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Periódicos y publicaciones del Viejo Pamplona (1875-1950)

Hace año y medio hablaba de las publicaciones que podían encontrarse en Pamplona en las últimas décadas del franquismo y durante la transición, esto es desde los años 60 hasta los años 80 del siglo XX. En esta entrada haré un repaso, no exhaustivo,  de las publicaciones que podían leer los pamploneses de la primera mitad del siglo XX, con referencia, incluso, a algunas del XIX, entrada que completaré, con una  posterior sobre la política en Pamplona en el primer tercio del siglo XX y es que inevitablemente prensa y política estaban intimamente relacionadas en una ciudad en el que tenían voz y en ocasiones representación todo tipo de tendencias: liberal conservadores, liberal demócratas, republicanos, socialistas, nacionalistas, carlistas e integristas. Si, así eran las cosas en el viejo Pamplona. En aquellos tiempos de primeros del siglo, los periódicos costaban unos cinco céntimos y no tenían demasiadas páginas, no mucho más de 4, de media. En 1908, había en Pamplona nada menos que cinco periódicos, que citaré por orden cronológico:  El Eco de Navarra, publicación de inspiración liberal conservadora,  aunque no estaba vinculado a ningún grupo político concreto, que se autocalificaba como independiente, (inicialmente se definía en la mancheta como periódico liberal y defensor de los intereses de Navarra) y era moderadamente fuerista y anticarlista. Nació en noviembre de 1875 de la mano de Nicanor Espoz, que fue también su director,  y hasta el 5 de enero de 1876 se llamó El Eco de Pamplona. En abril de 1877 se convirtió  en diario, siendo el periódico más importante de la capital de finales del siglo XIX, con una tirada cercana a los 3.000 ejemplares. En 1895 Espoz cedía la propiedad  a Julián Felipe hombre de tendencia más liberal. Al periódico se le atacó por una supuesta falta de beligerancia ante la aparición de algunos movimientos obreros y sociales emergentes, lo que propició la aparición de otro periódico conservador (maurista),  el Diario de Navarra, con más medios económicos y técnicos. Ambos periódicos se disputaban el mismo espacio social y político y ganó el más fuerte. El Eco de Navarra desaparecería en 1913, ante el empuje del Diario de Navarra. En sus últimos años y tras José Lambert y Emiliano Los Arcos estuvo  dirigido por Julián Elizondo y entre sus redactores estaba  Raimundo García, el conocido Garcilaso, director del Diario durante 50 años, entre 1912 y 1962. Tenía sus oficinas (redacción, administración e imprenta en el nº 36 de Paseo de Sarasate, con entrada también por el 25 de San Gregorio. 
En segundo lugar, cronológicamente aparece La Tradición Navarra, periódico carlista nacido en 1893, pero de tendencia integrista, (se autocalificaba como “diario católico político”) dirigido entonces  por Aquilino Garcia Dean, (del que hemos tomado prestada  alguna foto antigua suya en este blog), y luego por Hilario Olazarán  con oficinas en el nº 33 de la calle Estafeta, en los años 20. No tuvo gran difusión, no mucho más de los 1.000 ejemplares. Responsable de la publicación fue durante toda su existencia la Junta Regional del partido integrista de Navarra. Fue abierto defensor de la dictadura de Primo de Rivera. Sobrevivió hasta 1932 cuando fue cerrado tras el intento de golpe de estado del general Sanjurjo y se reunificaron los grupos tradicionalistas. En tercer lugar, nos encontramos con El Pensamiento Navarro fundado en octubre de 1897, también carlista, entonces se llamaban jaimistas,  que desapareció a finales del siglo XX (1981), dirigido en sus primeros 20 años de vida por Eustaquio Echave Sustaeta (1897-1917), más tarde por Jesús Etayo,  Miguel Esparza, Francisco Marquinez y Francisco  López Sanz (1933-1966); se imprimió en la imprenta Viuda de Idoate y luego en La Acción Social y Lizaso Hermanos (Jose Alonso, 2), en 1922 se trasladaría al nº 2-4 de Jarauta, luego en Casa Foronda (plaza de la Constitución 2 y Estafeta, 30), para terminar su andadura en los números 18-20 de calle Leyre (desde 1938); Tiene sus antecedentes en las publicaciones La Lealtad Navarra (1888-97) y El Tradicionalista (1886-1893), este fue más bien precedente de La Tradición Navarra. Como ya señalé en la entrada dedicada a la prensa durante el franquismo, la fundación del Pensamiento se hizo por medio de acciones de 25 pesetas y con un capital inicial de 13.000 pesetas, pasando a ser propiedad de la Junta Regional Carlista en 1910, hasta que en 1933 se trasvasó la propiedad a una sociedad mercantil la Editorial Tradicionalista S.L, que se convirtió en 1938 en Editorial Navarra S.A, consiguiendo eludir el decreto de unificación (de los medios de comunicación) promulgado por Franco. Entre los accionistas y consejeros de la empresa estaban el Conde de Rodezno que poseía un tercio de las acciones, Joaquín e Ignacio Baleztena, Blas Morte y otros como Induráin, Martinicorena, Barbarin, Martínez Berasáin, Mata, Beunza, Errea, Pérez Tafalla y Laborra. En 1936 tiraba 2.000 ejemplares. Entre las plumas del periódico figuraban Santhi de Andia, Barber, Pedro Martín, Larrambebere, Miguel Angel Astiz y los fotógrafos Zubieta y Mena. 
En cuarto lugar estaba el mencionado Diario de Navarra, con dos ediciones diarias, que ya casi desde sus inicios tenía conferencias telefónicas diarias a 5 ciudades para recabar información y que se convirtió enseguida en el de mayor circulación de la provincia. En su redacción estaban Candido Testaut, Mario Ozcoidi o Galo Maria Mangado, entre otros). Recupero lo que decía en la entrada de la prensa durante el franquismo: El “Diario de Navarra” salió a la calle el 25 de febrero de 1903 impulsado por un grupo de 56 personas, muchos de ellos relevantes empresarios y personas destacadas como Silvestre Goicoechea Atáun, Mauro Ibáñez Arlegui, Fermín Iñarra Echenique, Cecilio Azcárate Lana, Pedro Irurzun Arregui, Pedro Arraiza Baleztena, Serapio Huici Lazcano, Daniel Ciga Mayo, Francisco Galbete, Fidel y Zacarías Astiz, Jose Glaria, Francisco Iraizoz, Félix Amorena, Manuel Ubillos, Daniel Irujo Armendariz, Fermin Goñi Eseverri, (algunos de ellos tenían que ver con la sociedad obrera mixta catolica La conciliación y otros formarían parte de candidaturas politicas conservadoras) y familias notables de la comunidad como los Arraiza Baleztena, Garjon Marco, Irurzun Arregui, Maldonado Sagues, Jaurrieta Jimenez, Uranga Esnaola, Sagues Muguiro y un largo etcetera, siendo los siete primeros los que inscribieron, el 3 de enero, en el registro, la sociedad La Información S.A. De ellos surgió también el primer consejo de administración (lo componían Goicoechea, Iñarra, Jose Irurzun, Virgilio Sagues y Serapio Huici).

La primera sede del periódico estuvo en el nº 40 de la calle Zapatería, (donde hoy se encuentran unas oficinas municipales) y los talleres en el nº 41 de la calle Nueva. Fue su primer director Vicente Berazaluce. El primer ejemplar tuvo cuatro páginas y se tiraron 2.000 ejemplares, incrementando progreivamente su tirada. Su orientación política era  liberal conservadora, por diferenciarla de la ultraconservadora de “El Pensamiento” y ya desde sus orígenes queda clara en su línea editorial que le ha caracterizado a lo largo de su historia. En sus inicios tuvo algunos roces con el obispo que provocaron el cese de su primer director, Berezaluce, incluso del segundo. En efecto, tras Berazaluce dirigió el periódico Eustaquio Echauri, Fradue, antiguo sacerdote, que tuvo que abandonar la dirección tras ser condenado a destierro, asumiendo la dirección Mariano Ozcoidi que también se vió envuelto en otro proceso judicial. A Ozcoidi le sustituyó Raimundo Garcia, más conocido como Garcilaso, que dirigió el periódico durante 50 años, hasta 1962. Con Garcilaso el periódico mantendrá una postura de oposición frontal al nacionalismo vasco, especialmente patente en la oposición al estatuto de Estella de 1932.  Garcilaso tuvo, además,  una intervención importante en la preparación del golpe militar de 1936 pues en mayo de ese año intervino, como mediador, entre los carlistas navarros y Mola en la trama navarra del golpe, manteniendo, asimismo, reuniones conspiratorias con el general Sanjurjo. En 1921, el periódico unificó sus instalaciones en Zapatería, 49, donde permanece actualmente su razón social, si bien trasladó sus talleres a Cordovilla en 1966. 

Y en quinto lugar El Demócrata Navarro, “diario de la mañana”, liberal demócrata, fundado en diciembre 1904,  por el recién constituido Partido Liberal Democrático, en el que se agrupaban los seguidores de Montero Ríos y Canalejas dirigido por Esteban Frauca y con Francisco Javier Arvizu en la redacción. Fue un periódico de partido. Tuvo una tirada corta: no llegaba ni a los 1000 ejemplares. Desaparecería en 1913. 


Junto con estos diarios estaban el semanario ilustrado católico La Avalancha (1895), dirigido también por Aquilino Garcia Dean, el semanario carlista “El cozcor” (semanario de rompe y rasga, asi se subtitulaba), el semanario jaimista “Radica” (de las juventudes carlistas, con sede en Jose Alonso, 2) y el semanario republicano  El Porvenir Navarro (1898) cuyo director era el ínclito republicano Basilio Lacort que acabo siendo excomulgado por las autoridades eclesiásticas, concretamente el 28 de noviembre de 1900 fue excomulgado por el obispo López Mendoza, Lacort y todos los que cooperasen con el medio: suscriptores, compradores y lectores; posteriormente el caso se fue amplificando y hubo una interpelación parlamentaria al gobierno en el Congreso por la actuación del gobernador civil de la provincia que decretó sus suspensión temporal. Tenía su sede en el nº 72 de la calle Mártires de Cirauqui (actual San Antón), domicilio de D. Basilio. (En una entrada del blog aparece una foto de los años 20 de una procesión haciendo el recorrido del tramo donde vía Lacort en coche). En 1908 tiraba 3.000 ejemplares. Lacort editó otro semanario “La nueva Navarra” que también fue condenada por el obispo.  
En 1916 se fundó otro diario de tendencia liberal monárquico y demócrata El Pueblo Navarro, dirigido por el mencionado Francisco Javier Arvizu y Aguado, antiguo director del Demócrata Navarro. Fue el más importante diario de esa tendencia del siglo XX y un abierto opositor de la dictadura de Primo de Rivera. Mantuvo una actitud menos cerrada ante el nacionalismo vasco que su predecesor, de hecho en 1919 hubo un intento de los nacionalistas por utilizarlo como plataforma de sus ideas. Nació gracias al impulso económico de un grupo liberal de Pamplona formado por el Conde del Vado, Joaquín María Gastón y Joaquín Iñarra, entre otros. Cuando nació tenía su sede en el nº 4 de la  calle Héroes de Estella (actual Chapitela). A partir de mayo de 1917 se hizo con talleres propios, teniendo que cambiar de domicilio, que fue hasta su desaparición el de Curia 17 y 19. Entre los periodistas de la redacción estaban Luis y Marcos Aizpun y Mariano Saez, antes de que este último se pasase a La Voz de Navarra y su administrador Guillermos Frías. Hasta la aparición de La Voz fue el 2º periódico más importante con unos 4.000 ejemplares de difusión. Desapareció con el advenimiento de la 2ª República el 15 de abril de 1931. 

Respecto a las publicaciones de orientación obrera estaban El Obrero Navarro (1901,  La Unión Productora (1903), órgano de la recién creada por entonces Federación Obrera de Pamplona que enseguida tuvo un contrincante en La Conciliación, de orientación católica (también de 1903). En 1912 salió La Verdad, en 1916 El Obrero Sindicalista, semanario del centro de sindicatos obreros católicos libres (mayor, 88), y Vida Ferroviaria ya en la república Trabajadores (1931) que desapareció con la guerra. El nacionalismo vasco, por su parte editó desde 1911, el semanario Napartarra  y desde marzo de  1923 el diario La Voz de Navarra. Este periódico que se definía como independiente tenía orientación nacionalista (ocupó un espacio político cercano al PNV) y estaba radicado en el nº 50 de la calle Zapatería. Nació como iniciativa de la Comunión Nacionalista Vasca entre los que se encontraban Manuel y Estanislao de Aranzadi, Javier y Joaquín San Julián,  Manuel Zarranz, Manuel de Irujo y Ollo o Serapio Esparza. Fue su primer director Eladio Esparza que poco tiempo después pasaría al Diario y entre sus redactores estaba Ángel Saiz Calderón o Joaquín Reta; posteriormente a Esparza le seguirían en la dirección José Lecaroz, Jesús Etayo, Jesús Aranzadi Alberto Lorenzo, Miguel Esparza y José Aguerre. Estaba respaldado por tres sociedades anónimas diferentes, la propietaria del edificio, Jaurquizar S.A, creada en 1912 para ubicar en Zapatería 50 el Centro Vasco; pero sobre todo Tipográfica Navarra S.A propietaria de los talleres y La Publicidad S.A editora del periódico. Contaba con delegaciones en Madrid y Barcelona y corresponsales en el extranjero además de corresponsales en pueblos. Dedicó especial atención al euskera. Fue objeto de diferentes multas y suspensiones durante la dictadura de Primo de Rivera. Se convirtió en los años 20 y hasta la guerra civil en el segundo periódico de la ciudad con una tirada de 5.500 ejemplares, en abierta confrontación con Diario de Navarra. Fue clausurado con el golpe militar del 18 de julio de 1936 e incautado por los falangistas. Durante la república se edito un semanario nacionalista más combativo llamado Amayur (1931). 


No podemos, no obstante hablar de este periódico nacionalista sin haber repasado antes tres publicaciones fueristas que pueden considerarse, en cierto sentido precursoras del napartarrismo y el nacionalismo vasco en Navarra:  reclamaban la reintegración foral plena y una especie de confederación  política de Navarra y las Vascongadas. El Arga fue la primera publicación fuerista. Nació en 1879 vinculada a la Asociación Euskara y a finales de 1880 se convirtió en diario pero en 1881 desaparecía. Su espíritu lo recogió Lauburu, nacida en 1882, dirigida por Arturo Campión, con fuerte contenido religioso que buscaba la creación de un partido catolico fuerista vasco navarro. La reorganización del bando carlista aceleró su desaparición en septiembre de 1886. Sin embargo en 1894 nace El Aralar, fundado por Campión, antiliberal y anticarlista, fuerista en lo político e integrista en lo religioso. Colaboraron en él personajes como Iturralde y Suit, Herminio de Oloriz, Florencio Ansoleaga o Julio Altadill. Se tiraba en la imprenta de Erice y Garcia, en el nº 31  de la calle Estafeta. Cerró en agosto de 1897.

Los republicanos editaron el periódico diario La Democracia (1932) que no llegó ni al año de vida (duró del 6 de marzo al 1 de octubre de 1932) y que tiene su precedente en el semanario republicano “La Democracia” (1887). Estaba promovido por el Partido Republicano Autónomo Navarro que en 1934 se integraría en Izquierda Republicana (azañista). El diario alcanzo los 1.000 ejemplares en su segundo mes pero no fue suficiente. Su director fue Alberto Lorenzo, asesinado en Obanos durante la guerra. Se publicaba en el nº 86 de la calle Mayor (imprenta de Ramón Bengaray, luego Gráficas Iruña). En 1935 editarían el semanario Abril.

Completaban en aquellos primeros años, hasta 1924, el panorama editorial del Viejo Pamplona otras publicaciones sectoriales o especializadas como el semanario jurídico y de administración, El Secretariado Navarro (1899), con sede en la plaza del Castillo, junto al Pasadizo de la Jacoba (yo recuerdo haber visto una tienda con ese mismo nombre en ese lugar, tal y como puede comprobarse en la publicidad adjunta), la revista semanal católico-agrícola-social La Acción Social Navarra, órgano de la Federación de Cajas Rurales Católicas (que como el Pensamiento tenía su sede en José Alonso, 2) (1910), entre las deportivas el semanario  “Los Deportes”, dirigido por D. Joaquín Ilundain y posteriormente “Navarra Deportiva” (1923);  entre las educativas,  El Magisterio Navarro, revista pedagógico-administrativa de la Asociación Provincial de Maestros (fundado en 1898 según unas fuentes, 1879 según otras) con sede en las escuelas de San Francisco, salía cada 10 días, y duró hasta bien avanzado el siglo XX;  “La Parroquia y la escuela”, publicación quincenal, órgano de la parroquia de San Lorenzo y de las Escuelas del Ave María (1921), dirigido por Marcelo Celayeta,  o  el boletín de las antiguas alumnas de la Normal de Navarra (1922); entre las agrícolas,  El Viticultor Navarro, órgano mensual de la asociación de viticultores navarros (1912), entre las profesionales, la Revista Navarra de Medicina, Cirugía y Farmacia (1912), publicación mensual, órgano del Colegio de Médicos  que contaba con 60 páginas por número, El auxiliar de Farmacia (1904) y la Revista Navarra de medicina y cirugía, El Practicante Navarro (1919), órgano mensual  del colegio del ramo y su continuador El auxiliar médico del norte (1931), (también editaban boletines u otras publicaciones otros colectivos profesionals como  los notarios, los veterinarios,  y los abogados, etc).  

Entre las culturales, estaban el Boletín de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra que dirigía D. Julio Altadill (1895-1935), que era trimestral o la revista Cultura Navarra (1932-1936), órgano del Consejo de Cultura de Navarra  y que fue ofrecido como vehículo de comunicación y difusión al primer ateneo navarro; entre las económicas estaban el boletín de la Cámara Oficial de la Propiedad Urbana, la Revista Mercantil del Crédito Navarro (1864)  y el Boletín de la Cámara Oficial del Comercio y de la Industria de Navarra (1899);  entre las oficiales, el Boletín Oficial de la Provincia de Navarra y entre las religiosas,  el boletín eclesiástico del Obispado (1861), las revistas de los capuchinos “Zeruko Argia” y “Verdad y Caridad” (1924), así como  “La Unión Apostólica”  y “El Mensajero Eucarístico” (1920) editados inicialmente por el presbítero Cipriano Olaso y ambos mensuales, si bien después el segundo lo editó la Adoración Nocturna,  “La obra máxima de las misiones carmelitanas” y “El Carmen” (1931) de los padres carmelitas, “El terciario franciscano”, “Los anales de la franciscanas misioneras de María” (bimestral) (1902) y su suplemento infantil “El correo misionero de los niños” (1920), la mensual “La institución salesiana de Navarra” (1929), el mensual “Javier” editado por el secretariado diocesano de Misiones (1928) etc. Hubo otras publicaciones de diversa naturaleza como Transportes (1933) o la revista Micrófono (1934). 

Al comenzar la guerra civil, la Falange incautó la rotativa de La Voz de Navarra y el 1 de agosto publicaba en sus talleres el periódico Arriba España. Aprovechando el carácter de retaguardia de Navarra para los alzados, el diario se publicó durante la guerra desde Pamplona para todo el territorio nacional. Con la guerra civil los diarios de Pamplona se vieron reducidos  a tres: Diario de Navarra, El Pensamiento Navarro y Arriba España, a los que habría que sumar la Hoja Oficial del Lunes editada por la Asociación de la Prensa desde el 7 de diciembre de 1936, panorama que se mantendría sin cambios hasta los años 60, época en que la Gaceta del Norte comienza a publicar unas paginas especiales de Navarra.

Por otra parte y respecto a otro tipo de publicaciones, en los años 40 nacen dos publicaciones gráficas: la revista trimestral Pregón (1943-1979) que trataba temas de arte, literatura y costumbres de Navarra y la revista mensual  Arga (1944-48) con contenidos similares a la anterior. Desde la Diputación Foral se impulsó la revista Principe de Viana dependiente de la institución que lleva su nombre (1940), y que puede considerarse, en cierto modo, continuadora del mencionado, anteriormente, Boletín de la Comisión de Monumentos.  

Por no repetir publicaciones ya mencionadas solo citaré las que aparecieron tras la guerra.  la revista mensual “Hogar” editada por la Confederación Nacional de Padres de familia (1944), la revista quincenal “El eco filatélico (1944), de difusión nacional, las publicaciones jurídicas mensuales y cuatrimestrales editadas por Estanislao de Aranzadi “Repertorio Cronológico de Jurisprudencia” e “Índice Progresivo de Jurisprudencia”, la “Revista vasco-navarra de seguros” (1945), órgano de la sociedad de Seguros Vasco Navarra, El Boletín   de Educación, boletín mensual  editado por la Junta Superior de Educación de Navarra (1950); Entre las publicaciones religiosas citaré las siguientes: el mensual de los dominicos, “Cruzada Misionera”  (1944), la publicación de los hermanos capuchinos “San Antonio y los pobres” (1945),  “Oye” (1946) y “Vida”, órganos de de las juventudes masculina y femenina, respectivamente, de Acción Católica de Navarra, etc.

    Anuncios comerciales en el Viejo Pamplona de principios del siglo XX (1900-1910)

    Comienzo, con esta entrada, una serie de artículos sobre la publicidad local de principios del siglo XX en Pamplona, recuperando alguno de aquellos primitivos anuncios, hoy perdidos. En aquellos primeros años del siglo XX, la publicidad tenía un carácter fundamentalmente informativo. Lejos quedaban todavía los esloganes y mensajes extraordinariamente elaborados o rebuscados del marketing o mercadotecnia actuales. Raro era el anuncio que utilizaba fotografías. Predominaba sobre todo el dibujo, la ilustración y a veces se jugaba con diferentes  tipografías. Por ejemplo en el anuncio de la derecha, de Zapatería Reparaz se utilizan nada menos que 7 tipos de letra, cada línea de texto en una tipografía diferente. Cada tipo de letra transmitía una información diferente (la dirección, la ciudad, el nombre comercial, la clase de establecimiento, el lema “la buena” y el mensaje central: “solidez, elegancia, economía..” donde se desgranaban todos los valores o características de venta de la Casa y sus productos). En cuanto al componente gráfico llama la atención ese atardecer o tal vez amanecer un tanto bucólico y las botas, de caña alta, y botines que pretendían representar el tipo de género a la venta. En el anuncio de la derecha, más simple, con sólo cinco tipografías se publicitaban los servicios de la fábrica de calzado situados cerca, en la misma calle. Estos anuncios representan bastante bien el  estilo  de anuncios publicitarios que se diseñaban  en aquellas primeras décadas del siglo XX en nuestra ciudad. No obstante y pese a lo dicho, por lo general, la mayoría de los anuncios de finales del siglo XIX y comienzos del XX que aparecían en los periódicos eran mucho más pequeños y contenían sobre todo información textual. Paulatinamente los anunciantes se esforzaron por mejorar la calidad de los anuncios aprovechando las innovaciones tipográficas, utilizando diferentes tipos de letra, marcos e ilustraciones.
    Hemos hablado de los periódicos de nuestra ciudad donde aparecían algunos de esos primeros anuncios. En aquel entonces había un buen número de periódicos en la ciudad: los autoproclamados independientes “Diario de Navarra”, dirigido por Mario Ozcoidi y con domicilio en el nº 40 de la calle Zapatería, “El Eco de Navarra”, dirigido por Julián Elizondo, con sede e imprenta en el paseo de Sarasate y calle San Gregorio,  el carlista “El Pensamiento Navarro”, dirigido por Eustaquio Echave de Sustaeta, con oficinas, entonces, en la calle Mayor, el integrista “La Tradición Navarra”, cuyo director era Aquilino Garcia Dean (del que hemos visto alguna foto en este blog), con redacción y administración en la calle Estafeta y “El Demócrata Navarro” dirigido por Esteban Frauca.  Además estaban los semanarios católico “La Avalancha”, también dirigido por Garcia Dean, que duraría hasta los años 50, y el republicano “El Porvenir Navarro”, dirigido por el célebre Basilio Lacort, pionero del republicanismo en nuestra ciudad, fallecido en 1908.

     

    En los anteriores anuncios podemos ver un tipo de publicidad muy común, entonces, donde se ponía de manifiesto el componente esencialmente informativo de la publicidad de aquellos años. Así podemos verlo en los  anuncios de la Pastelería Arrasate de la calle Pozoblanco, entonces General Moriones,  (que luego sería  Vda de Arrasate), de la Pastelería Vda de Garicano, de la calle Mercaderes, de la tienda de Bonifacio Ortega de la calle Mayor que hacía muy poco tiempo, en 1900, acababa de abrir sus puertas y de la óptica de Estebán Rouzaut fundada en la Chapitela en 1864. La estructura de estos anuncios era muy similar: se presentaba la marca comercial, (en algún caso, con su lema, por ejemplo, “la perla pamplonesa” en el caso de Pastelería Vda de Garicano, con su dirección bien clara y a continuación se explicaba cuales eran los productos y la especialidad de la Casa, acompañado de algún elemento gráfico, en aquel tiempo muchos de ellos con una cierta inspiración modernista (abundaban las volutas y los floripondios) y un motivo alusivo, una taza humeante (en el caso de la chocolatería), unas gafas (en el caso de la óptica) u otro tipo de figura. Si recuerdan, en el primer articulo de la reciente serie “Comercios del Viejo Pamplona”, les hablé de que, ya a partir de principios del siglo XX, muchos establecimientos remarcaban aquello de “precio fijo” porque hasta entonces,  en el siglo anterior, la práctica habitual en el comercio era el regateo.

    También se anunciaban, como podemos ver  sociedades mercantiles importantes en nuestra ciudad, crediticias y de otro tipo como El Crédito Navarro, La Agrícola, la Vasco Navarra, El Irati, etc,  de las cuales, de su origen, historia y evolución hablaré en una próxima entrada. En esos anuncios absolutamente cargados de texto,  se daba cuenta del capital social con el que contaban así como de otro tipo de características y servicios, datos importantes para generar confianza en los posibles inversores, cuentacorrentistas o asegurados.

     

    En esta selección final de anuncios que presento podemos encontrar un poco de todo, a la farmacia Negrillos, que aparece líneas atrás, con todo el detalle de sus especialidades farmacéuticas, y al precio que se vendían, habría que añadir establecimientos hosteleros como la fonda que daría lugar al Hotel Quintana, en la plaza del Castillo, entonces plaza de la Constitución, establecimientos emblemáticos y ya con una docena de años de vida, también de la Plaza del Castillo como el Café Iruña o comercios como el de Cleto Iriarte que ya vimos en nuestro repaso de la calle Mercaderes, Mauricio Guibert y Pío Espluga en la calle Zapatería, la guarnicionería de Nagore antes de su traslado a la plaza consistorial, la Droguería Varela de la calle Mayor y la Pastelería Salcedo de la calle Estafeta. Escuetos resultan el anuncio del Iruña, con un elemento gráfico, el dibujo de un camarero sirviendo  una botella de champán y el nombre y la dirección del establecimiento, el de Guibert, apenas su nombre y dibujos alusivos al género de venta o el de Pío Esplugas, enumerando el género a la venta. El estilo de la mayoría de estos anuncios era muy parecido, conteniendo grandes similitudes, en los marcos, en  diferentes tipos de tipografía y un estilo discursivo que trataba de informar más que de convencer. En ocasiones, este tipo de anuncios, como el de la Farmacia Ondarra o la Pastelería de Julian Pomares entronca con otros soportes como el pasquín publicitario o la tarjeta comercial y de visita que conocemos. La publicidad impresa estaba dando todavía  sus primeros pasos y aun tendrían que pasar muchos años hasta que veamos anuncios verdaderamente elaborados. La aparición de la radio en los años 30 y luego de la televisión en los 50 obligaría a los anunciantes y a los medios  impresos a adaptarse y evolucionar, condicionados por otra parte, por los limitados medios técnicos y de impresión utilizados hasta entonces. Y es que no hay que olvidar que la instalación de enormes y modernas rotativas así como la introducción del color en los periódicos son hechos relativamente recientes.

    Aquellos anuncios publicitarios (1940-1990). 2ª Parte.

    Si en los años 60, la publicidad que recuerdo era fundamentalmente radiofónica, en los 70 y parte de los 80 mis recuerdos de la publicidad van unidos sobre todo a la televisión en blanco y negro y más tarde en color; de hecho la mayor parte de los anuncios publicitarios están extraídos de este medio. Seguimos en la época dorada de la publicidad antigua, con lemas muy pegadizos, algunos de los cuales recordamos y han llegado casi hasta nuestros días en el acervo popular, convirtiéndose en verdaderos clásicos. Agruparé, como en la primera parte, los anuncios por bloques temáticos, con algunos de los anuncios más representativos de la época para acabar con una breve selección de spots publicitarios de la televisión de aquellos años, desde sus comienzos hasta los años 80 (1957-1980). Junto a esta introducción, destaco dos de los anuncios más famosos: el de los donuts (Anda los donuts, anda la cartera) y el de las muñecas de Famosa que se dirigen al Portal.




    Años 70 y 80


    Las casas seguían su imparable proceso de modernización: televisores, frigoríficos, lavadoras, menaje de cocina etc. ¿Quien no recuerda aquello de “No compre sin ton, ni son, compre un Thompson”, refiriéndose a los televisores de esta marca  o el  anuncio más reciente de “el que sabe, Saba” que presentaba el cómico británico Benny Hill y que vemos en la foto de la izquierda.  En los años 70 comenzamos a  no dormir en colchones de lana. Recuerda alguien cuando los colchones eran de lana (de oveja) y de vez en cuando había que  varear la lana de los colchones. Creo que recordar que había en los años 50 y 60 incluso alguna ordenanza municipal que regulaba el como y donde había que varear los colchones. Con la década de los 70 llegaron  los  modernos colchones de muelles. “A mi plin, yo duermo en Pikolin” o los colchones Flex y los más cercanos Sema (dijo Sema y se durmió que nosotros cambiabamos por el más prosaico de …y se murió), en esos años vimos la publicidad de los edredones de Reig Martí (Lorenzo Lamas, el rey de las camas), o de  las mantas VS, “calor que no pesa”, y de Mora “son de abrigo”. En menaje de cocina recuerdo Monix y el más moderno Tefal:  “que menox, que monix” y “¿Te falta Tefal?” o los pequeños electrodomésticos, de Braun, Solac (Lo que hacemos, lo hacemos bien), Moulinex (Un, dos, tres, picadora Moulinex) que ayudaban en las siempre ingratas labores de la cocina y el hogar.

    En los años 70 seguían anunciándose con profusión, como no, las bebidas alcohólicas y como en la década anterior de forma preeminente los brandys. Recordáis lo de “¿Qué hora es? la hora 103”, por el brandy o aquel otro de los “dos amigos y Carlos, el tercero”, o los anuncios de aquella chica cabalgando sobre un caballo blanco, creo que era la actriz Patty Sephard en un anuncio de Centenario Terry, todo un clásico, o los spots de Soberano “el coñac extraordinario” y Licor 43 “el mejor licor de todos los tiempos”. Recuerdo también, de aquel entonces, una pegadiza cancioncilla que decía “Ten mi copa y llénala, vamos todos  a brindar, Malaga Virgen en tu copa, el sabor de la amistad”. Había, por cierto un sorprendente anuncio (para la mentalidad de nuestros días),   en el que un camionero entraba en un bar, un día de frío invierno, creo que estaba nevando, y decía: “no puedo bajar el puerto sin Las Cadenas” y se arreaba un lingotazo del conocido anís para después coger el camión, bien contento. Hoy habrían crucificado en la plaza pública tanto a la marca como a la agencia de publicidad que hicieron este anuncio. En aquellos años también se anunciaba el Ponche Caballero. 

    Por cierto recordáis, por asociación de ideas, aquella receta casera de huevo batido, leche caliente y coñac que en casa le llamaban “ponche” y te lo daban de crío cuando estabas malo o tenías un catarro. ¡Que tiempos!. Y sin dejar estas “alcohólicas” recetas caseras, recuerdo a mi padre alguna vez merendando un “sopanvino” que consistía en una rebanada de pan untada en vino tinto y espolvoreada con abundante azucar. No se si lo hacían en algún otro hogar. En las navidades comenzaba a consumirse más el champán, bueno el cava pues el nivel de vida había crecido de forma considerable: “Mañana es fiesta, ¡que fiesta con Delapierre!”. También había anuncios de cervezas (El Aguila), Pilé 43, Martini (“Un Martini invita a vivir”, o “Su brillante sabor tiene vida y color, es Martini” otro clásico, con la chica con patines sirviendo el preciado producto y que vemos en la foto).  Alfredo Landa exclamaba aquello  de “Ay, ay, ay que me sabe a Calisay” en referencia a aquel famoso licor de origen monacal. En los año 80, conscientes del abuso del alcohol y de sus riesgos, Steve Wonder nos recordaba aquello de “Si bebes no conduzcas”.  Al igual que el alcohol se anunciaba el tabaco, las marcas españolas de tabaco negro iban dejando paso a las de rubio americano (Winston, el genuino sabor americano o Chesterfield, responde al reto del sabor).
    Junto a las bebidas alcohólicas destacaremos la publicidad de las bebidas refrescantes,  me acuerdo, especialmente, de los anuncios de   La Casera (seguíamos yéndonos de los lugares si no había Casera o nos negábamos a  comer si no había Casera en el establecimiento), también me acuerdo  del anuncio de Zumosol que se ha convertido en un pequeño símbolo (Como llame a mi primo te vas a enterar, ¡y a mi que tu primo!, y en eso aparecía un cachas con cara de pocos amigos, marcando biceps y el rival se achantaba por completo), la tónica Schweppes (aprende a amar la tónica) o la inefable Coca Cola, con aquellas canciones llenas de buenos sentimientos “al mundo entero quiero dar un mensaje de amor…” que solía emitirse el día de año nuevo o sus lemas más conocidos de  “la chispa de la vida” o   “sensación de vivir”.
    La publicidad dirigida a los niños ocupaba un espacio cada vez mayor en el medio televisivo: fundamentalmente golosinas y juguetes. Desde aquel mítico “Anda los donuts, anda la cartera” que encabeza la entrada, pasando por los Emanens (se derriten en tu boca, no en tu mano), Lacasitos (Toma Lacasitos), Bollycao (cuyo nombre ha pasado al acervo común con otro sentido), Conguitos (somos los conguitos y estamos requetebien, cubiertos de chocolate y con cuerpo de cacahué), Phoskitos (regalos y pastelitos), Tronquitos (Tronco va y tronquito viene), Sugus (caramelos Sugus, caramelos Sugus, caramelos Sugus, Sugus de Suchard), el superchicle Boomer. Y no nos podemos olvidar de las pipas Facundo con su añejo pareado (Y el toro dijo al morir, siento dejar este mundo, sin probar pipas Facundo) o las patatas fritas Matutano ( A que no puedes comer solo una). Cuando llegaban las Navidades la televisión se llenaba de anuncios de juguetes. De aquel enorme montón de anuncios de juguetes rescato sobre todo el de las “muñecas de Famosa se dirigen al Portal”, “Juguete completo, juguete Comansi”, “Echa el freno madaleno” de juguetes Rico,  los juguetes de la señorita Pepis, o aquel de “con estas manitas” de Trabajitos Feber, el cine Exin (“cine sin fin”) y “Jesmar, para jugar”, etc. Para los mayores teníamos juegos de mesa como el Scattergories y su famosa frase “aceptamos pulpo como animal de compañía” o aquel otro bastante similar de “aceptamos barco como animal acuático”.
    En estos años empezábamos a comer cada vez más variado y mejor. Son infinidad los anuncios relacionados con productos alimenticios de aquellos tiempos, pero aquí dejo una pequeña selección: como no acordarse de aquel “Cuate, aquí hay tomate” del tomate frito Orlando, o “Del Caserio me fío” de los quesitos El Caserio, “Maggie te quiere ayudar”, “Hornimans, el sabor de una buena taza de te”, de Hornimans, aunque también recuerdo otro anuncio de la misma marca que decía “si a Lord Carrington se le incendiase su palacio, salvaría su sombrero, su reloj y…su taza de Hornimans”, o aquel langostino porteño que decía “Soy Rodolfo Langostino: lleváaame a casa”, el viejo anuncio de las  aceitunas “La Española” con “Es la Española una aceituna como ninguna…está rellena de rica anchoa…” o la muy conocida “Que bien, que bien, hoy comemos con Isabel”, “Nestlé, un gran vaso de leche en cada tableta”, Saimaza, “el cafe de los muy cafeteros”.  De anuncios de galletas, sobre todo: “Que buenas son las galletas Fontaneda” o “¿Que queréis de merendar?, Tosta Rica y nada más”. También se anunciaban productos como los de Oscar Mayer, La Masía, (estos cantando), Navidul (por cierto, por asociación de ideas, de Maret si que recuerdo un gracioso anuncio con unos cochinillos corriendo que decían, “corre, corre que viene Maret”), Danone, Yoplait (la flor del yogur), leche  Pascual, Batidos Puleva, Chamburcy,  Pavofrío (es todo sabor), Revilla (que maravilla), legumbres El hostal, y alguien hacía sonar la caja de garbanzos diciendo “le suena”.  “Pescanova, lo bueno sabe bien”, “Se nota que es Findus”, “Chup, chup, Avecrem” y el “Cueces o enriqueces” también de Avecrem, las sopas Gallina Blanca, los “Patés La Piara, más buenos que el pan”. Entre los anuncios no comentados con lemas he recogido también los de algunos productos a los que hecho mención en la primera parte de esta entrada sobre la publicidad de aquellos años como el Pralin y la Natacha.
    Los anuncios de Calvo  fueron un caso aparte: los de las Conservas Calvo aprovecharon la fama de algunos de los calvos más famosos de la época como los actores  Jesús Puente y Juanjo Menendez y popularizaron la marca de una forma abrumadora pasando, en poco tiempo, de un 20% de reconocimiento antes de la campaña, a más de un 90% tras ella. ¿Recordáis?: “Este atún está muy bueno. Buenooooo. Y da mucho de si. Siiiiii…Y además es Calvo. Claro”. También habría que recordar el de “Natillas Danone, listas para gustar ¿repetimos?, o el de “ñaka, ñaka, la cigala”, Nescafé (tacita a tacita) o este mucho más reciente de “Eco!!, cuando arrivo a casa, Nescafé capuchino, cremoso, delicioso..”. En las navidades, los turrones eran los grandes protagonistas, como no acordarse del clásico y entrañable “Vuelve a casa por Navidad” de El Almendro, o 1880 (el turrón más caro del mundo), Jijonenca (Tu nombre sabe a turrón), Suchard (en estas navidades turrón de chocolate, en estas navidades turrón de Suchard) y El Lobo (que buen turrón). Entre los anuncios no comentados con lemas recojo también los del flan Royal y el Fuerzahor.

       

    Entre los productos farmacéuticos, parafarmacéuticos y de cuidado personal estarían los siguientes el histórico analgésico Okal (Hola, que tal. Muy bien con Okal), el antitusígeno Iniston (Abuelo, ¿has visto el Iniston?), la loción antipiojos Filvit (Filvit champú, Filvit, mama, porque más vale Filvit que tenerse que arrascar), el reconstituyente Micebrina (una al día), o los caramelos contra la tos (había unos cuantos anuncios sobre este tipo de productos) como los Halls que “suavizaban la garganta y despejaban la nariz”,  los Praims de Vicks (con aquella famosa frase de ¡que cosas tiene mi novio!), los de Pectol (Gran Jefe garganta rota, necesitar Pectol, Gran Jefe garganta suave. Pectol ser bueno), los de Formula 44, todo un clásico, (en el que aparecía un cliente que se estaba afeitando en una barbería, y que temblaba de miedo ante la tos del barbero que le estaba afeitando la barba y el cuello a navaja y le decía: Formula 44), los pañales infantiles Dodot (ni gota, ni gota). Y siguiendo con el cuidado personal, en estos años tomaron un mayor protagonismo las colonias, muchos de cuyos anuncios se nos fijaron en la retinan o se convirtieron en frases hechas, todos estaban diseñados para atraer, de forma irresistible, al sexo opuesto.  Por ejemplo “Tenemos chica nueva en la oficina. Se llama Farala y es divina” o el  “Busco a Jacq´s”, “Si una chica te regala flores eso es Impulso”, “Brummel, para hombres que dejan huella” y “Mejor, cuanto más cerca” o “En las distancias cortas es donde un hombre se la juega” estos dos últimos, también de Brummel,  “Lulu. Oui. C´est moi”, “Colonia Alada, una gota, un beso”, “Otelo, vuelve el hombre”, “Vísteme” de Eau Jeune. Entre los desodorantes estaban Rexona, Fa y Tulipán Negro con “Rexona, no te abandona” o “Fa, el frescor salvaje de los limones del caribe” y  “Tulipán Neeeegro”.  En los dentríficos recuerdo lo de la “sonrisa Profidén” y  “Colgate, el mal aliento combate”. Y en papel higiénico “Scottex es mucho papel”. Entre los anuncios no comentados con lemas he recogido también los de la higiene intima femenina de Evax, la colonia y productos de baño Badedas y el jabón Palmolive.
    Muchos eran los productos del hogar, la mayoría relacionados con la limpieza de la ropa, los platos, el suelo, los muebles: Colón nos decía: “Busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo”, Ariel “lavaba más blanco”, Con Wipp Express “el frotar se va a acabar”, los niños se quejaban: “Rasca, mama” y el roce aspero se eliminaba con el suavizante Vernel. Y como no acordarse de aquel otro anuncio que decía: “¿Es nuevo?. No, lavado con Perlan”. O “Soy yo Mimosin”. Con Fairy, “una gota y adios a la grasa”.  El mayordomo de Tenn nos recordaba aquello de que “el algodón no engaña”, osea, de aquí viene la famosa prueba del algodón. Como véis muchas de los esloganes y frases publicitarias han pasado a formar parte de nuestro vocabulario y vida cotidiana, hasta tal punto ha tenido importancia la publicidad en nuestras vidas. Raid “mataba a las cucarachas bien muertas” y otro anuncio de insecticidas  decía que  “las cucarachas nacen, crecen, se reproducen y con Cucal aerosol mueren y desaparecen”, mientras la pilas de Duracell “duran y duran y duran”.
    Entre el equipamiento personal  podíamos encontrar un poco de todo. Prendas especiales para el frío: “Frio yo?, Nunca” como las de Thermodactil, interiores para caballero: Abanderado (en el momento más señalado calzoncillos Abanderado) y para la señora: bragas Princesa, pantys (Marie Claire, Marie Claire, un panty para cada mujer), vaqueros como Lois (Si se mueve tu Lois déjalo bailar, que creo era una versión de una canción de Jayme Marques, “Sabor tropical”) o Cimarrón (los jeans que mejor se mueven). Entre el equipamiento personal situaríamos también los relojes (Maurice Lacroix, arte en pulsera, pero dicho así con g, con acento francés) (Seiko, algún día todos los relojes se fabricarán así). De los coches me acuerdo del Dyane 6, “para gente encantadora” y otro que decía “ese hombre lo ha perdido todo: el dinero, la casa, la novia…pero tiene un Golf”. Entre los anuncios no comentados con lemas he recogido también los de los interiores Jim, presentados por Cruyff, un anuncio  de Cortefiel donde vemos la moda y el estilo de aquellos años, un anuncio de las camisas Ike y por último un anuncio del Seat 127

    En un pequeño cajón de sastre dejo esta selección de anuncios variados de los años 70 y 80: un anuncio de los cursos por correspondencia CCC, tan habituales en las revistas de la época, un anuncio de las cámaras fotográficas Kodak, otro de la editorial Sopena, el pegamento Imedio, un muy equivoco o inequívoco (según como se vea) anuncio de encendedores Match que hoy, desde luego no se publicaría y que sería muy polémico por muchas razones, televisores portátiles Telefunken, (el televisor al igual que había hecho la radio años antes se hacía móvil o portatil), los primeros casettes, nuevas bebidas como Finley Naranja, Bitter Cizano soda y por último uno de Bicicletas Orbea, que junto a Gac y BH era  una de las bicicletas  más compradas en la época.

    Capitulo aparte merecen las que podríamos llamar campañas institucionales. Desde aquella muy antigua de “Mantenga limpia España”, pasando por otras como aquellas contra los incendios forestales de “Cuando un monte se quema, algo tuyo se quema” o “todos contra el fuego, tu lo puedes evitar”, o la campaña de fomento del deporte “Contamos contigo”, la del ahorro de energía: “Ahorre energía, aunque usted puede pagarla, España no puede”, la campaña contra el abandono de mascotas “El no lo haría”, la del fomento de compra de Letras del Tesoro “Si quieres más por tu dinero, llama, el Tesoro responde”, la campaña contra la pesca de prematuros: “pezqueñines, no gracias, debes dejarlos crecer”, la campaña de fomento del turismo “España, sin ir más lejos” o la del fomento del consumo del platano: “Todos los días un platano, por lo menos” o la muy reciente (de 1990) “Pontelo, ponselo”. Son miles los anuncios que habremos visto o escuchado y aquí tan solo he recopilado una pequeña selección de ellos. La publicidad sigue creando nuevos lemas e iconos, hay algunos que hasta se arrogan el poder de hacer llegar la primavera, como El Corte Inglés; la lotería no llega a nuestras casas si antes no llega de la mano de nuestro conocido “calvo de la Navidad”; muchos nos preguntamos donde está Curro; un hombre mayor de campo, alejado de la actualidad, pregunta si el Madrid es otra vez campeón de Europa y un niño nos recuerda que es Edu y nos desea Feliz Navidad. Y es que hay veces que al escuchar o ver estos anuncios parece que el tiempo no pasara…¿No creéis?.
     

    Por último les dejo una breve selección de anuncios de televisión. Hay muchos más en Youtube. 

    Anuncios publicitarios 1957-67

    En la primera entrega les dejo una selección de anuncios de los primeros años de la televisión (de 1957 a 1967), con spots de Palotes, Flagolosina, campaña “Mantenga limpia España”, Philips, fomento del turismo, fomento del consumo de patatas, aceitunas La Española, alimentación infantil, tabacos, mujer, juguetes, farmacos, coca cola, Bimbo, Nestle, señorita Pepis, Mousell, Nancy, las muñecas de Famosa, Titanlux, Terry, Ponche Caballero, tio Pepe, Raid, cine Exin, Madelman, chicle Dunkin, cromos, Donuts, Filomatic, Seat 600, Siata, Seat 133 y otros.

    Anuncios animados 50-70

    En esta segunda entrega, buena parte de ellos son anuncios de dibujos animados  anunciando Licor 43, Aspirina, Starlux (muy gracioso), Font Vella, Bic, Renault 4 y cuchillas de afeitar Palmera.

    Anuncios de los años 80 1ª parte

    En esta tercera entrega podemos ver anuncios de pilas Ucar, Sony, Axe, Lotería Nacional, Inves, Freixenet, Tonica Schweppes, La Casera, cerveza Ambar, Huevos El Corral, Danone, Fuet d´Olot, Nido, Poliglas, Tetrabrik, Tess, Nenuco, Fixonia, Praims, Renault 11, Aceite Repsol, Renault Traffic, Pirelli, Renault Supercinco, Nissan Vanette, Volvo, seat Ibiza, Pegaso, Once, Rank Xerox, JVC, Sida, Cruz Roja, Crunch, Chococrispis, Coca Cola, Calvo, Zumosol, Elena, Bonito del Norte, Citroen AX, Petit Suisse, GiJoe, Mattel, Nintendo y Audi

    Anuncios de los años 80. 2ª parte

    En esta cuarta entrega, podemos ver anuncios de Nescafé, Pikolín,Yoplait, Scotch Brite, Fruco, Simago, Elbe, Curso Basic, Video Sanyo, Premios Planeta, Avecrem, Lee, Bru, Tarni shield, Philips K-30, Klaro, Seguros Finisterre, Teka, Samba, Ariel, Dormilón, Rociar y Lavar, Starlux, Calgonit, Caoflor, Deportivas Paredes, El Caserio, Video Philips, Renault Supercinco, Campofrio, Johnson, Dodot, Puntomatic, Opel Kadett, Danone, Ese, Citroen GS, Seat 131, Ahorro de energía, Ford Fiesta, Sanyo, Camel, Ausonia, Bonos ICO, Opel Corsa, Video Thomson, La Masía, El Corte Inglés y Peugeot 309.

    Aquellos anuncios publicitarios (1940-1990). 1ª Parte.

    Esta entrada sobre la publicidad es un buen complemento de aquella otra entrada que publiqué el pasado mes de agosto bajo el título de “Vivencias, usos y costumbres en el viejo Pamplona: electrodomésticos y otros recuerdos de aquellos antiguos hogares (1960-1975)”. En aquella entrada hablaba de algunas marcas y productos que fueron moneda común en mi infancia. En esta hablaré de los anuncios que publicitaban aquellas marcas y productos, marcas y productos que marcaron toda una época. Los anuncios de aquellos años nos retrotraen a una sociedad y a un país muy diferentes. Es muy probable que la mayoría de las imagenes que veamos, y que están sacados de las revistas y periódicos de aquellos años, o los esloganes que escuchábamos en los programas de radio, o los anuncios de televisión que veíamos en aquella televisión en blanco y negro nos resulten extraordinariamente chocantes. Poco o nada tiene que ver la sociedad actual con la de aquellos años, ni en pautas o productos de consumo ni en cuanto al papel de la mujer, en aquellos años relegada, en la mayoría de los casos, al papel de ama de casa y utilizada en los medios publicitarios como principal destinataria del mensaje, si bien también, a menudo,  como “simple jarrón decorativo” o como estimulante de las ventas en productos destinados al publico masculino. La incorporación de la mujer al mercado de trabajo y la lógica evolución de la sociedad española ha hecho que esa publicidad, en muchos casos, absolutamente sexista y trasnochada se quede, afortunadamente, en el baúl de los recuerdos. En cualquier caso resulta interesante recordar esos anuncios, pues forman parte de nuestros recuerdos y de la película de nuestras vidas.

    La publicidad va pareja al desarrollo de los medios de comunicación, de tal forma que prácticamente desde el principio de estos medios, podemos encontrar algún anuncio en los medios impresos o algún comercial en la radio, si bien es cierto que en el caso de los periódicos los anuncios empiezan siendo muy simples y poco a poco van incorporando ilustraciones y fotografías, en los periódicos, en blanco y negro y en las revistas, primero en blanco y negro y luego en color, mientras que en la radio antes de la grabación de la típica cuña que conocemos actualmente, en aquellos primeros años,  abundaban lo que se denominaban “comerciales”, en todas sus variantes: dramatizados, musicales, etc. La publicidad fue, desde el principio, principal fuente de ingresos de la radio. La programación radiofónica intercalaba en aquellos primeros años de su historia anuncios de productos como receptores de radio, insecticidas, hojas de afeitar o leche condensada, etc. En 1934, Publicidad Elso, fundada por Ceferino Elso publicaba en Pamplona la revista “Micrófono” que daba cuenta de la programación de la primitiva “Radio Navarra”.
    Los anuncios tanto en la prensa como en la radio locales se limitaban, inicialmente, sobre todo  a publicitar  marcas, productos y comercios locales. Posteriormente, a medida que el medio radiofónico cambia y  el consumo crece  las marcas y productos de ámbito nacional se extenderán a todos  los medios impresos nacionales y regionales y  las emisoras locales integradas o asociadas  a redes nacionales, incorporan igualmente marcas, productos y negocios de ámbito nacional. En Pamplona se oía, en los primeros años de la historia de la radio,  publicidad de marcas o “casas” como Radio Les, Casa Risler, Tarsicio Ortiz, Hijos de Mariano Santesteban, Casa Arilla, Colchones Sema y más tarde, en los años 50 y 60 de otras “casas” como Maybe, Orbaiceta, Inda,  Alforja y un interminable etcetera. Los programas en cadena nacieron como consecuencia  del desarrollo tecnológico. En 1948 apareció la cinta magnetofónica y por lo tanto  la programación  ya no se  identificaba necesariamente con la emisión en directo. Había   necesidad de cubrir todas esas horas de emisión no solo con programas locales sino también nacionales y de diferenciar por lo tanto el tipo de publicidad: nacional y local. La vinculación de Radio Requeté  a la cadena SER se produjo  en 1958 y es, por lo tanto,  a partir de esta fecha,  cuando los pamploneses escuchan, junto a los anuncios y patrocinados de las “casas” locales, los mensajes publicitarios de las grandes marcas nacionales. 
    En los años 50 y siguientes la programación radiofónica de ámbito nacional aparecía plagada de mensajes publicitarios: de Colacao, Okal, Avecrem, Gallina Blanca, Flan Chino Mandarin, Fundador, Zahor, Potax, Starlux, muchos de ellos repetidos de forma machacona. Además la publicidad patrocinaba casi todos los programas y todo tipo de espacios: femeninos (como el Consultorio de Doña Elena Francis), musicales, seriales, etc. Había un gran predominio de anuncios que promocionaban productos para el hogar o la mujer: cremas (Ponds, Nivea), jabones y detergentes (Norit, Gior (“y un poco de pasta basta, Gior”), Lagarto), productos de limpieza, etc. Mucho más tarde, en los años 80,  la publicidad machacona iría dejando paso a un sutil patrocino de grandes bloques programáticos, reduciéndose el número de anunciantes y mejorando la calidad y presentación de los mensajes. Les dejo aquí una selección de anuncios ordenada cronológicamente y debidamente comentados. Las marcas y productos que presento se publicitaban, en aquellos años, tanto en los medios impresos como radiofónicos. Dado el número de anuncios presentados (nada menos que 140) divido esta entrada en dos partes que se publican de forma consecutiva.
    Años 40
    La publicidad de los años 40 anunciaba aparatos de radio, como el que vemos, de  Telefunken,  y marcas de cremas como la del Visnú. En aquellos años 40 esta crema debió ser muy popular. La crema tenía la facultad de blanquear el cutis y a la vez hacer que desapareciesen todo tipo de granitos e imperfecciones. La crema Visnú se hacía en distintas versiones, para diferentes cutis y en diferentes tonalidades. En mi casa, mis padres, ya desaparecidos, recuerdo que utilizaban  la palabra “visnú”  casi como un sinónimo de una crema para la cara, en general. Posteriormente, en los años 50 se publicitarían  otras cremas  como Ponds o Nivea. El Ceregumil era un compuesto homeopático, de los más antiguos que recuerdo, que se publicitaba mucho, en aquellos años de la postguerra, en que tantos niños tenían problemas  nutricionales. También a finales de los 40 comenzaba a hacerse muy presente la publicidad de los caldos Gallina Blanca, en cubitos, que popularizaría, en los años 50, con el caldo Avecrem.

    Años 50
    En los años 50, una de las marcas más populares fue la del Cola Cao. Fue en 1955 cuando se creó la canción de “yo soy aquel negrito del africa tropical…”  que se convirtió en todo un clásico, luego llegaría  “Es el colacao desayuno y merienda ideal…” y “Cola Cao, tu fiel amigo”). La marca patrocinaba en aquellos años una radionovela en la Cadena SER. Otra de las marcas más afamadas por su constante martilleo publicitario era el de las tabletas Okal, uno de los analgésicos más vendidos durante décadas en España, “el mejor remedio contra el dolor”. Tanto de Okal como de Colacao dejo una muestra de su publicidad  en los primeros párrafos de la entrada. Eran años en los que se publicitaban detergentes como el Norit, “el del borreguito”, la cuchillas de afeitar Iberia o Palmera (estas últimas las recuerdo haber visto durante años en casa, luego llegarían las de Filomatic, “me afeito con Filomatic, da un gustirrinin”) o el Anís Castellana. Antes del Colon estaba el Persil. Persil ha sido, probablemente, una de las marcas más antiguas y conocidas de detergentes. Producido por los alemanes de Henkel y que hoy fabrican marcas como Dixan, Wipp, Perlan, Mi color, Vernel y Neutrex.




    Otra marca importante era La Casera, hasta el punto de que hoy identificamos cualquier gaseosa con esta marca. (Es mítica su frase publicitaria de “Si no hay Casera, nos vamos”). Fundada en Madrid, en 1949 pronto conocerá una expansión importante, que se hará mayor en décadas posteriores. En cada lugar que se quería implantar, la Casera compraba la fábrica de gaseosas más fuerte o firmaba un acuerdo de colaboración. Así sucedió en Pamplona con Gaseosas Oderiz, de la Avenida Guipúzcoa. La leche condensada La Lechera tiene una larga historia. Nacida en Suiza en 1866, de la mano de Nestlé, llega a España en 1910 y conoce un período de fuerte expansión hasta la guerra. La contienda frenó su avance que no empezaría a recuperar hasta mediados de los cincuenta, época a la que pertenece el primer anuncio que se adjunta. Adjunto un segundo para ver la rápida evolución de la publicidad que se hace patente y extensible a la mayoría de las marcas. Hasta los años 50, la estética general de los anuncios era muy similar. Estaba basada sobre todo en dibujos e ilustraciones. Con los años 60, las ilustraciones dieron paso, de manera generalizada, a las fotografías. 

    Años 60

    Los años 60 son los años del despegue económico, el crecimiento demográfico (algunos somos hijos de ese baby-boom) y consecuentemente del incremento del consumo en el país. Se producen importantes cambios en todos los ámbitos. La gente abandona los pueblos, el campo, y se va a trabajar a la ciudad,  a las industrias. Crecen las ciudades, se construyen miles de viviendas que necesitan ser amuebladas. Los anuncios que veremos son fiel reflejo de esas necesidades, que necesitaban ser cubiertas, así como de  otros cambios y transformaciones en otros ordenes de la vida: moda, alimentación, belleza, motorización creciente de la población, etc. 


    Así pues, en esta selección de anuncios de los años 60 vemos, en primer lugar, aquellas lavadoras de turbina (Bru) como la que describí en la entrada “Vivencias, usos y costumbres en el viejo Pamplona: electrodomésticos y otros recuerdos de aquellos antiguos hogares (1960-1975)”,  neveras (como las de Kelvinator, en nuestro caso sería la Super Ser, no en vano teníamos la factoría en Pamplona), las primeras placas eléctricas (Edesa), televisores en blanco y negro de mayor o menor tamaño (Kolster, Aspes, Askar, el mio era un Vanguard), máquinas de coser (Alfa, recordáis lo de “Pepe, la Alfa”, la mía era una Sigma), estufas cataliticas (Agni que por cierto era navarra, de Estella, con su famoso eslogan de “Moraleja: Compre un Agni y tire la vieja”. Otra muy famosa era la catalítica Buta Therm: (“Calienta pero no quema” ). También en el ámbito doméstico comenzarían a popularizarse los platos de Duralex y  las asadoras como las de la fotografía. Todos estos elementos han formado parte de nuestros hogares y nuestras vidas. 

    A las cremas señaladas en décadas anteriores (Ponds, Nivea…) habría que añadir Atrix, la pintura para las uñas Cutex, o los productos de cosmética de Avon, todo un símbolo para la época. Quien, que no tenga algunos años no se acuerda de aquello de “Avon llama a su puerta”. La venta a domicilio de todo tipo de productos era norma común en los años 60 y 70: cosmética, libros (recuerdo los famosos vendedores de enciclopedias que te intentaban colar un tocho de libros por un pastón, eso si pagadero en cómodos plazos y que a menudo venía tan solo a ocupar las estanterías vacías de algunos hogares). El rey de las enciclopedias era en aquel entonces Salvat. Una de las primeras enciclopedias que recuerdo fue la celebre “Monitor” de Salvat, la primera enciclopedia moderna con fascículos de kiosko. Se presentó en 1965 y era muy buena y completa para la época. Desgraciadamente el fomento de la cultura y la lectura entre los ciudadanos de este país no ha sido una de las preocupaciones de nuestros dirigentes  y esos sanos hábitos han tenido que surgir casi siempre como consecuencia de la inquietud individual de las personas. En este ámbito de la venta a domicilio habría que enmarcar la visita del representante del Circulo de Lectores. Te repartía una revista cada 3 o 4 meses con las novedades editoriales. Tenías que hacer un pedido de 3 o 4 libros en ese período. Abundaban los betsellers y las novedades. Recuerdo que estuvimos con el Circulo unos pocos años (1977-80). Un clásico de finales de los 60 y 70 eran los bolis Bic, ya lo he contado en la entrada dedicada a la escuela pero no puedo sustraerme a recordarla de nuevo: “Bic naranja escribe fino, Bic cristal escribe normal, dos escrituras a elegir, bic, bic, bic, bic”.

    Frente a la actual prohibición de publicitar el tabaco y el alcohol, en aquellos años, la prensa, revistas y demás medios de comunicación aparecían plagados de anuncios de marcas de tabaco y de vinos y licores (abundaban los coñacs: Garvey, Soberano (“Es cosa de hombres”), Veterano, Fundador), Tio Pepe, Licor 43, algunos de ellos verdaderos iconos del “solar patrio”, como el Toro de Osborne, al lado de cualquier carretera o monte (quien no recuerda el toro de Osborne en un monte cercano a Pamplona) o el rótulo luminoso de Tío Pepe en la Puerta del sol. El champán no estaba al alcance de todos los bolsillos. Eran tiempos de sidra “El gaitero” (famosa en el mundo entero) y vinos achampañados. Y para los más pequeños vino dulce bien “Kina Santa Catalina” o “Kina San Clemente” (da unas ganas de comerrr…), que se vendían y promocionaban casi como bebidas medicinales y reconstituyentes. ¡Quien lo diría hoy en día!. Entre las bebidas refrescantes estaban la familiar Kas (tenía el depósito en mi calle)y Mirinda, sin olvidar la Pepsi y la Coca Cola (la chispa de la vida).
    En casa merendábamos pan con chocolate: Orbea y Elgorriaga o un bocadillo de chorizo “El Pamplonica”, y alguna vez un bollo suizo. No comíamos pan de molde, siempre barra del día. Alguna vez, también, un bollo Bimbo. Aun recuerdo el inconfundible olor y sabor de aquellos bollos. No he vuelto a sentir ese olor desde entonces, Sería en los años 70 cuando se popularizaría la crema de chocolate Nocilla (“Leche, cacao, avellanas y azucar: Nocillla). ¡cuantos vasos de cristal coleccionamos en casa!; A mi madre le engañábamos, bueno medio le engañábamos porque ella   era consciente del juego,  diciendo que necesitábamos vasos y que mejor que decirle que nos tenía que comprar la Nocilla para hacernos con una nutrida colección. Posteriormente degustaríamos las tarrinas de Pralín (de Zahor), con aquel inconfundible sabor a bombón y unas tarrinas de una crema menos conocida, pero que he rescatado de mi memoria, al preparar esta entrada: se llamaba “Tulicrem”. Y de entre las margarinas destacaría la famosa Tulipán y nuestra querida Natacha, fabricada en la fabrica de Ingranasa, en el Paseo de  los Enamorados, en La Rochapea. Las galletas eran, sobre todo de María Fontaneda aunque fruto de la publicidad me acuerdo de aquellas galletas “que se comen por su número”, “222”  de Solsona. En las Navidades los turrones venían a sumarse a este mundo de dulces y golosinas.  En aquellos años, recuerdo sobre todo el turrón Antiu Xixona (Queremos turrón,turrón pero que sea Antiu Xixona) y como no y por asociación de ideas los juguetes de Congost.
    De los coches de aquella época ya hemos hablado en una entrada reciente. En está década de los 60, la industria del automovil conoció, como el resto de sectores, un enorme desarrollo: como señalaba en la  entrada “Los vehículos de aquellos años (1960-1980)” fueron años en los que veríamos circular por nuestras calles  coches Authis (construidos en Pamplona), Seat (algunos de los cuales se construirían también en Pamplona), Simcas, etc. Y entre los ciclomotores, dejo un anuncio de la Vespino. De ellos les dejo una pequeña muestra.
    Entre los productos farmacéuticos  a la tableta Okal habría que añadir la aspirina y la menos conocida Cafiaspirina, así como el Calmante Vitaminado de Perez Gimenez. Sin olvidarnos del popular Balsamo Bebe, inigualable producto para el cuidado y las escoceduras de los más pequeños. Al recordar el Bálsamo Bebe me acuerdo también de los polvos de Talco Calver. Y siguiendo con el cuidado personal, como no  acordarse de los jabones de Heno de Pravia (es el aroma de mi hogar) el  Moussel de Legrain (Moussel, Mousell para baño, Moussel, Mousell para todos…,  de Legrain, Paris) o el masaje Varon Dandy (para hombres curtidos) o el bronceador Ambre Solaire. Recuerdo también la loción para el afeitado Floid que se lleva vendiendo en el mercado desde el año 1932. 

    Y por último en un pequeño cajón de sastre recordaré aquellas marcas y productos para el hogar. Al Norit “el del del borreguito” habría que sumar nuevos detergentes como Elena, Ajax o la gamuza de fibras limpiadora Scotch-Brite (Yo no puedo estar sin él). Por supuesto todavía se comercializaban y publicitaban productos añejos como el limpia metales Netol. En el ámbito de la alimentación al Avecrem se le sumaría el caldo de carne  Starlux y las sopas en  sobres con el contenido liofilizado de Knorr (también los sacaría Gallina Blanca). Y por último, otro símbolo de toda una época: el papel higiénico El Elefante. 

    Desde mediados de los 50 y sobre todo en los años 60 se comenzaron a introducir en España las primeras fibras sintéticas en las ropas de vestir. El poliester servía tanto para hacer pantalones como otro tipo de prendas:  jerseys, trenkas, etc. Las conocíamos con los nombres de Tergal o Terlenka. En esos años llegarían también los pantalones de campana y los vaqueros, pero de eso,  de la moda de aquellos años hablaremos en  profundidad en otra entrada del blog. Dentro del equipamiento personal no he podido sustraerme al deseo de colocar aquí un anuncio de los relojes Certina, pues recuerdo que de esa marca eran los relojes que llevaban entonces mis padres y por lo tanto su apariencia me es muy familiar. De igual modo, recojo aquí un anuncio de unas maletas de skai o escay.  Muchas maletas y  sofás en aquellos hogares de los años 60 eran de ese material, un material sintético que imitaba el cuero.  En la segunda parte de la entrada analizaremos algunos  anuncios de los años 70 y 80, los esloganes más famosos de la historia de la publicidad en España y una pequeña selección de anuncios de la televisión de los años 60, 70 y 80. Que lo disfruten.

    Nuevas publicaciones periódicas en Pamplona en la epoca de la transición (1976-1982)


    Segunda y última entrega sobre las publicaciones periódicas que podíamos ver en Pamplona en aquellos años, en esta entrada de la época de la transición democrática, con referencias también  a publicaciones aparecidas fuera de este período. En aquellos convulsos años desaparecieron, como hemos visto en la entrada anterior, algunas cabeceras en nuestra ciudad como “Arriba España” (1975) y “El Pensamiento Navarro” (1981), pero, por contra, aparecieron otras. Periódicos editados en el País Vasco como “Deia” y “Egin” abrieron delegaciones en la capital navarra con información local, provincial, cultural y deportiva de nuestra ciudad y nuestra comunidad. “Deia” tenía su delegación en el nº 57 de la calle Estafeta y “Egin” en el nº 2 de la calle Amaya. Habría que esperar algún año más, hasta 1982  para ver una nueva cabecera editada en Pamplona: “Navarra Hoy”. Adjunto alguna de sus primeras portadas.

    “Deia” (en euskera “llamada”) junto con su empresa Editorial Iparraguirre fue impulsado por el PNV siendo el primer diario nacionalista vasco surgido tras la dictadura franquista. Su primer número salió el 8 de junio de 1977. Poco después, el 29 de septiembre de 1977  aparecía el rotativo “Egin” (en euskera “hacer”) de la mano de la sociedad Orain S.A vinculado a la izquierda abertzale y a Herri Batasuna, clausurado en 1998 por orden judicial, por presunta vinculación con ETA,  y aunque 11 años después las autoridades judiciales levantaron la suspensión ya no volvió a salir más, pues su espacio había sido ocupado por el periódico “Gara”, también con delegaciones en el Pais Vasco y Navarra.

    “Navarra Hoy” salió a la calle, por primera vez,  el 23 de mayo de 1982 y pretendía tener un ideario  progresista y abierto  al vasquismo  frente a su competidor, el “Diario de Navarra”, conservador y de corte navarrista. Fue su primer director Alfonso Ventura que había dirigido anteriormente la “Hoja de Lunes de Bilbao” y “Deia”. Desde el comienzo su trayectoria estuvo plagada de problemas económicos. Su rotativa procedía del “Diario de Asturias” que había desaparecido poco antes. A Ventura le sustituyó un año más tarde José Antonio Montón y a éste, en 1986, Xabier Zabaleta que procedía de la primera época de “Egin”, antes de que en este rotativo se realizasen los primeros cambios de periodistas  por motivos ideológicos. Zabaleta  modernizaría el periódico y lo dirigiría  hasta 1990, año en que lo dirige, durante un breve período, Jose Arrieta al que sustituiría Juan Pedro Bator. En ese año la empresa se constituyó en una sociedad anónima laboral pero la situación económica no mejoró. En julio de 1993, Zeroa Multimedia se hacía con los activos de “Navarra Hoy” y ponía en marcha un nuevo proyecto que saldría a la luz el 8 de abril de 1994: “Diario de Noticias”, con la rotativa y la mayor parte de la plantilla del antiguo periódico, si bien en sus inicios contó, además, con el apoyo de algún conocido empresario de la construcción como Miguel Rico.  El rotativo cumple este año  su vigésimo aniversario. El periódico mantiene el carácter progresista y vasquista  de su predecesor, siendo su primer director Fernando Múgica al que sustituiría luego Manuel Bear y Pablo Muñoz. Mientras tanto “Deia” dejó de editarse en Navarra para convertirse en “Deia, Noticias de Bizkaia” y pasar a formar parte del Grupo Noticias del que forma parte “Diario de Noticias de Navarra” así como “Noticias de Guipuzcoa” y “Noticias de Alava”. En 2004 surgiría una nueva cabecera que apenas duró un año, “La Estafeta de Navarra”, del grupo del empresario burgalés Mendez Pozo, propietario entonces de algunas televisiones locales como Canal 6.

    Además de estos periódicos surgieron, en esta época, otras publicaciones locales, algunas revistas, entre las que merece destacarse la revista “Punto y Hora de Euskal Herria”. “Punto y Hora” fue una revista semanal de temática política y orientación nacionalista. Nació como una sociedad de redactores (así reza en su primer editorial) y fue publicada por primera vez en Pamplona en abril de 1976, bajo la dirección de Mirentxu Purroy. Tenía su sede en la calle Cortes de Navarra. La revista sufrió algunos secuestros a  lo largo de su historia (que recuerde, al menos en 1981 y 1983)   y fue objeto de un atentado en octubre de 1977 reivindicado por la Triple A (Alianza Apostólica Anticomunista) que destruyó por completó la redacción de Pamplona. La editorial del siguiente número era toda una critica contra todo tipo de violencia, tanto contra el atentado recibido como censurando la actividad de ETA. Junto a este parrafo, adjunto la portada del número dedicado a los sucesos de Montejurra, donde murieron asesinados dos jovenes carlistas. En enero de 1979 se cancelaba temporalmente su publicación para reanudarse en abril de ese año esta vez editándose desde  San Sebastian, con una dirección mucho más cercana a los postulados de Herri Batasuna. La revista desapareció en  1990.

    A lo largo de estos años se editaron algunas otras revistas aunque la mayoría  tuvo una efímera existencia.  En octubre de 1980 salió el semanario de información general “Chapitel”, editado por una sociedad cooperativa de periodistas y dirigida por Antonio Elizondo que más adelante, en 1990, impulsaría otro proyecto de revista que aun pervive: la revista mensual “Negocios en Navarra”, que hace cuatro años cumplió su vigésimo aniversario. Entre 1981 y 1982 la editorial Plazaola  editó la revista “Cuatro Vientos”, una de las primeras publicaciones gratuitas que pronto se especializó en moda y comenzó a cobrarse. Hubo alguna revista de marcada orientación navarrista que tuvo una corta vida, incluso algún intento de sacar una revista de cotilleos local, sin demasiado éxito. En el ámbito cultural destacan la edición de la revista de poesia “Rio Arga” (1976) y sobre todo de la revista “Pamiela”. La revista literaria “Pamiela” aparecía por primera vez en 1983. Surge en la librería Hauzolan de la calle San Gregorio, abierta al público en 1977. Con la cuarta revista se quiso hacer un homenaje a Pablo Antoñana y se publicó su libro “Pequeña Crónica”. Estaban tras la revista los escritores Txema Aranaz, Javier Eder, Victor Moreno, Santiago Echandi, Pello Lizarralde y Miguel Sánchez Ostiz. Se publicaron 15 números entre 1983 y 1993. De ahí surgiría el proyecto de la editorial del mismo nombre que ha editado cientos de títulos tanto en castellano como en euskera en los últimos 20 años. 

    A finales de los 90 y primera decada del siglo surgirían diferentes gratuitos, primero independientes como “Barrios de Iruña” que luego serían absorbidos por grupos empresariales locales y estos a su vez por grupos nacionales: el grupo EGN que editaba “Barrios” por La Información S.A, “Vivir Pamplona” del mismo grupo (2004), se convertiría en 2006 en “ADN”, del grupo Planeta (desaparecido en 2011) y en 2009 en “Que Navarra” del grupo Recoletos. A los gratuitos se los llevaría por delante la terrible crisis económica que aun padecemos. Asimismo surgieron a finales del pasado siglo y principios de éste, en los barrios,  diferentes revistas como “Auzolan” (Txantrea), “Ezkaba “(Rochapea) o “Aldapa” (Casco Viejo). Está por hacer una historia exhaustiva de las publicaciones locales surgidas desde la transición hasta la fecha, por lo que esta entrada supone apenas una pincelada de la rica y heterogénea oferta editorial de esos años.

    En el ámbito nacional cabe señalar la aparición en la época de la transición de rotativos como “El País” y el vespertino “Diario 16” (1976-2001) que se convertiría en matutino en 1980 de la mano de Pedro J. Ramirez, fundador posteriormente de “El Mundo” (1989): También cabe citar  revistas como “Interviu” (1976) que tuvo una gran repercusión por la mezcla de política y desnudos. Tras una larga represión, también por lo que se refiere al sexo, una oleada de revistas eróticas poblaban en aquellos primeros años de la transición los kioskos de nuestra ciudad. Aunque escasa la presencia de la prensa nacional en Pamplona fue significativamente mayor su difusión durante la transición que en el franquismo. En 1977 nacía la revista de humor  “El jueves” y en 1982 la revista “Tiempo”. Otros proyectos posteriores de nuevos periódicos salvo “La Razón” (1998) no tuvieron demasiada suerte: “El Sol” (1990-92), “El Independiente” (1989-91), o el sensacionalista “Claro” (1991). En aquellos años junto a “Triunfo” se editaban otras revistas políticas como las ácratas “Ajoblanco” (1974-80) y “El viejo Topo” (1976-1982) o la comunista “La calle”. En 1981 se publicaba el primer número de la revista de divulgación “Muy interesante”.  La prensa asistirá en las últimas décadas a una creciente concentración en potentes grupos multimedia como Vocento, Prisa, Unedisa, Zeta, etc, reduciendo sus tiradas que en décadas pasadas fueron enormes a causa de la creciente competencia de los nuevos medios digitales (con el nacimiento y auge de internet).

    La prensa en Pamplona en los últimos años del franquismo (1960-1975)

    Los periódicos forman parte también de nuestra memoria histórica, aquellos periódicos asabanados, grandes, inmensos,  que además de informarnos el domingo, -el periódico se compraba sobre todo los domingos-, tenía otras muchas utilidades. Servían para envolver el bocata del almuerzo, forrar cajones o para ponerlos, como base, en las baldas de la despensa, tapar la cocina económica (antes del aironfix) o para pisar y no resbalarse cuando se fregaba el suelo de la casa o del portal. Eran periódicos grises, con una maquetación amazacotada y unas fotografías de poca calidad. En aquellos años, en que, aparentemente, en este país, no pasaba nada, -nos ocultaban muchas cosas-, el periódico nos informaba de la muerte de Robert Kennedy, Martin Luther King, la llegada del hombre a la luna, las guerras de Oriente Medio, la crisis del petroleo o el Watergate. En casa, casi todo el interés se centraba en los cambios urbanísticos locales y el   deambular de Osasuna por los campos de segunda y tercera división (casi, casi como ahora). En aquellos años, no se leía tanta prensa como ahora y de los periódicos locales era el “Diario” el que se leía en casi todos los hogares, hasta el punto de que formaba parte indisoluble de aquella compra dominical, junto a las barras de pan y las bolsas de Copeleche. Los periódicos se convertían, a veces, en testigo mudo del paso del tiempo y de la historia, hasta el punto de que, alguna vez, haciendo alguna limpieza profunda en casa, en algún rincón escondido descubrías la hoja de un periódico fechado  quince o veinte años atrás. Tempus fugit.


    En mi niñez, en los últimos años de franquismo, se editaban en la ciudad tres periódicos, cuatro cabeceras, si contamos la “Hoja de Lunes”. Estos  eran “El Pensamiento Navarro”, “Diario de Navarra” y “Arriba España”. Comencemos por “El Pensamiento”. “El Pensamiento Navarro” se fundó a finales del siglo XIX, concretamente el 17 de octubre de 1897, siendo su primer director Eustaquio Echave Sustaeta, ocupando el hueco dejado por el periódico carlista “La Lealtad Navarra”. Hasta 1911 se definía como carlista, pasando luego a titularse “diario tradicionalista”. La fundación del periódico se hizo por medio de acciones de 25 pesetas y con un capital inicial de 13.000 pesetas, pasando a ser propiedad de la Junta Regional Carlista en 1910, hasta que en 1933 se trasvasó la propiedad a una sociedad mercantil la Editorial Tradicionalista S.L, que se convirtió en 1938 en Editorial Navarra S.A, consiguiendo eludir el decreto de unificación (de los medios de comunicación) promulgado por Franco. Entre los accionistas y consejeros de la empresa estaban el Conde de Rodezno, Joaquín Baleztena, Blas Morte y otros como Induráin, Martinicorena, Barbarin, Martínez Berasáin, Mata, Beunza, Errea, Pérez Tafalla y Laborra. El periódico comenzó a editarse en la imprenta Viuda de Idoate, pasando luego a la imprenta de La Acción Social. También se imprimió en Lizaso Hermanos -en la calle José Alonso, en el primer Ensanche-; en un edificio al comienzo de la calle Jarauta, concretamente en el nº 2, que vemos en la fotografía de la izquierda, en casa Foronda, calle Estafeta, junto al Hotel “La Perla”, y desde el 30 de abril de 1938 hasta su cierre, en los locales de la calle Leyre 18-20, que hoy vemos ocupados por una sucursal bancaria tal y como se observa en la fotografía de la derecha. 


    En 1936 el rotativo  tiraba 2.000 ejemplares y se adhirió de inmediato   al golpe militar de Franco, estando  muy vinculado a los requetés. Este año el periódico renovó su maquinaria gracias a la incautación de linotipias y rotativas de los periódicos vascos “La Noticia” y “El Liberal”. Francisco Lopez Sanz dirigió el diario durante más de 30 años, de 1933 a 1966. Hubo momentos de fricción entre los miembros del Consejo, muy conservadores, y el partido carlista como cuando, en los años 60, el carlismo derivó hacia posiciones más progresistas de la mano de Carlos Hugo de Borbon. De hecho, en esta década,  de la mano de Javier Maria Pascual, el periódico cambió su línea editorial hacia posiciones más abiertas y plurales siendo cesado su director por el consejo de administración, por publicar una carta del Movimiento Obrero Apostólico y volviendo enseguida a su linea tradicional ultraconservadora. El periódico fue objeto de un atentado en agosto de 1970 reivindicado por los Grupos de Acción Carlista. El periódico desapareció el 13 de enero de 1981, cuya última portada adjunto en la foto de la derecha, siendo su director, durante sus últimos días, José Luis Larrión Arguiñano. El periódico no había sabido adaptarse a la evolución política del país y de la sociedad, quedándose anclado en posiciones ideológicas absolutamente trasnochadas y ultramontanas.

    El “Diario de Navarra” salió a la calle el 25 de febrero de 1903 impulsado por un grupo de 56 personas, muchos de ellos relevantes empresarios y personas destacadas como Silvestre Goicoechea Atáun, Mauro Ibáñez Arlegui, Fermín Iñarra Echenique, Cecilio Azcárate Lana, Pedro Irurzun Arregui, Pedro Arraiza Baleztena, Serapio Huici Lazcano, Daniel Ciga Mayo, Francisco Galbete, Fidel y Zacarías Astiz, Jose Glaria, Francisco Iraizoz, Félix Amorena, Manuel Ubillos, Daniel Irujo Armendariz, Fermin Goñi Eseverri, y familias notables  de la comunidad como los Arraiza Baleztena,  Garjon Marco,  Irurzun Arregui,  Maldonado Sagues, Jaurrieta Jimenez, Uranga Esnaola,  Sagues Muguiro y un largo etecetera, siendo los siete primeros los que inscribieron, el 3 de enero, en el registro, la sociedad La Información S.A. De ellos surgió también el primer consejo de administración (lo componían Goicoechea, Iñarra, Jose Irurzun, Virgilio Sagues y Serapio Huici) Ninguno de los actuales 600 accionistas, la mayoría descendientes de aquellos 56 socios iniciales, posee, por limitación estatutaria, más de 180 votos en las juntas que se celebren, independientemente del número de acciones que posean.


    La primera sede del periódico estuvo en el nº 40 de la calle Zapatería, (donde hoy se encuentran unas oficinas municipales) y los talleres en el nº 41 de la calle Nueva. Fue su primer director Vicente Berazaluce. El primer ejemplar tuvo cuatro páginas y se tiraron 2.000 ejemplares. Su orientación política era conservadora o más bien liberal conservadora, por diferenciarla de la ultraconservadora  de “El Pensamiento”. Tras Berazaluce dirigió el periódico Eustaquio Echauri, Fradue, antiguo sacerdote, que tuvo que abandonar la dirección tras ser condenado a destierro, asumiendo la dirección Mariano Ozcoidi que también se vió envuelto en otro proceso judicial. A Ozcoidi le sustituyó Raimundo Garcia, más conocido como Garcilaso, que dirigió el periódico durante 50 años, hasta 1962. Garcilaso tuvo una intervención importante en la preparación del golpe militar de 1936 pues en mayo de ese año intervino, como mediador, entre los carlistas navarros y Mola en la trama navarra del golpe, manteniendo, asímismo, reuniones conspiratorias con el general Sanjurjo. En 1921, el periódico unificó sus instalaciones en Zapatería, 49, donde permanece actualmente su razón social,  si bien trasladó sus talleres a Cordovilla en 1966. Entre 1962 y 1990 dirigió el periódico José Javier Uranga Santesteban, que fue objeto de un atentado a manos de ETA del que salvó milagrosamente la vida y al que sustituyó Julio Martinez Torres. En 1984 el diario cambió de formato, pasando del tradicional asabanado al más moderno tabloide. Junto al “Diario” convivieron durante más o menos años “El Eco de Navarra” (hasta 1913) “El Demócrata Navarro” (1904-1913), de orientación canalejista; “El Pueblo Navarro” (1916-1931), liberal, “La Voz de Navarra” (1923-1936), vasquista y “Democracia” (1932), que los republicanos mantuvieron durante un breve período.

    En julio de 1936, con el pronunciamiento militar, miembros de la Falange asaltaron la sede del Partido Nacionalista Vasco, en el nº 50 de la calle Zapatería que vemos en la fotografía de la izquierda (de Euskomedia) y requisaron la rotativa del periódico nacionalista  “La Voz de Navarra” apresando a su director José Aguerre. El 1 de agosto de 1936 se editaba, por primera vez, en los talleres de “La Voz de Navarra”, “Arriba España”,   como órgano de Falange Española. La dirección del  periódico recayó en el clérigo navarro Fermín Izurdiaga, que sería nombrado más tarde Jefe Nacional de Prensa y Propaganda, y en el periodista y escritor pamplonés Ángel María Pascual. Posteriormente el “Arriba España” de Pamplona se quedaría en  1940, en España,  en “Arriba” (la cabecera española había surgido en 1935 de la mano de Primo de Rivera), si bien la cabecera “Arriba España” se seguiría editando en Pamplona hasta el 29 de junio de 1975, fecha en que se publicó su último número. El franquismo estaba dando sus últimos estertores, si bien la cabecera “Arriba” de Madrid aguantaría algún año más, hasta 1979.

    Los lunes durante la época que relato, no había periódico. Salía la “Hoja de Lunes”. El primer número de la “Hoja de Lunes de Pamplona”  apareció el 7 de diciembre de 1936, cinco meses después de iniciada la guerra civil. Las “Hojas de los Lunes” surgieron como consecuencia de la legislación sobre descanso dominical surgida en 1925. La Asociación de la Prensa de Pamplona, fundada en 1911, había decidido publicar la “Hoja” y para ello se la había alquilado a Juan Miquelez agente de publicidad de San Sebastian. Cuatro años más tarde la editaba directamente, sin intermediarios.  Hasta los años 60, la “Hoja” adolecía de cierta pobreza técnica y de contenidos, mejorando algo en sus dos últimas décadas de existencia. Dedicaba buena parte de sus páginas a los deportes, no en vano aparecía al día siguiente de la jornada deportiva por excelencia. La “Hoja” se imprimió primero en los talleres de “Arriba España” (hasta 1955 y durante algunos años de los 60) y posteriormente (desde 1955 y hasta su cierre) en los talleres del “Pensamiento”, lo que hizo que, en los últimos años,  los problemas del rotativo carlista repercutiesen también en la calidad de impresión de la Hoja. La “Hoja de Lunes” salió por última vez el lunes, 20 de septiembre de 1982, al decidir publicar ese día el periódico los dos rotativos navarros existentes entonces: “Diario de Navarra” y “Navarra Hoy”.

    Al margen de estos periódicos merece la pena destacar la presencia de “La Gaceta del Norte”, diario bilbaino fundado en 1901, de orientación conservadora, monárquica y católica militante. Fue el diario de referencia de Bilbao durante muchos años. Tras la guerra inició un periodo de expansión por Alava, La Rioja, Santander y Navarra. En Pamplona se instaló el 25 de junio de 1964, con una redacción y administración propias, en la plaza Príncipe de Viana. Recogía en su edición navarra información local, regional y deportiva de nuestra ciudad y comunidad. Contaba con colaboradores locales y diversos  corresponsales en la provincia. Dejó de publicarse el 6 de mayo de 1984, cuando era director de la edición navarra Pedro Lozano Bartolozzi, al afectarle la crisis económica que llevó a la desaparición de la empresa editora. Conoció diversos dueños  y profundos cambios de imagen y línea editorial sin demasiado éxito, todo hay que decirlo. En su última etapa fue comprado por el PNV que adquirió la mitad de las acciones cerrando definitivamente en 1987. Otros periódicos nacionales como el ultraderechista “El Alcazar”, el católico “Ya”, “Pueblo”, “Abc”… tenían en Pamplona una escasísima difusión.


    Entre las revistas navarras de esta época destaca sobre todo la revista  gráfica y literaria  “Pregón”, fundada en 1943 por Faustino Corella  y que dió lugar a tertulias literarias como la que se reunía en el bar Cinema y más tarde  en el Bearin, Yoldi y Nuevo Casino. Tenía una periodicidad trimestral y una tirada de entre 3.000 y 5.000 ejemplares.  En la foto adjunta vemos a su consejo de redacción en el año 1962 o 63.   Suspendió su edición  tras la salida de su nº 128, en los sanfermines de 1977.  Aun saldrían dos números más, el último en la semana santa de 1979 y como “Pregón” no volvió a salir más. La revista difundió la vida cultural navarra de la posguerra. Se editaba en La Acción Social, en la calle Mayor. En su seno se gestó el nacimiento del ballet “Duguna” y de la peña literaria Pregón, que ha sobrevivido a la revista. Esta revista tendría una continuación a partir de 1993 con la revista “Pregon Siglo XXI” que lleva ya cerca de 50 números publicados y que recoge, en cierto sentido, el testigo de aquella revista pamplonesa.

    Dejando a un lado las publicaciones locales habría que recordar (yo recuerdo haber visto algunos números en mi casa) que en el ámbito estatal, en la última fase del franquismo,  surgieron algunas publicaciones como “Cambio 16”, fundada en 1971 de orientación liberal y considerada la publicación más progresista del tardofranquismo o “Posible” fundada el 16 de noviembre de 1974. Aparte de estas estaban las revistas “Triunfo”, semanario e espectáculos, fundado en 1946, que en 1962 se transforma en un semanario de información general y  que se convirtió en todo un referente para la intelectualidad de la época o “Cuadernos para el dialogo”,  revista cultural, también de reconocido prestigio fundada por Joaquín Ruiz Gimenez en 1963. La primera desaparecería en 1982, la segunda en 1978. La crítica solapada o no tan solapada al régimen encontraba un rendija por la que colarse también en las revistas de humor como “La Codorniz” (1941) “Hermano Lobo” (1972) “El Papus” (1973) o “Por Favor”, (1974). Un caso parte valga la redundancia fue el de “El Caso”, semanario especializado en sucesos, cuyo primer ejemplar apareció en 1952 y se cerró en 1997. Se regodeaba en los sucesos más trágicos, sórdidos y escandalosos de la sociedad española de la posguerra. Llegó a tirar 100.000 ejemplares. La prensa del corazón, protagonista casi absoluta de las mesas de los consultorios médicos y las peluquerías tenía en el “Hola” (1944) y en el “Diez minutos” (1951) sus ejemplos más señeros, sin olvidar también “Semana” (1940) y “Lecturas” (1921). Yentre la prensa deportiva destacaba Marca (1938) y As (1967). De todas estas publicaciones, la mayor parte del tardofranquismo, dejo una pequeña muestra gráfica bajo este párrafo. Sin que sirva de precedente en esta entrada he dejado entrar el color porque el color también forma parte del recuerdo y las sensaciones, los periódicos eran grises como la realidad de aquellos años, a los sumo un filete rojo rompia el monocromatismo reinante. Algunas de aquellas nuevas publicaciones del tardofranquismo introducían una pequeña rendija de luz y de color, (o de libertad), que dejo aquí patentes.