con especial dedicación a la bisutería y quincallería. Aqui en este tramo y lado de la calle Comedias ha habido varios traslados que señalaré a continuación. Luego de la joyería Xuan, sobre la cual estaba la peluquería de Jesús Zamarbide,  venía el centenario Café Roch, del que ya hablé extensamente en la anterior entrada dedicada a la calle Comedias y que vemos en una bonita foto de los años 40-50, junto a este párrafo. En los años 30 teníamos a continuación, en el nº 8-10,  la tienda de coloniales de Félix López, y la sastrería de Fermín Muru, donde hoy está la tienda de ropa Komedias Bidean. Entre los años 50 y 80 estuvieron, en este local,  tiendas de zapatos como Calzados Jucal o Tacones y luego la tienda de ropa deportiva Cuatro Estaciones de Pedro Lizarraga, padre del actual titular de la tienda Komedias Bidean. En el 12, donde hoy se encuentra  El Patio de las Comedias  pasaron muchos y diferentes negocios a lo largo de la reciente historia local. Aquí en 1903 había una tienda de aceites regentada por Jose Goicoechea que luego se trasladaría al nº 16 de la calle. En los años 20 aquí se instaló la afamada ferretería de Pablo de la Fuente, inicialmente localizada en el nº 16 de la calle que vendía, además de los productos típicos de una ferretería maquinaria para trabajar la madera, calefacciones, puertas, baterías de cocina, máquinas de afeitar, herrajes, herramientas, heladoras, extractoras de incendios,  arcas para caudales, rótulos esmaltados y hasta películas cinematográficas, imagino que se referiría al material para el rodaje o la fotografía y desde finales de los 40, aquí estuvo  la fabrica de dulces, pastelería y confitería de Francisco Meoqui. Por último, durante varias décadas en este lugar estuvo la conocida zapatería Calzados Biarritz de la familia Erviti y más tarde la zapatería de Ramón Durán, poco tiempo, antes de su actual desino hostelero.

A continuación hay un edificio de reciente construcción, el nº 14-16, seguramente erigido en los años 60, donde hoy esta la librería Elkar. Allí a primeros de siglo, en el edificio que ocupaba entonces esos números estaba la botería de Pedro Echarri con una larga trayectoria en el lugar, probablemente hasta el derribo del inmueble existente, que vemos en la foto de la derecha, de 1925, y donde se observan, si se mirá con atención, algunos negocios de la calle. Pedro Echarri Balda procedía de Lecumberri y entró a trabajar en casa de Ramon Frauca que tenía cuadras, graneros, una fonda y también hacía botas de vino. Echarri adquirió posteriormente todo el edificio y todo los  negocios: la tienda, la fonda, etc. La fonda se la traspasarían en los años 50 a las hermanas Rosario y Teofila Irure. Más tarde el negocio pasó a manos de su hijo Víctor y de un sobrino,  continuando con la misma marca,  Botería Echarri hasta que en 1945 cambiaron el nombre por Botería San Fermín mientras la razón social era  la de Echarri Hermanos S.L.  Y a continuación de la Botería Echarri estaba en los años 20, Calzados German Anaut, y  en los años 30 la zapatería de María Luisa Iribas, un local que mantendría su uso a lo largo del tiempo ya que en los años 40-50 en este sitio estaba la zapatería de calzado fino de Faustino Errea. En el último tramo de la calle estaban, en los años 30, un negocio de alquiler de automoviles, regentado por Pascual Martín y desde los años 40-50 la tienda de ropa de punto Tarpuy y el restaurante de Pablo Arce.Fotos por orden de aparición: Café Suizo (1924-1925). J. J. Arazuri. Pamplona, calles y barrios. Cruce de San Nicolás (1953-54). Inge Morath. San fermín. Años 50. Botería las 3 ZZZ (1965). Vicente Galbete. Bazar Martín Ostiz (1918). J. J. Arazuri. Pamplona, calles y barrios. Cafe Roch (años 50) del Café Roch. Calle Comedias (1925). J. J. Arazuri. Pamplona, calles y barrios. 

Imagenes del ayer: Las murallas. De la Media Luna a la Taconera (1911-1971)


Para los que nacimos y vivimos fuerapuertas de las murallas, allá abajo, en el barrio extramural de La Rochapea, las murallas tenían un encanto especial cuando eramos niños, soñábamos imaginarias aventuras al asalto de una fortaleza que podía esconder inimaginables secretos. Y es que  la ciudad amurallada aparecía rodeada, ante nuestros ojos infantiles,  de un increíble y maravilloso halo de misterio.  A ellas tengo asociados hermosos recuerdos, algunos de los cuales he dejado reflejados en las páginas de este blog; como aquellos, de mi infancia, narrados en la entrada dedicada al Baluarte del Redin y el Mesón del Caballo Blanco. Otros asociados a mi adolescencia y juventud, en entornos llenos de romanticismo como los parques de la Taconera y la Medialuna. Más tarde serían la curiosidad y el interés por la historia de mi ciudad los motivos por los que me ha seguido atrayendo   este tesoro de nuestra ciudad mantenido, con mayor o menor fortuna,  desde hace varias centurias como testigo mudo de nuestra historia. Si hay algo que creo,  que afortunadamente, ha concitado el apoyo de todos los grupos políticos municipales a lo largo de los últimos decenios ha sido la recuperación y restauración de nuestro recinto amurallado. Gracias a esa labor los pamploneses podemos disfrutar actualmente, y en su integridad, de un magnífico paseo desde la Taconera a la Medialuna, o desde la Medialuna a la Taconera, como se quiera, paseo que no siempre, como les contaré, estuvo abierto.

En mi niñez había zonas abiertas al público desde hacía muchísimo tiempo como los parques de la Taconera, -con su mirador, jardines, andenes y fosos- y la Medialuna, -con su mirador, fuentes y jardines así como el fortín de San Bartolome dominando, -con su recinto cerrado y oculto a los ojos curiosos-, el terreno, tal y como cuento en la entrada del blog dedicada a estos parques. Otras zonas acababan de ser restauradas unos pocos años antes de que yo naciera, como la ronda del Obispo Barbazán y la zona del Redín. La Ronda del Obispo Barbazán estuvo cerrada entre el Redín y la fachada lateral del Palacio Episcopal hasta 1959, abriéndose el paseo en 1961. Fue en esos años cuando se colocó, -en el rincón que hay junto al edificio capitular-, un altar de piedra con una imagen mariana. Sin embargo otras zonas permanecerían ocultas hasta fechas relativamente recientes como los tramos más cercanos al Palacio de Capitanía o el Paseo de Ronda, en la zona situada entre el Museo de Navarra y la plaza de la Virgen de la O. A lo largo de esta entrada, de contenido fundamentalmente fotográfico, podemos ver a través de  postales de Eusebio Rubio (luego Vda. de Rubio), L. Roisin, García Garrabella, A. de León, Arribas, Dominguez, Vaquero y Escudo de Oro y de fotos de Galle, Cía y Zubieta y Retegui, diferentes estampas de nuestro recinto amurallado, centradas sobre todo en el frente este y norte (Media Luna, Tejería, Redin y Portal de Francia), ya que del Portal Nuevo y Taconera ya ofrecí un extenso reportaje fotográfico en sus respectivas entradas. Al final de artículo, se repasan todas las fotos, la fecha aproximada en la que se tomaron y su autoría.

Ya hablé con cierta extensión del parque de la Media Luna en su entrada. En ésta recordaré tan solo las principales fechas de su reciente historia. Entre 1923 y 1933 se realizaron las obras de adecentamiento de la Media Luna, sobre una zona tradicionalmente de paseo, situado entre cultivos de secano. En 1935 se construyó el muro de contención que serviría de base para el largo paseo que comunicaría  la ripa de Beloso y la zona del fortín de San Bartolome. El  fortín se rehabilitó en 1943, año en que también se ejecutaron el grueso de las obras del parque, bajo idea y dirección de Víctor Eusa. Alguna construcción de este parque sería posterior como la del conocido bar (1949) o el monumento a Sarasate (1959). En 1962 se instalarían en los fosos contiguos al Baluarte de San Bartolome  un tobogán y unos columpios, que yo recuerdo perfectamente de  mi infancia, momento, el de la instalación,  que recoge la foto de Galle.



En 1952 se había construido junto al Jito Alai, el Frontón Labrit, que vemos en la foto del párrafo anterior, de Zubieta y Retegui, (1950) perteneciente al año de comienzo de las obras.  Algunos  años antes, en 1946,  se había demolido muy cerca de allí una joya monumental cuyo derribo hoy sería impensable que sucediese, el Convento de la Merced del siglo XVI. En El Redin se mantenía un ruinoso cuerpo de guardia como los que existieron  junto a otros portales del recinto amurallado:  el de Santa Engracia, el de de Santo Domingo (que es el único que se conserva) o el de San Nicolás. Entre 1960 y 1961 se construyó el Mesón del Caballo Blanco, con los restos del Palacio de Aguerre o Casa del Orfeón de la calle Ansoleaga, donde poco tiempo después se erigiría el Hotel Maisonnave. De él se aprovecharon la bóveda gótica, las ventanas de arco lobulado y algunos otros elementos. En el exterior se instalarían  bancos y mesas de piedra y farolas de forja artesanal como las que vemos en las postales turísticas de aquellos años. Se elevarían muretes y parapetos, se pavimentaría el Paseo y en general todo el entorno próximo al Mesón, se instalaron tres piezas de artillería,  incluso se llevaron algunos ciervos y algunos otros animales a los fosos, como se había hecho anteriormente en la Taconera, y que yo he llegado a conocer. Allí se dejarían ver los últimos cordeleros de la ciudad, concretamente a Juan Angel Elizari que realizaría sus tareas hasta 1968. Junto a este párrafo podemos ver, en la primera foto de la izquierda, el desarrollo de las obras de mejora en el Redin (J. Cia, 1959) y en diferentes postales de los años 60 y 70, pertenecientes a Ediciones Vaquero y Dominguez como quedó la zona tras las obras.

En 1915, el Portal del Francia, o Portal del Abrevador, que data del año 1753, dejaría de cerrarse por la noche y su puente levadizo cesó su diaria actividad. En 1939, tras la guerra,  cambiaría su nombre pasando a llamarse Portal de Zumalacarregui. En 1951 se realizaron obras de restauración del citado Portal y de su entorno, como podemos ver en la foto de la derecha de J.Cia. Como he comentado líneas atrás, la zona de la muralla cercana al Palacio de Capitanía seguiría cerrada durante varias décadas, hasta hace muy pocos años. Ya he hablado de este Palacio en la entrada dedicada a la presencia militar en la Pamplona, hace unas pocas semanas, por lo que no voy a incidir nuevamente en ello. Será después de su total restauración para convertirlo en el Archivo de Navarra, algunos años después, cuando se abra  el Paseo en esta zona de la muralla, recuperando el pasadizo y el nevero que había en el lugar desde hace siglos. 

También en torno a 1914-15 se derribó el Portal de la Rochapea, cuyo escudo estuvo, durante décadas,  junto al machón de piedra cercano al corralillo de los toros hasta que se trasladó, probablemente a principios de los 60, a la columna izquierda del Portal Nuevo. A la derecha, podemos ver el portal antes de su derribo, en una fotopostal de Eusebio Rubio (1910). Durante mucho tiempo, entre el espacio existente entre el viejo Palacio de Capitanía y la cuesta de Santo Domingo, hubo algunas huertas y casitas bastante modestas. Luego,  desde el tramo bajo de la Ronda de Descalzos, cerca de un cuerpo de guardia y hasta las inmediaciones del Portal Nuevo, la zona estuvo vallada, bueno más que vallada tapiada durante mucho tiempo, o al menos de manera recurrente e intermitente. 

Como ya comenté en la entrada dedicada al parque de la Taconera, en 1906 se derribó el viejo portal de Santa Engracia, siendo sustituida su modesta apertura del siglo XVII, por una anodina pasarela con barandilla de hierro sobre unas columnas de fundiciónm  a la que seguiría, en 1950, el actual Portal Nuevo, de Víctor Eusa, con su gran arco y sus torres almenadas. En la postal adjunta de Edición Escudo de Oro podemos contemplar a unos dantzaris del Muthiko Alaiak bailar junto a las torres almenadas del Portal. Entre 1925 y 1930 se rellenaron los fosos del antiguo baluarte de Gonzaga, tomando ese lado de la Muralla su aspecto actual. Cerca del Mirador había un bar que yo no llegué a conocer, pero que se derribó en 1960 para levantar poco después, en 1963, la cafetería Vista Bella, lugar en el que se realizarían, a lo largo de su dilatada historia de casi 40 años, no pocos banquetes y bodas. Cerca, en el año 1934, se había instalado la arquería gótica que podemos contemplar todavía hoy junto a los fosos, arquería que procedía del Monasterio Viejo de Marcilla y que contaba inicialmente con la estatua sedente de Teobaldo I de Champaña, obra de Victoriano Juaristi. Como quiera que la estatua fue objeto de diversos ataques vandálicos en aquel tiempo, se decidió retirarla y ya no se repuso luego. En 1949 hubo un proyecto para convertir los fosos en un lago, sin que afortunadamente el proyecto prosperase. Algunos más años tarde, en 1954, se acometería la ampliación del Portal de la Taconera, cerca de la actual calle Navas de Tolosa. Del parque de la Taconera me quedan muchos recuerdos pero recuerdo sobre todo la caseta de bicicletas y el minizoo, con aquel mono tan gracioso al que llamaban Charly. Tras la Taconera venía la vuelta del Castillo en la que, por aquellos años, en 1960, aun podía verse algún rebaño de ovejas pastando. Así pues, el Paseo, que va desde la Media Luna a la Taconera, constituye seguramente unos de los más hermosos paseos de la ciudad, que recomiendo vivamente a cualquier pamplonés que quiera a su ciudad o a cualquiera que nos visite.

Fotos por orden de aparición, de izquierda a derecha y de arriba abajo: Baluarte de San Bartolomé (1911). Foto Moya. Retal Revista. Portal de Francia (Años 20-30). L.Roisin. Baluarte de San Bartolomé (1919). Ediciones Arribas, Murallas de Redin (Años 30). Ediciones García Garrabella. Detalles del Portal de Francia (años 20-30). L. Roisin. Inicio de las obras del Frontón Labrit. (1950) Zubieta y Retegui. Pamplona, calles y barrios de J.J. Arazuri. Instalación del parque infantil en los fosos de la Medialuna. (1962). Galle. Archivo Municipal de Pamplona (AMP). Obras en la zona del Redín (1959). Galle. AMP. Ronda del Obispo Barbazán. (1969). Ediciones Vaquero. Zona del Redin (años 60). Ediciones Dominguez. Inmediaciones del Portal de Francia. (Años 20-30). Ediciones Arribas. Restauración del Portal de Francia (1951). J. Cía. AMP. Cañones del Redin (Años 60-70). Ediciones Dominguez. Portal de la Rochapea (1910). Postal de Eusebio Rubio. Portal Nuevo (Años 60). Ediciones Escudo de Oro. Portal de Francia (1971). Escudo de Oro. Ronda del Obispo Barbazán. Finales de los años 50. Ediciones García Garrabella. Parque de la Media Luna. Finales de los años 50. Ediciones García Garrabella. Portal de Francia. Años 30. L. Roisin. Inmediaciones del Portal de Francia (años 20). A. de León.

Imagenes del ayer. Selección: La plaza del Castillo, de día y de noche (1928-1931)

Buscando nuevas fotografías con que poder obsequiarles, he encontrado este par de originales de los archivos digitales históricos (Fondo Ruiz Vernacci) que tienen una excelente calidad, especialmente la diurna, y que nos ofrecen una poco conocida panorámica de la Plaza del Castillo, tomada desde el Hotel La Perla, donde podemos ver el Teatro Gayarre, (anteriormente conocido como Teatro Principal), cerrando lo que desde 1932 sería el comienzo de la Avenida de Carlos III, flanqueado por el Credito Navarro a la izquierda y el Palacio de Diputación a la derecha, el kiosko de la música, de madera, en mitad de la plaza, rodeada por un parterre, mucho antes de que fuera sustituido por el actual kiosko de cemento (que data de 1943), y sin rastros de los bancos, mosaicos o plataneros que constituirían la imagen tradicional de la plaza durante más de medio siglo.
Como curiosidad, si se fijan en las farolas, se darán cuenta de que al menos se ha recuperado el estilo de las luminarias, pues dichas farolas tipo báculo son las que actualmente lucen en la plaza. Para datar la fecha de realización de las fotos, me he basado en dos hechos que nos pueden acotar algo la cronología. Vemos que ya está construido el nuevo edificio del Banco de España en el Paseo de Sarasate (se terminó en agosto de 1927) y aun no se ha derribado el edificio del Teatro para trasladarlo a su actual ubicación en la avenida de Carlos III (se derribó en 1932), por lo tanto la fotografía tiene que ser forzosamente de ese período.  

En esos años, Pamplona vivía el desarrollo de la primera fase de su nuevo ensanche, -que se había iniciado al comienzo de la década-; la dictadura de Primo de Rivera caminaba hacia su recta final y se aproximaba la II República que terminaría trágica y abruptamente con la guerra civil, si bien en nuestra ciudad, en nuestra comunidad, no hubo frente de guerra. Estos años, finales de los 20 y comienzos de los 30,  fueron años convulsos en nuestra ciudad, en los que ya se comenzaba a gestar, tanto en los periódicos como en las calles, el abierto enfrentamiento entre el bloque conservador, con mucho poder y raigambre en nuestra tierra, sobre todo el componente carlista, el nacionalismo y el emergente bloque de izquierdas (fundamentalmente republicano-socialistas), como veremos en los capítulos que dedicaré a la política en nuestra ciudad durante el primer tercio del siglo XX. La plaza del Castillo, verdadera sala de estar de los pamploneses sería mudo testigo de dichos enfrentamientos y de los principales acontecimientos históricos y sociales que viviría nuestra ciudad y nuestra comunidad a lo largo del siglo XX. 

Imagenes del ayer. Selección: El Casco Antiguo (1954-1960)

Recupero una sección fotográfica con unos originales de altura. Nada menos que una cuidada selección de fotos de la fotógrafa de origen austriaco Inge Morath y del artista de la imagen fotográfica, Ramon Massats que nos acercan a las fiestas y las calles del Casco Antiguo en un período que podríamos acotar entre  1954 y 1960. Las primeras son de Inge Morath,  de los sanfermines del año 1954; las segundas, -el corte lo marca la preciosa fotografía en color de Morath-, son del fotógrafo Ramón Massats, datadas en los  sanfermines de 1957 a 1960. Las fotografías hablan por sí solas. Retratan una época, una Pamplona que los que tenemos cincuenta y pico años no conocimos, una ciudad dispuesta a sacudirse aquel carácter provinciano  que le había caracterizado durante buena parte de la primera mitad del siglo, una ciudad que empezaría estos años a ver crecer sus barrios y su población, que se industrializaría a marchas forzadas, con el Plan de Promoción Industrial, a fines de los 50 y principios de los 60 y que entraba, poco a poco, en los inicios de la modernidad y de una relativa mejora económica y un muy incipiente consumismo.
 

Aun quedaban en 1954 muchísimos retazos de aquella vieja ciudad en la que te cruzabas cada dos por tres con una monja o un militar, como en la primera foto de esta entrada y como ya hemos visto en este blog, con el paisano trasladando un ternero al hombro, en la esquina de Ortega, al principio de la calle Mayor, pero donde también te encontrabas con otro paisanaje lleno de autenticidad y sabor,  pues por ejemplo no era inusual ver a algún «aldeano» acarreando  su carrico, con su fresco producto cárnico, parado en mitad de la calle, como vemos en la segunda fotografía, concretamente en las escalerillas que bajan de la plaza del Castillo a San Nicolás, enfrente de la sastrería y camisería Palomeque (sí donde hoy está el Dom Lluis),  o  vendedores ambulantes como el que vemos en la tercera fotografía, -creo que es la calle San Saturnino-, con la Casa Hualde al fondo, que suscita la atención de un nutrido grupo de estudiantes de algún colegio religioso. En la última fotografía podemos disfrutar de una animada calle Mañueta, gente subiendo y bajando imaginamos que al Mercado de Santo Domingo con los comercios Droguería Ardanaz y El Triunfo, de la calle Mercaderes, al fondo.


Las dos primeras fotografías de esta segunda fila de fotos son, también,  de Inge Morath, la primera retrata el ambiente callejero nocturno sanferminero en el cruce de San Nicolás con Pozoblanco y Comedias. Volvemos a ver la sastrería Palomeque, de Martin Palomeque. De hecho la familia que abrió el Dom Lluis, fueron comerciantes antes que hosteleros y llegaron a tener también otra tienda textil en la calle Comedias, Marpa (abreviatura de Martin Palomeque). La segunda fotografía nos sitúa, en una luminosa mañana sanferminera, en la trasera del ayuntamiento, junto al Mercado, mirando hacia la antigua Bajada de Carnicerías, donde podemos ver como ya se han derribado algunos edificios, con el fin de construir poco tiempo después la nueva plaza de los Burgos. De nuevo el carrico, esta vez cargado de gallinas prestas a ser vendidas en la «Plaza», como decía mi madre, plaza o mercado viejo, cuyo interior y ambiente, -así era el Mercado hasta 1986, sus columnas de hierro, aquellas luces colgando-, podemos ver en la foto de Ramón Massats. Acabamos esta pequeña selección fotográfica con dos fotos de ambiente sanferminero de este mismo autor catalán, la primera de la calle Chapitela, con la farmacia Boza y la ferretería Campion al fondo, la segunda de la chiquillería corriendo ante los cabezudos en plena calle Mayor, se divisa a la izquierda el letrero de la tintorería Coyné que descubrimos al hablar de los comercios de la calle Mayor. En los próximos meses abriré nuevas secciones en el blog e introduciré algunas mejoras. Espero que les guste.


Fotos: las cinco primeras fotografías son de Inge Morath y pertenecen a su libro  «Guerra a la tristeza» de 1955, nunca editado en nuestro país. En 1997, Lola Garrido editó con aquellas mismas fotografías de Inge, el libro «San Fermin. Años 50», hoy agotado. El Ayuntamiento compró en esos años, entre 1997 y 1999, los 88 originales fotográficos de la fotógrafa estadounidense de aquellos sanfermines de 1954, un tesoro gráfico de incalculable valor que ha sido objeto de alguna exposición hace algunos años en el Palacio del Condestable. Las tres últimas fotos son de Ramon Massats y pertenecen a su libro Sanfermines. Pamplona 1957-1960.