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Aquellas series de televisión de los años 80 (1983-1989)


Recupero una vieja serie de artículos del blog que hablaban de los espacios de televisión que veíamos en aquellos años de nuestra infancia y primera juventud. Finalicé la última entrada de la serie en el año 1982, año en que, con la subida del PSOE al poder, puede darse por terminada la llamada transición democrática. En el año 1983 se emitía, los domingos, después de comer, “Fama”, basada en la película del mismo nombre, serie en la que se narraban las peripecias de un grupo de jóvenes aspirantes a artistas. Aun recuerdo aquella frase de la profesora de baile que les decía a los chicos: “Buscáis la fama pero la fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagar, con sudor”. También recuerdo de aquel año una serie sobre unos médicos militares, “MASH” y en el  verano de aquel año,  en la sobremesa, una serie de sabor añejo, un tanto kitch, inspirada también en una película que seguía la estela del éxito de “La Guerra de las Galaxias” y que se llamaba “Galáctica, estrella de combate”, con el capitán Adama, al frente. Entre las series españolas me acuerdo de “Anillos de Oro”, con la recientemente fallecida Ana Diosdado e Imanol Arias en los papeles protagonistas, “La plaza del diamante”, con Silvia Munt en el papel de Colometa y algunas otras series  menos conocidas como “Las Picaras” o “El Mayorazgo de Labraz”. 
En 1984, son dos series españolas de fuerte contenido historicista las que recuerdo, “Mariana Pineda”, con una Pepa Flores, Marisol, muy alejada de los papeles de su infancia y primera juventud y “Crónica del Alba” que mas que una serie televisiva fue, en realidad, una trilogía de  películas basadas en la obra de Ramon J. Sender y que fueron emitidas por Televisión Española de forma consecutiva. Ese año emitieron una serie inglesa, “Retorno a Bridshead” con el estilo y calidad propios de aquellas series británicas de entonces. En la tarde del sábado, 2 de febrero de 1985,  se estrenó una serie que marcó toda una época. ¿Quien no recuerda a nuestra querida Diana, la capitana de la nave de los Visitantes, tragándose aquel enorme roedor?. Me estoy refiriendo, por supuesto, a la serie “V”, de la que hace unos pocos años hicieron un remake que pasó sin pena ni gloria. Este año fue prolijo en series tanto españolas como extranjeras, fundamentalmente americanas. Entre las primeras, “La Huella del Crimen”, que se basaba en los espantosos crímenes de la crónica negra de nuestro país: el crimen del Jarabo, el crimen de Velate, el de la calle Fuencarral, etc, y también “Los pazos de Ulloa” basada en la novela del mismo título, de Emilia Pardo Bazán. En este país, de escasa lectura, muchos conocieron, en la época de la transición, la literatura española moderna y contemporánea gracias a las magníficas adaptaciones televisivas de algunas de sus grandes obras (como no acordarnos de títulos como “La barraca”, “Cañas y barros” o Los gozos y las sombras”), de igual manera que en el franquismo se habían difundido muchas de las grandes obras clásicas españolas y universales a través de espacios como “Estudio 1” y “Novela”. 





En Abril de 1985 comenzaron a emitirse las primeras películas de la madrugada, generalmente con un contenido no apto para otras franjas horarias. Por la mañana, y aunque nos parezca mentira ahora,  no había programación televisiva. Esta empezó en enero de 1986, con aquellas primeras telenovelas mexicanas de las que hablaré más tarde. Este año 1985, entre las series extranjeras destacaban la policíaca “Mike Hammer”(protagonizada por aquel bigotudo y machista detective interpretado por Stacy Keach y su famosa y chulesca frase de “Tomaré nota”); la mini serie “El pajaro espino” que narraba el amor prohibido de un sacerdote católico interpretado por Richard Chamberlain; las series de acción “El equipo A” y “El coche fantástico” con David Hasselhoff en el papel de Michael Knight que conducía un coche inteligente llamado KITT, la interesante “Crónicas de gánsteres”, que contaba la historia de Lucy Luciano y otros conocidos mafiosos como Joe Masseria, Vito Genovese, Salvatore Maranzano o Al Capone), la inquietante “El misterio de Salems Lot” basada en la obra homónima de Stephen King y una miniserie australiana llamada “Retorno a Eden” que narraba la venganza de una millonaria llamada Stephanie Powers, víctima de un complot a manos de su novio y su mejor amiga, que era arrojada a los cocodrilos y que reconstruía su vida y su cara desfigurada, bajo otra identidad. “Autopista hacia el cielo” con el Michael Landon de “La Casa de la Pradera” y “Hotel” completan las series de aquel año 1985. El domingo por la tarde, después de comer, emitían la serie de dibujos animados, de fantasía heroica, “Dragones y Mazmorras” con aquel doblaje latino que hoy nos sonaría  raro pero que entonces era norma común en muchas de las series que se emitían por la pequeña pantalla. Aun me acuerdo de su pegadiza sintonía: “Dragones y mazmorras, un mundo infernal, se oculta entre las sombras la fuerza del mal…”.

Tal y como he comentado anteriormente, el 14 de enero de 1986 se iniciaba la programación matinal de Televisión Española, con el serial mejicano “Los ricos también lloran”, protagonizado por Verónica Castro, luego vendrían otros seriales también mejicanos y alguno brasileño: “La fuente de piedra”, “Gabriela”, “Lo imperdonable”, etc. Entre las series españolas destacaban otra creación de Ana Diosdado, “Segunda Enseñanza”, “Las aventuras de Pepe Carvalho”, con Eusebio Poncela interpretando al detective creado por Vazquez Montalbán, “Turno de oficio”, “Tristeza de Amor”, etc. Entre las extranjeras y al calor del éxito de “Dinastía” surgieron otras como  “Los Colby”, spin-off de la anterior y sobre todo “Falcon Crest”, con la inefable Angela Channing en el papel protagonista; en este año, pródigo en títulos, se emitieron la serie bélica británica “La fuga de Colditz”, las policíacas “Corrupción en Miami”, “Canción Triste de Hill Street”, “Hart y Hart”, “Luz de Luna” (con una curiosa y antitética pareja de detectives interpretados por Bruce Willis y Cybill Shepherd, “Se ha escrito un crimen” (su protagonista era la escritora Jessica Fletcher que protagonizaba Angela Landsbury), y la telecomedia “Las chicas de Oro”. Aquel año vimos a una joven Ana Obregón interpretar un papel en la serie italiana “La Vendetta” sobre la camorra napolitana. 

En 1987, Jesús Hermida conducía el programa matinal, y emitían la serie fantástica “Starman” en la sobremesa y el sábado por la tarde, “MacGiver” con sus mil y un trucos que le sacaban de las situaciones más desesperadas; Se emitieron series como la australiana “Parada de Postas”, “Muñecas de papel” (ambientada en el mundo de la moda y las modelos), “Capitolio” (ambientada en el mundo de la política americana), la comedia británica “Como el perro y el gato”,  y entre las españolas, “El Olivar de Atocha” y  la mini serie de Bardem, “Lorca, muerte de un poeta”. A las reemisiones y nuevas temporadas de series, algunas ya mencionadas anteriormente, habría que añadir, en 1988, otros productos: entre los seriales “Cuna de Lobos”, entre las miniseries  “La Hija del Mistral” o “Ana de las tejas verdes”, policíacas como “Spenser, detective privado”, de abogados extranjeras como “La ley de los Angeles” o españolas como “Juzgado de Guardia” e históricas como “Garibaldi”. Los seriales dramáticos americanos iban siendo sustituidos, cada vez, con más frecuencia, por un nuevo género: el de las telecomedias.






Por último, 1989 fue un año bastante memorable por las series que se emitieron o estrenaron. El subgénero mafioso conoció una interesantísima aportación con la italiana “La Piovra” interpretada por Michel Placido; entre las series españolas destacaban este año “Juncal” protagonizada por un insuperable Paco Rabal en el papel de una vieja gloria del toreo en declive, que interpretaba de forma magistral, hasta el punto de confundirse actor y personaje, la policíaca y entretenida “Brigada Central”, de la que recuerdo que sus personajes, mayoritariamente policías, chillaban mucho en la que Imanol Arias interpretaba a un poli de etnia gitana, (un impagable Rafael Alvarez el Brujo le recriminaba el abandono de los suyos desde que se había vuelto “baranda de la pestañí”) y al que veíamos también en esta época interpretando al conocido personaje de  “El Lute”. Los seriales tendrían en la americana “Santa Barbara”, la brasileña “Doña Beija” y desde el 4 de diciembre, en la venezolana “Cristal” que constituiría todo un hito en la historia de la televisión, sus máximos exponentes. ¿Quien no se acuerda de aquella sintonía de “Cristal” que comenzaba diciendo “Mi vida eres tu y solamente tu…” interpretada por Rudy La Scala?. También recuerdo, en las tardes del sábado el programa “El cuentacuentos”, adaptación de famosos cuentos de la literatura universal e introducido por el actor británico John Hurt. Este año hubo de todo: policíacas como “Philip Marlowe”, telecomedias como “La Hora de Bill Cosby”, “Alf”, la sitcom o comedia de situación “Cheers”, el retrato generacional de “Treinta y tantos” o  fantásticas como “Misterios sin resolver” o “El Autoestopista”.

Aquellos anuncios publicitarios (1940-1990). 2ª Parte.

Si en los años 60, la publicidad que recuerdo era fundamentalmente radiofónica, en los 70 y parte de los 80 mis recuerdos de la publicidad van unidos sobre todo a la televisión en blanco y negro y más tarde en color; de hecho la mayor parte de los anuncios publicitarios están extraídos de este medio. Seguimos en la época dorada de la publicidad antigua, con lemas muy pegadizos, algunos de los cuales recordamos y han llegado casi hasta nuestros días en el acervo popular, convirtiéndose en verdaderos clásicos. Agruparé, como en la primera parte, los anuncios por bloques temáticos, con algunos de los anuncios más representativos de la época para acabar con una breve selección de spots publicitarios de la televisión de aquellos años, desde sus comienzos hasta los años 80 (1957-1980). Junto a esta introducción, destaco dos de los anuncios más famosos: el de los donuts (Anda los donuts, anda la cartera) y el de las muñecas de Famosa que se dirigen al Portal.




Años 70 y 80


Las casas seguían su imparable proceso de modernización: televisores, frigoríficos, lavadoras, menaje de cocina etc. ¿Quien no recuerda aquello de “No compre sin ton, ni son, compre un Thompson”, refiriéndose a los televisores de esta marca  o el  anuncio más reciente de “el que sabe, Saba” que presentaba el cómico británico Benny Hill y que vemos en la foto de la izquierda.  En los años 70 comenzamos a  no dormir en colchones de lana. Recuerda alguien cuando los colchones eran de lana (de oveja) y de vez en cuando había que  varear la lana de los colchones. Creo que recordar que había en los años 50 y 60 incluso alguna ordenanza municipal que regulaba el como y donde había que varear los colchones. Con la década de los 70 llegaron  los  modernos colchones de muelles. “A mi plin, yo duermo en Pikolin” o los colchones Flex y los más cercanos Sema (dijo Sema y se durmió que nosotros cambiabamos por el más prosaico de …y se murió), en esos años vimos la publicidad de los edredones de Reig Martí (Lorenzo Lamas, el rey de las camas), o de  las mantas VS, “calor que no pesa”, y de Mora “son de abrigo”. En menaje de cocina recuerdo Monix y el más moderno Tefal:  “que menox, que monix” y “¿Te falta Tefal?” o los pequeños electrodomésticos, de Braun, Solac (Lo que hacemos, lo hacemos bien), Moulinex (Un, dos, tres, picadora Moulinex) que ayudaban en las siempre ingratas labores de la cocina y el hogar.

En los años 70 seguían anunciándose con profusión, como no, las bebidas alcohólicas y como en la década anterior de forma preeminente los brandys. Recordáis lo de “¿Qué hora es? la hora 103”, por el brandy o aquel otro de los “dos amigos y Carlos, el tercero”, o los anuncios de aquella chica cabalgando sobre un caballo blanco, creo que era la actriz Patty Sephard en un anuncio de Centenario Terry, todo un clásico, o los spots de Soberano “el coñac extraordinario” y Licor 43 “el mejor licor de todos los tiempos”. Recuerdo también, de aquel entonces, una pegadiza cancioncilla que decía “Ten mi copa y llénala, vamos todos  a brindar, Malaga Virgen en tu copa, el sabor de la amistad”. Había, por cierto un sorprendente anuncio (para la mentalidad de nuestros días),   en el que un camionero entraba en un bar, un día de frío invierno, creo que estaba nevando, y decía: “no puedo bajar el puerto sin Las Cadenas” y se arreaba un lingotazo del conocido anís para después coger el camión, bien contento. Hoy habrían crucificado en la plaza pública tanto a la marca como a la agencia de publicidad que hicieron este anuncio. En aquellos años también se anunciaba el Ponche Caballero. 

Por cierto recordáis, por asociación de ideas, aquella receta casera de huevo batido, leche caliente y coñac que en casa le llamaban “ponche” y te lo daban de crío cuando estabas malo o tenías un catarro. ¡Que tiempos!. Y sin dejar estas “alcohólicas” recetas caseras, recuerdo a mi padre alguna vez merendando un “sopanvino” que consistía en una rebanada de pan untada en vino tinto y espolvoreada con abundante azucar. No se si lo hacían en algún otro hogar. En las navidades comenzaba a consumirse más el champán, bueno el cava pues el nivel de vida había crecido de forma considerable: “Mañana es fiesta, ¡que fiesta con Delapierre!”. También había anuncios de cervezas (El Aguila), Pilé 43, Martini (“Un Martini invita a vivir”, o “Su brillante sabor tiene vida y color, es Martini” otro clásico, con la chica con patines sirviendo el preciado producto y que vemos en la foto).  Alfredo Landa exclamaba aquello  de “Ay, ay, ay que me sabe a Calisay” en referencia a aquel famoso licor de origen monacal. En los año 80, conscientes del abuso del alcohol y de sus riesgos, Steve Wonder nos recordaba aquello de “Si bebes no conduzcas”.  Al igual que el alcohol se anunciaba el tabaco, las marcas españolas de tabaco negro iban dejando paso a las de rubio americano (Winston, el genuino sabor americano o Chesterfield, responde al reto del sabor).
Junto a las bebidas alcohólicas destacaremos la publicidad de las bebidas refrescantes,  me acuerdo, especialmente, de los anuncios de   La Casera (seguíamos yéndonos de los lugares si no había Casera o nos negábamos a  comer si no había Casera en el establecimiento), también me acuerdo  del anuncio de Zumosol que se ha convertido en un pequeño símbolo (Como llame a mi primo te vas a enterar, ¡y a mi que tu primo!, y en eso aparecía un cachas con cara de pocos amigos, marcando biceps y el rival se achantaba por completo), la tónica Schweppes (aprende a amar la tónica) o la inefable Coca Cola, con aquellas canciones llenas de buenos sentimientos “al mundo entero quiero dar un mensaje de amor…” que solía emitirse el día de año nuevo o sus lemas más conocidos de  “la chispa de la vida” o   “sensación de vivir”.
La publicidad dirigida a los niños ocupaba un espacio cada vez mayor en el medio televisivo: fundamentalmente golosinas y juguetes. Desde aquel mítico “Anda los donuts, anda la cartera” que encabeza la entrada, pasando por los Emanens (se derriten en tu boca, no en tu mano), Lacasitos (Toma Lacasitos), Bollycao (cuyo nombre ha pasado al acervo común con otro sentido), Conguitos (somos los conguitos y estamos requetebien, cubiertos de chocolate y con cuerpo de cacahué), Phoskitos (regalos y pastelitos), Tronquitos (Tronco va y tronquito viene), Sugus (caramelos Sugus, caramelos Sugus, caramelos Sugus, Sugus de Suchard), el superchicle Boomer. Y no nos podemos olvidar de las pipas Facundo con su añejo pareado (Y el toro dijo al morir, siento dejar este mundo, sin probar pipas Facundo) o las patatas fritas Matutano ( A que no puedes comer solo una). Cuando llegaban las Navidades la televisión se llenaba de anuncios de juguetes. De aquel enorme montón de anuncios de juguetes rescato sobre todo el de las “muñecas de Famosa se dirigen al Portal”, “Juguete completo, juguete Comansi”, “Echa el freno madaleno” de juguetes Rico,  los juguetes de la señorita Pepis, o aquel de “con estas manitas” de Trabajitos Feber, el cine Exin (“cine sin fin”) y “Jesmar, para jugar”, etc. Para los mayores teníamos juegos de mesa como el Scattergories y su famosa frase “aceptamos pulpo como animal de compañía” o aquel otro bastante similar de “aceptamos barco como animal acuático”.
En estos años empezábamos a comer cada vez más variado y mejor. Son infinidad los anuncios relacionados con productos alimenticios de aquellos tiempos, pero aquí dejo una pequeña selección: como no acordarse de aquel “Cuate, aquí hay tomate” del tomate frito Orlando, o “Del Caserio me fío” de los quesitos El Caserio, “Maggie te quiere ayudar”, “Hornimans, el sabor de una buena taza de te”, de Hornimans, aunque también recuerdo otro anuncio de la misma marca que decía “si a Lord Carrington se le incendiase su palacio, salvaría su sombrero, su reloj y…su taza de Hornimans”, o aquel langostino porteño que decía “Soy Rodolfo Langostino: lleváaame a casa”, el viejo anuncio de las  aceitunas “La Española” con “Es la Española una aceituna como ninguna…está rellena de rica anchoa…” o la muy conocida “Que bien, que bien, hoy comemos con Isabel”, “Nestlé, un gran vaso de leche en cada tableta”, Saimaza, “el cafe de los muy cafeteros”.  De anuncios de galletas, sobre todo: “Que buenas son las galletas Fontaneda” o “¿Que queréis de merendar?, Tosta Rica y nada más”. También se anunciaban productos como los de Oscar Mayer, La Masía, (estos cantando), Navidul (por cierto, por asociación de ideas, de Maret si que recuerdo un gracioso anuncio con unos cochinillos corriendo que decían, “corre, corre que viene Maret”), Danone, Yoplait (la flor del yogur), leche  Pascual, Batidos Puleva, Chamburcy,  Pavofrío (es todo sabor), Revilla (que maravilla), legumbres El hostal, y alguien hacía sonar la caja de garbanzos diciendo “le suena”.  “Pescanova, lo bueno sabe bien”, “Se nota que es Findus”, “Chup, chup, Avecrem” y el “Cueces o enriqueces” también de Avecrem, las sopas Gallina Blanca, los “Patés La Piara, más buenos que el pan”. Entre los anuncios no comentados con lemas he recogido también los de algunos productos a los que hecho mención en la primera parte de esta entrada sobre la publicidad de aquellos años como el Pralin y la Natacha.
Los anuncios de Calvo  fueron un caso aparte: los de las Conservas Calvo aprovecharon la fama de algunos de los calvos más famosos de la época como los actores  Jesús Puente y Juanjo Menendez y popularizaron la marca de una forma abrumadora pasando, en poco tiempo, de un 20% de reconocimiento antes de la campaña, a más de un 90% tras ella. ¿Recordáis?: “Este atún está muy bueno. Buenooooo. Y da mucho de si. Siiiiii…Y además es Calvo. Claro”. También habría que recordar el de “Natillas Danone, listas para gustar ¿repetimos?, o el de “ñaka, ñaka, la cigala”, Nescafé (tacita a tacita) o este mucho más reciente de “Eco!!, cuando arrivo a casa, Nescafé capuchino, cremoso, delicioso..”. En las navidades, los turrones eran los grandes protagonistas, como no acordarse del clásico y entrañable “Vuelve a casa por Navidad” de El Almendro, o 1880 (el turrón más caro del mundo), Jijonenca (Tu nombre sabe a turrón), Suchard (en estas navidades turrón de chocolate, en estas navidades turrón de Suchard) y El Lobo (que buen turrón). Entre los anuncios no comentados con lemas recojo también los del flan Royal y el Fuerzahor.

   

Entre los productos farmacéuticos, parafarmacéuticos y de cuidado personal estarían los siguientes el histórico analgésico Okal (Hola, que tal. Muy bien con Okal), el antitusígeno Iniston (Abuelo, ¿has visto el Iniston?), la loción antipiojos Filvit (Filvit champú, Filvit, mama, porque más vale Filvit que tenerse que arrascar), el reconstituyente Micebrina (una al día), o los caramelos contra la tos (había unos cuantos anuncios sobre este tipo de productos) como los Halls que “suavizaban la garganta y despejaban la nariz”,  los Praims de Vicks (con aquella famosa frase de ¡que cosas tiene mi novio!), los de Pectol (Gran Jefe garganta rota, necesitar Pectol, Gran Jefe garganta suave. Pectol ser bueno), los de Formula 44, todo un clásico, (en el que aparecía un cliente que se estaba afeitando en una barbería, y que temblaba de miedo ante la tos del barbero que le estaba afeitando la barba y el cuello a navaja y le decía: Formula 44), los pañales infantiles Dodot (ni gota, ni gota). Y siguiendo con el cuidado personal, en estos años tomaron un mayor protagonismo las colonias, muchos de cuyos anuncios se nos fijaron en la retinan o se convirtieron en frases hechas, todos estaban diseñados para atraer, de forma irresistible, al sexo opuesto.  Por ejemplo “Tenemos chica nueva en la oficina. Se llama Farala y es divina” o el  “Busco a Jacq´s”, “Si una chica te regala flores eso es Impulso”, “Brummel, para hombres que dejan huella” y “Mejor, cuanto más cerca” o “En las distancias cortas es donde un hombre se la juega” estos dos últimos, también de Brummel,  “Lulu. Oui. C´est moi”, “Colonia Alada, una gota, un beso”, “Otelo, vuelve el hombre”, “Vísteme” de Eau Jeune. Entre los desodorantes estaban Rexona, Fa y Tulipán Negro con “Rexona, no te abandona” o “Fa, el frescor salvaje de los limones del caribe” y  “Tulipán Neeeegro”.  En los dentríficos recuerdo lo de la “sonrisa Profidén” y  “Colgate, el mal aliento combate”. Y en papel higiénico “Scottex es mucho papel”. Entre los anuncios no comentados con lemas he recogido también los de la higiene intima femenina de Evax, la colonia y productos de baño Badedas y el jabón Palmolive.
Muchos eran los productos del hogar, la mayoría relacionados con la limpieza de la ropa, los platos, el suelo, los muebles: Colón nos decía: “Busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo”, Ariel “lavaba más blanco”, Con Wipp Express “el frotar se va a acabar”, los niños se quejaban: “Rasca, mama” y el roce aspero se eliminaba con el suavizante Vernel. Y como no acordarse de aquel otro anuncio que decía: “¿Es nuevo?. No, lavado con Perlan”. O “Soy yo Mimosin”. Con Fairy, “una gota y adios a la grasa”.  El mayordomo de Tenn nos recordaba aquello de que “el algodón no engaña”, osea, de aquí viene la famosa prueba del algodón. Como véis muchas de los esloganes y frases publicitarias han pasado a formar parte de nuestro vocabulario y vida cotidiana, hasta tal punto ha tenido importancia la publicidad en nuestras vidas. Raid “mataba a las cucarachas bien muertas” y otro anuncio de insecticidas  decía que  “las cucarachas nacen, crecen, se reproducen y con Cucal aerosol mueren y desaparecen”, mientras la pilas de Duracell “duran y duran y duran”.
Entre el equipamiento personal  podíamos encontrar un poco de todo. Prendas especiales para el frío: “Frio yo?, Nunca” como las de Thermodactil, interiores para caballero: Abanderado (en el momento más señalado calzoncillos Abanderado) y para la señora: bragas Princesa, pantys (Marie Claire, Marie Claire, un panty para cada mujer), vaqueros como Lois (Si se mueve tu Lois déjalo bailar, que creo era una versión de una canción de Jayme Marques, “Sabor tropical”) o Cimarrón (los jeans que mejor se mueven). Entre el equipamiento personal situaríamos también los relojes (Maurice Lacroix, arte en pulsera, pero dicho así con g, con acento francés) (Seiko, algún día todos los relojes se fabricarán así). De los coches me acuerdo del Dyane 6, “para gente encantadora” y otro que decía “ese hombre lo ha perdido todo: el dinero, la casa, la novia…pero tiene un Golf”. Entre los anuncios no comentados con lemas he recogido también los de los interiores Jim, presentados por Cruyff, un anuncio  de Cortefiel donde vemos la moda y el estilo de aquellos años, un anuncio de las camisas Ike y por último un anuncio del Seat 127

En un pequeño cajón de sastre dejo esta selección de anuncios variados de los años 70 y 80: un anuncio de los cursos por correspondencia CCC, tan habituales en las revistas de la época, un anuncio de las cámaras fotográficas Kodak, otro de la editorial Sopena, el pegamento Imedio, un muy equivoco o inequívoco (según como se vea) anuncio de encendedores Match que hoy, desde luego no se publicaría y que sería muy polémico por muchas razones, televisores portátiles Telefunken, (el televisor al igual que había hecho la radio años antes se hacía móvil o portatil), los primeros casettes, nuevas bebidas como Finley Naranja, Bitter Cizano soda y por último uno de Bicicletas Orbea, que junto a Gac y BH era  una de las bicicletas  más compradas en la época.

Capitulo aparte merecen las que podríamos llamar campañas institucionales. Desde aquella muy antigua de “Mantenga limpia España”, pasando por otras como aquellas contra los incendios forestales de “Cuando un monte se quema, algo tuyo se quema” o “todos contra el fuego, tu lo puedes evitar”, o la campaña de fomento del deporte “Contamos contigo”, la del ahorro de energía: “Ahorre energía, aunque usted puede pagarla, España no puede”, la campaña contra el abandono de mascotas “El no lo haría”, la del fomento de compra de Letras del Tesoro “Si quieres más por tu dinero, llama, el Tesoro responde”, la campaña contra la pesca de prematuros: “pezqueñines, no gracias, debes dejarlos crecer”, la campaña de fomento del turismo “España, sin ir más lejos” o la del fomento del consumo del platano: “Todos los días un platano, por lo menos” o la muy reciente (de 1990) “Pontelo, ponselo”. Son miles los anuncios que habremos visto o escuchado y aquí tan solo he recopilado una pequeña selección de ellos. La publicidad sigue creando nuevos lemas e iconos, hay algunos que hasta se arrogan el poder de hacer llegar la primavera, como El Corte Inglés; la lotería no llega a nuestras casas si antes no llega de la mano de nuestro conocido “calvo de la Navidad”; muchos nos preguntamos donde está Curro; un hombre mayor de campo, alejado de la actualidad, pregunta si el Madrid es otra vez campeón de Europa y un niño nos recuerda que es Edu y nos desea Feliz Navidad. Y es que hay veces que al escuchar o ver estos anuncios parece que el tiempo no pasara…¿No creéis?.
 

Por último les dejo una breve selección de anuncios de televisión. Hay muchos más en Youtube. 

Anuncios publicitarios 1957-67

En la primera entrega les dejo una selección de anuncios de los primeros años de la televisión (de 1957 a 1967), con spots de Palotes, Flagolosina, campaña “Mantenga limpia España”, Philips, fomento del turismo, fomento del consumo de patatas, aceitunas La Española, alimentación infantil, tabacos, mujer, juguetes, farmacos, coca cola, Bimbo, Nestle, señorita Pepis, Mousell, Nancy, las muñecas de Famosa, Titanlux, Terry, Ponche Caballero, tio Pepe, Raid, cine Exin, Madelman, chicle Dunkin, cromos, Donuts, Filomatic, Seat 600, Siata, Seat 133 y otros.

Anuncios animados 50-70

En esta segunda entrega, buena parte de ellos son anuncios de dibujos animados  anunciando Licor 43, Aspirina, Starlux (muy gracioso), Font Vella, Bic, Renault 4 y cuchillas de afeitar Palmera.

Anuncios de los años 80 1ª parte

En esta tercera entrega podemos ver anuncios de pilas Ucar, Sony, Axe, Lotería Nacional, Inves, Freixenet, Tonica Schweppes, La Casera, cerveza Ambar, Huevos El Corral, Danone, Fuet d´Olot, Nido, Poliglas, Tetrabrik, Tess, Nenuco, Fixonia, Praims, Renault 11, Aceite Repsol, Renault Traffic, Pirelli, Renault Supercinco, Nissan Vanette, Volvo, seat Ibiza, Pegaso, Once, Rank Xerox, JVC, Sida, Cruz Roja, Crunch, Chococrispis, Coca Cola, Calvo, Zumosol, Elena, Bonito del Norte, Citroen AX, Petit Suisse, GiJoe, Mattel, Nintendo y Audi

Anuncios de los años 80. 2ª parte

En esta cuarta entrega, podemos ver anuncios de Nescafé, Pikolín,Yoplait, Scotch Brite, Fruco, Simago, Elbe, Curso Basic, Video Sanyo, Premios Planeta, Avecrem, Lee, Bru, Tarni shield, Philips K-30, Klaro, Seguros Finisterre, Teka, Samba, Ariel, Dormilón, Rociar y Lavar, Starlux, Calgonit, Caoflor, Deportivas Paredes, El Caserio, Video Philips, Renault Supercinco, Campofrio, Johnson, Dodot, Puntomatic, Opel Kadett, Danone, Ese, Citroen GS, Seat 131, Ahorro de energía, Ford Fiesta, Sanyo, Camel, Ausonia, Bonos ICO, Opel Corsa, Video Thomson, La Masía, El Corte Inglés y Peugeot 309.

Aquellos anuncios publicitarios (1940-1990). 1ª Parte.

Esta entrada sobre la publicidad es un buen complemento de aquella otra entrada que publiqué el pasado mes de agosto bajo el título de “Vivencias, usos y costumbres en el viejo Pamplona: electrodomésticos y otros recuerdos de aquellos antiguos hogares (1960-1975)”. En aquella entrada hablaba de algunas marcas y productos que fueron moneda común en mi infancia. En esta hablaré de los anuncios que publicitaban aquellas marcas y productos, marcas y productos que marcaron toda una época. Los anuncios de aquellos años nos retrotraen a una sociedad y a un país muy diferentes. Es muy probable que la mayoría de las imagenes que veamos, y que están sacados de las revistas y periódicos de aquellos años, o los esloganes que escuchábamos en los programas de radio, o los anuncios de televisión que veíamos en aquella televisión en blanco y negro nos resulten extraordinariamente chocantes. Poco o nada tiene que ver la sociedad actual con la de aquellos años, ni en pautas o productos de consumo ni en cuanto al papel de la mujer, en aquellos años relegada, en la mayoría de los casos, al papel de ama de casa y utilizada en los medios publicitarios como principal destinataria del mensaje, si bien también, a menudo,  como “simple jarrón decorativo” o como estimulante de las ventas en productos destinados al publico masculino. La incorporación de la mujer al mercado de trabajo y la lógica evolución de la sociedad española ha hecho que esa publicidad, en muchos casos, absolutamente sexista y trasnochada se quede, afortunadamente, en el baúl de los recuerdos. En cualquier caso resulta interesante recordar esos anuncios, pues forman parte de nuestros recuerdos y de la película de nuestras vidas.

La publicidad va pareja al desarrollo de los medios de comunicación, de tal forma que prácticamente desde el principio de estos medios, podemos encontrar algún anuncio en los medios impresos o algún comercial en la radio, si bien es cierto que en el caso de los periódicos los anuncios empiezan siendo muy simples y poco a poco van incorporando ilustraciones y fotografías, en los periódicos, en blanco y negro y en las revistas, primero en blanco y negro y luego en color, mientras que en la radio antes de la grabación de la típica cuña que conocemos actualmente, en aquellos primeros años,  abundaban lo que se denominaban “comerciales”, en todas sus variantes: dramatizados, musicales, etc. La publicidad fue, desde el principio, principal fuente de ingresos de la radio. La programación radiofónica intercalaba en aquellos primeros años de su historia anuncios de productos como receptores de radio, insecticidas, hojas de afeitar o leche condensada, etc. En 1934, Publicidad Elso, fundada por Ceferino Elso publicaba en Pamplona la revista “Micrófono” que daba cuenta de la programación de la primitiva “Radio Navarra”.
Los anuncios tanto en la prensa como en la radio locales se limitaban, inicialmente, sobre todo  a publicitar  marcas, productos y comercios locales. Posteriormente, a medida que el medio radiofónico cambia y  el consumo crece  las marcas y productos de ámbito nacional se extenderán a todos  los medios impresos nacionales y regionales y  las emisoras locales integradas o asociadas  a redes nacionales, incorporan igualmente marcas, productos y negocios de ámbito nacional. En Pamplona se oía, en los primeros años de la historia de la radio,  publicidad de marcas o “casas” como Radio Les, Casa Risler, Tarsicio Ortiz, Hijos de Mariano Santesteban, Casa Arilla, Colchones Sema y más tarde, en los años 50 y 60 de otras “casas” como Maybe, Orbaiceta, Inda,  Alforja y un interminable etcetera. Los programas en cadena nacieron como consecuencia  del desarrollo tecnológico. En 1948 apareció la cinta magnetofónica y por lo tanto  la programación  ya no se  identificaba necesariamente con la emisión en directo. Había   necesidad de cubrir todas esas horas de emisión no solo con programas locales sino también nacionales y de diferenciar por lo tanto el tipo de publicidad: nacional y local. La vinculación de Radio Requeté  a la cadena SER se produjo  en 1958 y es, por lo tanto,  a partir de esta fecha,  cuando los pamploneses escuchan, junto a los anuncios y patrocinados de las “casas” locales, los mensajes publicitarios de las grandes marcas nacionales. 
En los años 50 y siguientes la programación radiofónica de ámbito nacional aparecía plagada de mensajes publicitarios: de Colacao, Okal, Avecrem, Gallina Blanca, Flan Chino Mandarin, Fundador, Zahor, Potax, Starlux, muchos de ellos repetidos de forma machacona. Además la publicidad patrocinaba casi todos los programas y todo tipo de espacios: femeninos (como el Consultorio de Doña Elena Francis), musicales, seriales, etc. Había un gran predominio de anuncios que promocionaban productos para el hogar o la mujer: cremas (Ponds, Nivea), jabones y detergentes (Norit, Gior (“y un poco de pasta basta, Gior”), Lagarto), productos de limpieza, etc. Mucho más tarde, en los años 80,  la publicidad machacona iría dejando paso a un sutil patrocino de grandes bloques programáticos, reduciéndose el número de anunciantes y mejorando la calidad y presentación de los mensajes. Les dejo aquí una selección de anuncios ordenada cronológicamente y debidamente comentados. Las marcas y productos que presento se publicitaban, en aquellos años, tanto en los medios impresos como radiofónicos. Dado el número de anuncios presentados (nada menos que 140) divido esta entrada en dos partes que se publican de forma consecutiva.
Años 40
La publicidad de los años 40 anunciaba aparatos de radio, como el que vemos, de  Telefunken,  y marcas de cremas como la del Visnú. En aquellos años 40 esta crema debió ser muy popular. La crema tenía la facultad de blanquear el cutis y a la vez hacer que desapareciesen todo tipo de granitos e imperfecciones. La crema Visnú se hacía en distintas versiones, para diferentes cutis y en diferentes tonalidades. En mi casa, mis padres, ya desaparecidos, recuerdo que utilizaban  la palabra “visnú”  casi como un sinónimo de una crema para la cara, en general. Posteriormente, en los años 50 se publicitarían  otras cremas  como Ponds o Nivea. El Ceregumil era un compuesto homeopático, de los más antiguos que recuerdo, que se publicitaba mucho, en aquellos años de la postguerra, en que tantos niños tenían problemas  nutricionales. También a finales de los 40 comenzaba a hacerse muy presente la publicidad de los caldos Gallina Blanca, en cubitos, que popularizaría, en los años 50, con el caldo Avecrem.

Años 50
En los años 50, una de las marcas más populares fue la del Cola Cao. Fue en 1955 cuando se creó la canción de “yo soy aquel negrito del africa tropical…”  que se convirtió en todo un clásico, luego llegaría  “Es el colacao desayuno y merienda ideal…” y “Cola Cao, tu fiel amigo”). La marca patrocinaba en aquellos años una radionovela en la Cadena SER. Otra de las marcas más afamadas por su constante martilleo publicitario era el de las tabletas Okal, uno de los analgésicos más vendidos durante décadas en España, “el mejor remedio contra el dolor”. Tanto de Okal como de Colacao dejo una muestra de su publicidad  en los primeros párrafos de la entrada. Eran años en los que se publicitaban detergentes como el Norit, “el del borreguito”, la cuchillas de afeitar Iberia o Palmera (estas últimas las recuerdo haber visto durante años en casa, luego llegarían las de Filomatic, “me afeito con Filomatic, da un gustirrinin”) o el Anís Castellana. Antes del Colon estaba el Persil. Persil ha sido, probablemente, una de las marcas más antiguas y conocidas de detergentes. Producido por los alemanes de Henkel y que hoy fabrican marcas como Dixan, Wipp, Perlan, Mi color, Vernel y Neutrex.




Otra marca importante era La Casera, hasta el punto de que hoy identificamos cualquier gaseosa con esta marca. (Es mítica su frase publicitaria de “Si no hay Casera, nos vamos”). Fundada en Madrid, en 1949 pronto conocerá una expansión importante, que se hará mayor en décadas posteriores. En cada lugar que se quería implantar, la Casera compraba la fábrica de gaseosas más fuerte o firmaba un acuerdo de colaboración. Así sucedió en Pamplona con Gaseosas Oderiz, de la Avenida Guipúzcoa. La leche condensada La Lechera tiene una larga historia. Nacida en Suiza en 1866, de la mano de Nestlé, llega a España en 1910 y conoce un período de fuerte expansión hasta la guerra. La contienda frenó su avance que no empezaría a recuperar hasta mediados de los cincuenta, época a la que pertenece el primer anuncio que se adjunta. Adjunto un segundo para ver la rápida evolución de la publicidad que se hace patente y extensible a la mayoría de las marcas. Hasta los años 50, la estética general de los anuncios era muy similar. Estaba basada sobre todo en dibujos e ilustraciones. Con los años 60, las ilustraciones dieron paso, de manera generalizada, a las fotografías. 

Años 60

Los años 60 son los años del despegue económico, el crecimiento demográfico (algunos somos hijos de ese baby-boom) y consecuentemente del incremento del consumo en el país. Se producen importantes cambios en todos los ámbitos. La gente abandona los pueblos, el campo, y se va a trabajar a la ciudad,  a las industrias. Crecen las ciudades, se construyen miles de viviendas que necesitan ser amuebladas. Los anuncios que veremos son fiel reflejo de esas necesidades, que necesitaban ser cubiertas, así como de  otros cambios y transformaciones en otros ordenes de la vida: moda, alimentación, belleza, motorización creciente de la población, etc. 


Así pues, en esta selección de anuncios de los años 60 vemos, en primer lugar, aquellas lavadoras de turbina (Bru) como la que describí en la entrada “Vivencias, usos y costumbres en el viejo Pamplona: electrodomésticos y otros recuerdos de aquellos antiguos hogares (1960-1975)”,  neveras (como las de Kelvinator, en nuestro caso sería la Super Ser, no en vano teníamos la factoría en Pamplona), las primeras placas eléctricas (Edesa), televisores en blanco y negro de mayor o menor tamaño (Kolster, Aspes, Askar, el mio era un Vanguard), máquinas de coser (Alfa, recordáis lo de “Pepe, la Alfa”, la mía era una Sigma), estufas cataliticas (Agni que por cierto era navarra, de Estella, con su famoso eslogan de “Moraleja: Compre un Agni y tire la vieja”. Otra muy famosa era la catalítica Buta Therm: (“Calienta pero no quema” ). También en el ámbito doméstico comenzarían a popularizarse los platos de Duralex y  las asadoras como las de la fotografía. Todos estos elementos han formado parte de nuestros hogares y nuestras vidas. 

A las cremas señaladas en décadas anteriores (Ponds, Nivea…) habría que añadir Atrix, la pintura para las uñas Cutex, o los productos de cosmética de Avon, todo un símbolo para la época. Quien, que no tenga algunos años no se acuerda de aquello de “Avon llama a su puerta”. La venta a domicilio de todo tipo de productos era norma común en los años 60 y 70: cosmética, libros (recuerdo los famosos vendedores de enciclopedias que te intentaban colar un tocho de libros por un pastón, eso si pagadero en cómodos plazos y que a menudo venía tan solo a ocupar las estanterías vacías de algunos hogares). El rey de las enciclopedias era en aquel entonces Salvat. Una de las primeras enciclopedias que recuerdo fue la celebre “Monitor” de Salvat, la primera enciclopedia moderna con fascículos de kiosko. Se presentó en 1965 y era muy buena y completa para la época. Desgraciadamente el fomento de la cultura y la lectura entre los ciudadanos de este país no ha sido una de las preocupaciones de nuestros dirigentes  y esos sanos hábitos han tenido que surgir casi siempre como consecuencia de la inquietud individual de las personas. En este ámbito de la venta a domicilio habría que enmarcar la visita del representante del Circulo de Lectores. Te repartía una revista cada 3 o 4 meses con las novedades editoriales. Tenías que hacer un pedido de 3 o 4 libros en ese período. Abundaban los betsellers y las novedades. Recuerdo que estuvimos con el Circulo unos pocos años (1977-80). Un clásico de finales de los 60 y 70 eran los bolis Bic, ya lo he contado en la entrada dedicada a la escuela pero no puedo sustraerme a recordarla de nuevo: “Bic naranja escribe fino, Bic cristal escribe normal, dos escrituras a elegir, bic, bic, bic, bic”.

Frente a la actual prohibición de publicitar el tabaco y el alcohol, en aquellos años, la prensa, revistas y demás medios de comunicación aparecían plagados de anuncios de marcas de tabaco y de vinos y licores (abundaban los coñacs: Garvey, Soberano (“Es cosa de hombres”), Veterano, Fundador), Tio Pepe, Licor 43, algunos de ellos verdaderos iconos del “solar patrio”, como el Toro de Osborne, al lado de cualquier carretera o monte (quien no recuerda el toro de Osborne en un monte cercano a Pamplona) o el rótulo luminoso de Tío Pepe en la Puerta del sol. El champán no estaba al alcance de todos los bolsillos. Eran tiempos de sidra “El gaitero” (famosa en el mundo entero) y vinos achampañados. Y para los más pequeños vino dulce bien “Kina Santa Catalina” o “Kina San Clemente” (da unas ganas de comerrr…), que se vendían y promocionaban casi como bebidas medicinales y reconstituyentes. ¡Quien lo diría hoy en día!. Entre las bebidas refrescantes estaban la familiar Kas (tenía el depósito en mi calle)y Mirinda, sin olvidar la Pepsi y la Coca Cola (la chispa de la vida).
En casa merendábamos pan con chocolate: Orbea y Elgorriaga o un bocadillo de chorizo “El Pamplonica”, y alguna vez un bollo suizo. No comíamos pan de molde, siempre barra del día. Alguna vez, también, un bollo Bimbo. Aun recuerdo el inconfundible olor y sabor de aquellos bollos. No he vuelto a sentir ese olor desde entonces, Sería en los años 70 cuando se popularizaría la crema de chocolate Nocilla (“Leche, cacao, avellanas y azucar: Nocillla). ¡cuantos vasos de cristal coleccionamos en casa!; A mi madre le engañábamos, bueno medio le engañábamos porque ella   era consciente del juego,  diciendo que necesitábamos vasos y que mejor que decirle que nos tenía que comprar la Nocilla para hacernos con una nutrida colección. Posteriormente degustaríamos las tarrinas de Pralín (de Zahor), con aquel inconfundible sabor a bombón y unas tarrinas de una crema menos conocida, pero que he rescatado de mi memoria, al preparar esta entrada: se llamaba “Tulicrem”. Y de entre las margarinas destacaría la famosa Tulipán y nuestra querida Natacha, fabricada en la fabrica de Ingranasa, en el Paseo de  los Enamorados, en La Rochapea. Las galletas eran, sobre todo de María Fontaneda aunque fruto de la publicidad me acuerdo de aquellas galletas “que se comen por su número”, “222”  de Solsona. En las Navidades los turrones venían a sumarse a este mundo de dulces y golosinas.  En aquellos años, recuerdo sobre todo el turrón Antiu Xixona (Queremos turrón,turrón pero que sea Antiu Xixona) y como no y por asociación de ideas los juguetes de Congost.
De los coches de aquella época ya hemos hablado en una entrada reciente. En está década de los 60, la industria del automovil conoció, como el resto de sectores, un enorme desarrollo: como señalaba en la  entrada “Los vehículos de aquellos años (1960-1980)” fueron años en los que veríamos circular por nuestras calles  coches Authis (construidos en Pamplona), Seat (algunos de los cuales se construirían también en Pamplona), Simcas, etc. Y entre los ciclomotores, dejo un anuncio de la Vespino. De ellos les dejo una pequeña muestra.
Entre los productos farmacéuticos  a la tableta Okal habría que añadir la aspirina y la menos conocida Cafiaspirina, así como el Calmante Vitaminado de Perez Gimenez. Sin olvidarnos del popular Balsamo Bebe, inigualable producto para el cuidado y las escoceduras de los más pequeños. Al recordar el Bálsamo Bebe me acuerdo también de los polvos de Talco Calver. Y siguiendo con el cuidado personal, como no  acordarse de los jabones de Heno de Pravia (es el aroma de mi hogar) el  Moussel de Legrain (Moussel, Mousell para baño, Moussel, Mousell para todos…,  de Legrain, Paris) o el masaje Varon Dandy (para hombres curtidos) o el bronceador Ambre Solaire. Recuerdo también la loción para el afeitado Floid que se lleva vendiendo en el mercado desde el año 1932. 

Y por último en un pequeño cajón de sastre recordaré aquellas marcas y productos para el hogar. Al Norit “el del del borreguito” habría que sumar nuevos detergentes como Elena, Ajax o la gamuza de fibras limpiadora Scotch-Brite (Yo no puedo estar sin él). Por supuesto todavía se comercializaban y publicitaban productos añejos como el limpia metales Netol. En el ámbito de la alimentación al Avecrem se le sumaría el caldo de carne  Starlux y las sopas en  sobres con el contenido liofilizado de Knorr (también los sacaría Gallina Blanca). Y por último, otro símbolo de toda una época: el papel higiénico El Elefante. 

Desde mediados de los 50 y sobre todo en los años 60 se comenzaron a introducir en España las primeras fibras sintéticas en las ropas de vestir. El poliester servía tanto para hacer pantalones como otro tipo de prendas:  jerseys, trenkas, etc. Las conocíamos con los nombres de Tergal o Terlenka. En esos años llegarían también los pantalones de campana y los vaqueros, pero de eso,  de la moda de aquellos años hablaremos en  profundidad en otra entrada del blog. Dentro del equipamiento personal no he podido sustraerme al deseo de colocar aquí un anuncio de los relojes Certina, pues recuerdo que de esa marca eran los relojes que llevaban entonces mis padres y por lo tanto su apariencia me es muy familiar. De igual modo, recojo aquí un anuncio de unas maletas de skai o escay.  Muchas maletas y  sofás en aquellos hogares de los años 60 eran de ese material, un material sintético que imitaba el cuero.  En la segunda parte de la entrada analizaremos algunos  anuncios de los años 70 y 80, los esloganes más famosos de la historia de la publicidad en España y una pequeña selección de anuncios de la televisión de los años 60, 70 y 80. Que lo disfruten.

La televisión que vimos en los años de la transición (1977-1982)

Finalizo con esta entrada la serie que he dedicado a la televisión que veíamos aquellos años, en este caso en los años de la transición, y que en mi caso los vivía en el escenario de la vieja y convulsa Pamplona de esos años, en plena adolescencia y juventud. Fueron años en los que poco a poco se nos iban mostrando imágenes y argumentos no permitidos, de autores y de obras (a través de películas y series) hasta entonces proscritas y felizmente recuperadas. Por lo demás en algunos espacios continuaba la tendencia de los últimos años. En el año 1977, seguíamos viendo series japonesas en la sobremesa de los sábados. A “Heidi” le siguió “Marco“. Muchos recordarán aquella sintonía que comenzaba con “En un puerto italiano al pie de las montañas, vive nuestro amigo Marco…”. En efecto, Marco, como hiciera Heidi un año antes marcó toda una época, también en Pamplona, hasta el punto de que recuerdo que hasta era citado jocosamente en algunas manifestaciones reivindicativas: “Si Marco no encuentra a su mama, el lunes Huelga General” etc. La serie estaba basada en el relato largo de Edmundo de Amicis “De los Apeninos a los Andes” que tres años antes, cuando estudiaba en la Carbonilla, recuerdo haber leído y que aparecía recogido dentro del libro “Corazón” de la editorial Molino. Casualmente algunos años más tarde encontraría un ejemplar de este libro e editorial en muy buen estado en la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Pamplona que acaba de cumplir este año su 33ª edición.
Aunque el color ya se iba introduciendo en los programas, (en 1978 todo se grababa en color), será después de este periodo cuando entre la televisión en color en nuestra casa. Así que las fotografías que ilustran esta entrada son en blanco y negro no solo porque sea la norma habitual en este blog sino porque así las veía yo en la televisión en aquellos años. Iñigo volvería en 1977 a la primera cadena de la televisión con otro programa de entrevistas y variedades “Esta noche, fiesta” y al año siguiente haría lo propio con “Fantastico”, siempre con un gran éxito. También volvería a la pantalla, los domingos, “La casa de la pradera” con sus melodramáticos episodios. En cuanto a series policiacas, en 1977 comenzaron a emitirse “Starsky y Hutch” (en la segunda foto de la izquierda, vemos a este curiosa pareja de policías) y “Los hombres de Harrelson”, incrementando el grado de acción de las series del género, que hasta entonces eran más dadas a la investigación pura y dura, tipo “Colombo”, “Ironside” o “MacMillan” que a la simple acción y persecución policial.  

 En 1978 nos encontraríamos con otro detective, de formas algo más rudas, que convivía con una cacatúa y que se llamaba “Baretta”. En abril o mayo de este año se empezó a emitir una serie americana de gran éxito, basada en un best-seller que muchos recordarán, “Hombre Rico, Hombre pobre”, la historia de la familia y los hermanos Jordache, Peter Strauss en el papel de hermano rico, y un jovencísimo Nick Nolte en el de hermano pobre, con Susan Blakely en el papel femenino principal, el de Julie Prescott. Había un malo, malote, creo recordar que se llamaba Falconetti, que lucía un parche en el ojo. La serie, cuyos protagonistas aparecen en la primera foto de esta entrada, estaba incluida dentro de un espacio que se llamaba “Grandes Relatos”, y que se emitía los domingos por la noche. En ese espacio se emitió la ya mencionada serie histórica, en otra entrada, “Las seis esposas de Enrique VIII” y se emitirían posteriormente, además de la ya citada “Hombre rico, Hombre pobre”, en 1978 “Capitanes y Reyes” (con Richard Jordan en el papel protagonista y que vemos en la tercera foto de la izquierda), la británica “Yo, Claudio” (con su tartamudeante protagonista, Derek Jacobi, en la segunda foto de la derecha) y “El aventurero Simplicissimus”, en 1979, “Raices” (quien no se acuerda de aquel ¿Como te llamas?: Kunta Kinte y de Massa Reynolds) y “Poldark” (ambas ´series aparecen también en las fotos que ilustran este parrafo), y en 1982, “Al este del Eden” o “Park Avenue 79”.

 Desde diciembre de 1976 y durante 1977 y 1978 se emitió una serie española de gran éxito, “Curro Jimenez” con Sancho Gracia comandando una partida de bandoleros buenos (El Estudiante, interpretado por José Sancho, con el que aparece Sancho Gracia en la foto o El Algarrobo, que interpretaba el actor Alvaro de Luna), bandoleros de esos que como Robin Hood, robaban a los ricos para dárselo a los pobres, todo un síntoma del cambio de los tiempos que nos tocaba vivir esos años. Había comenzado la época de la transición y como he dicho anteriormente, esto se traducía en historias que intentaban glosar de desigual manera valores como el de la libertad, la igualdad o que ponían de manifiesto también las pasiones humanas como en la primera de las novelas de Blasco Ibañez que vimos entonces: “Cañas y Barro” con José Bodalo y una de las musas de la transición, Victoria Vera, a los que vemos en la fotografía de la izquierda y que se emitiría en 1978. 

 Con esta serie se comenzarían a adaptar grandes novelas de autores españoles de los siglo XIX y XX y que tendría continuación con “La Barraca” (1979), “Fortunata y Jacinta” (1980) con unas inigualables Ana Belen en el papel de Fortunata y Maribel Martin, en el papel de Jacinta a quienes vemos en la fotografía de la derecha, “Los gozos y las sombras” (con un ramillete de actorazos como Eusebio Poncela, Charo López, Amparo Rivelles o Carlos Larrañaga en los principales papeles y que unió calidad y exito de audiencia. En la foto de arriba a la derecha, Eusebio Poncela y Charo López) “Ramón y Cajal” y “Juanita, la larga” (1982). También de 1977 era una miniserie británica de misterio que se llamaba “Tensión”, con episodios inquietantes y una sintonía minimalista que aun recuerdo, al igual que recuerdo otra serie británica de la Hammer que se emitió años más tarde, en los primeros ochenta, bajo el nombre de “Misterio”. De esta serie recuerdo en especial un capitulo que se llamaba “Juego de niños” en el que una familia parece encerrada en su propia casa y al final descubrimos que son personajes de una casa de muñecas.

 En 1978, la sobremesa del sábado nos traería otra serie nipona, pero no tan blandita como las precedentes sino de pura acción, uno de los primeros mangas japoneses con grandes monstruos y robots, “Mazinger Z”(en la fotografía de la izquierda), y posteriormente las andanzas de un joven blanco en Africa, “Orzowei” (en la foto de la derecha). Luego vendría “El quijote” en dibujos animados. En la sobremesa de los domingos emitían “Miguel Strogoff”, también este año se emitía, por enesima vez “la Abeja Maya”. La tarde de los sábados era del programa “Aplauso”, un espacio de música joven, con el formato de revista y que tendría numerosos presentadores a lo largo de su historia (el programa desaparecería en 1983). Abajo a la izquierda vemos a uno de los presentadores, José Luis Fradejas junto a dos compañeras. Incluía algunos concursos como “Los dobles de los famosos” o “La juventud baila”. Por el programa pasarían buena parte de los grupos y solistas más populares y comerciales de la época. También en 1978 se podía ver la serie inglesa “Un hombre en casa”, a la que posteriormente seguiría otra comedia británica de similar factura, “Los Roper” o la serie de época “Arriba y abajo”. El tradicional espacio “Novela” se volvería a emitir, durante algún tiempo, al mediodía. 

 En 1979 los sábados a la tarde emitían una serie de dibujos divulgativa que se llamaba “Erase una vez… el hombre” (En la foto de la izquierda vemos algunas viñetas). Enseñaba de forma muy divertida la historia de la humanidad y posteriormente también nos mostraría el funcionamiento del cuerpo humano. En la sobremesa de los sábados y antes de la película de Primera Sesión, en 1982, seguían echando series de dibujos animados, ese año, en concreto, “D´Artacan y los mosqueperros”. En años posteriores al período aquí analizado vendrían otras series de dibujos que muchos recordarán como “Dragones y mazmorras”, “El Inspector Gadget”, “David el gnomo”, etc. Otras series de ficción famosas en 1979 fueron “Los Angeles de Charlie”, “Vacaciones en el mar” o “El regreso del Santo” y en 1980 la pareja de detectives “Hart y Hart” o la española “Verano azul”. Quien no recuerda la muerte de Chanquete, interpretado por el gran Antonio Ferrandis.

 En 1980 comenzaría a emitirse uno de los primeros culebrones de lujo norteamericanos: “Dallas”, con el mítico JR (Larry Hagman, recientemente fallecido), que abriría el camino en años posteriores a otros folletines similares como “Dinastía”, “Falcon Crest” o “Los Colby”, etc. A finales de 1981 Chicho Ibañez Serrador, el creador del “Un dos tres”, nos obsequiaría durante 35 semanas con un magnífico ciclo de películas agrupadas bajo el nombre de “Mis terrores favoritos”. A este ciclo le seguiría otro bajo el título “Con h de humor”. Por último, en 1982 recuerdo que echaban en la sobremesa la serie de ciencia ficción “La fuga de Logan” (ya hace algún tiempo que habían desaparecido las novelas) y en la tarde de los sábados emitían la serie de periodistas “Lou Grant”. De estos años recuerdo también al cómico británico Benny Hill o series como “Las aventuras del sheriff Lobo” o “El increible Hulk”, esta última con el actor Bill Bixby de protagonista en las sobremesas de los domingos.

No puedo terminar la entrada, sin citar otra gran serie divulgativa, esta sobre el espacio interestelar, la extraordinaria serie “Cosmos” dirigida y presentada por el científico Carl Sagan. También en 1980, pero en el ámbito local, cabe recordar el nacimiento de Telenavarra, el centro regional de Televisión Española en Navarra, con las primeras retransmisiones de los encierros y las fiestas. Hasta entonces la información sobre la ciudad y la comunidad procedían del centro territorial de TVE en Bilbao. Aparte del entretenimiento, (series, películas y variedades), la televisión recogió, como no podía ser de otro modo, los principales eventos históricos de aquellos convulsos años, entre los que ocupa un lugar preeminente la retransmisión casi en directo del golpe del 23-F y que marcaría a toda una generación. Sin embargo, creo recordar que el canal habitual o medio preferido para enterarse de lo que sucedía en el país era la radio, no la televisión.

Y la televisión llegó a casa (1971-1976)


Fue en diciembre de 1971 cuando entró la televisión en nuestra casa. Aquella primera televisión en blanco negro Vanguard de 24 pulgadas costó unas 24.000 de las antiguas pesetas, todo un dineral para la época. En aquellos años, uno no se encontraba con la casa totalmente amueblada como era bastante común hasta hace poco tiempo,  antes de la crisis. En un hogar de clase trabajadora, primero pagabas el piso y luego poco  a poco ibas haciéndote con las mejoras básicas del hogar: lavadora, nevera, televisión, etc. Algunas de las primeras películas que recuerdo haber visto en nuestra flamante nueva televisión fueron “La isla del Tesoro” (la versión clásica de 1934 con Jackie Cooper que vemos en el fotograma de la derecha) y “King Kong”, cuya foto que  adjunto es la misma que aparecía en la ficha de la película del Teleprograma. Casualidades de la vida,  aquella misma semana en que echaban en Sesión de Tarde “La isla del Tesoro” había comprado en la librería de la Pachi el libro de Stevenson  en la colección RTV Salvat. Me costo 25 pesetas. “King Kong” la vimos en una de aquellas sesiones de cine de la noche y para mi fue espectacular, grandiosa, mágica… Dos películas, una de aventuras y otra fantástica que me marcaron y se quedaron grabadas de manera indeleble en mi memoria. Cada semana comprábamos el Teleprograma, una pequeña revista semanal con formato de bolsillo que te daba cumplida información de toda la programación de la tele, uno de cuyos ejemplares (el del 6 al 12 de marzo de 1972) ilustra el inicio de esta entrada. Recuerdo que en mi casa mi hermano y yo  recortábamos las fichas de las películas que aparecían en la revista (adjunto una de ellas, abajo a la izquierda) y que fue entonces cuando empecé  a hacer mis primeros estudios y listas de películas con aquella tan letra bien perfilada por las intensas clases de caligrafía de la escuela (del Ave María) y que desgraciadamente con el paso de los años y la toma rapida de apuntes en la Uni perdí. 


Recuerdo que el Teleprograma contaba en sus páginas finales con una especie de fotonovela (género habitual en aquellos años) que tenía temáticas de lo más variado (aventuras, terror, suspense). Recuerdo algunas como “Persecución en la Jungla” (cuya portada del segundo episodio adjunto a la derecha), “La rosa negra”, “Un grito en la noche”, “El monstruo de Londres”, “Diamantes en el Sahara”, persecución de nazis, plantas carnívoras, druidas, pájaros asesinos teledirigidos, alguna del oeste, etc. Al principio el Teleprograma costaba tres pesetas, luego un duro y cuando ya lo dejamos de comprar allá por 1979 o 1980 costaba 15 pesetas. Como decía en la anterior entrada sobre la televisión, esta era una de nuestras escasas vías de escape o evasión. Eran tiempos en los que las películas y otros programas de la televisión tenían los conocidos rombos, y nuestro interés por esos programas, tenía ocho o nueve años, era inversamente proporcional a su clasificación siendo los espacios calificados con dos rombos los más interesantes: la mayoría de las pelis clásicas o de género (cine negro, terror, etc) de la noche así como la mayoría de las series también nocturnas estaban clasificadas. Cuantas películas y series habremos visto escondidos, agazapados en la oscuridad de la cocina ante la terminante prohibición familiar. 

A finales de 1971 se podían ver en la televisión, por la tarde,  programas infantiles como “La casa del reloj” (con los Chiripitiflauticos) y la serie de dibujos animados “Meteoro”, (una de las primeras series de animación japonesas que veríamos), series nocturnas como “Audacia es el Juego” o “Los Persuasores” (esta última con Tony Curtis y Roger Moore que vemos en la foto de la izquierda), los sábados por la noche, “Marcus Welby, doctor en medicina”, los domingos a la tarde el macromagazine “Siempre es Domingo” con Juan Antonio Fernández Abajo y Clara Isabel Francia, por la tarde en la UHF, “Zane Grey”, por la noche, “La Saga de Los Forsythe” y  “Crónicas de un Pueblo” con su inconfundible sintonía. “Siempre en domingo” se llamaría luego “Tarde para todos” (1972-73) y por último en 1974 “Todo es posible en domingo”. Este macroprograma de variedades estaba compuesto por diversos contenidos: música, humor, concursos, etc. Por estos programas desfilarían además de Fernández Abajo otros presentadores como Luciana Wolf, Tico y Marisa Medina o Kiko Ledgard, si,  el primer presentador del mítico concurso “Un dos tres”. En aquel macroprograma recuerdo haber escuchado a un cómico, un tal Joe Rigoli, Felipito Tacatún, que haría famoso aquello de “Yo sigo, por que eso esta chupau…”

El “Un dos tres” comenzó sus emisiones en abril de 1972 y fue uno de los programas de más éxito de la historia de la televisión, con sus secretarias minifalderas,  Kiko y Don Cicuta (interpretado por el actor Valentín Tornos, fallecido en 1976 y que vemos en la foto de la izquierda acompañado de sus compañeros de programa), la voz de los supertacañones y la inefable Ruperta. Los domingos por la tarde echaban una serie de vaqueros (en aquellos años estaba muy en boga el genero del western), “Los dos pistoleros”, (en 1973 llegaría “El Hombre del rifle” y en 1974 “La ley del revolver”) y por la noche comenzaron los inolvidables “Estrenos TV” (quien no recuerda su famosa sintonía donde cada domingo nos presentaba un capitulo diferente de Colombo, McCloud, Banacek o Mac Millan y esposa. A “Marcus Welby, doctor en medicina”  les seguirían en 1972 “Centro Medico” con el doctor Gannon interpretado por Chad Everett. Otras series de aquellos años serían las americanas “Cannon” (con el orondo William Conrad), “Hawai 5-0” y “Misión Imposible” o las españolas “Plinio” (con Antonio Casal)  y “Aventuras y desventuras de Mateo” (con Jesús Puente). La Sesión de la Tarde del sábado se convertiría en “Primera Sesión” en junio de 1972 (cuya caratula adjunto). Recuerdo otra película de ese año y en ese espacio que también me cautivó y que me volvería  cautivar veinte años después:  la versión de 1940 de “El Ladrón de Bagdad”,  con Sabu y Conrad Veit. Inolvidable. En la UHF nació, ese año, el programa de entrevistas y actuaciones “Estudio abierto” de José María Iñigo que por entonces lucia unos enormes e inconfundibles bigotes y en 1973, concretamente el 28 de marzo comenzaba otro espacio histórico, por su duración en antena: “Informe Semanal”, uno de los pocos espacios que aun continua en antena en la tele. 
Por otra parte continuaban los ciclos de películas, las Novelas y el “Estudio 1”, gracias al cual tuvimos la ocasión de descubrir extraordinarias obras literarias y teatrales a cargo de un extenso y valiosísimo plantel de actores y actrices, que no me resisto a recordar: entre los primeros José Bodalo, Fernando Delgado, Pablo Sanz, Jesús Puente, Jaime Blanch, Fernando Guillén, Manuel Galiana, Luis Varela, Emilio Gutiérrez Caba, Tomás Blanco, José María Prada, Andrés Mejuto, Víctor Valverde, Agustín González, Juan Diego, Álvaro de Luna, Estanis González, José María Caffarel, Ismael Merlo, Paco Valladares, Alfonso del Real, Manuel Alexandre, Manuel Tejada, Luis Prendes, Sancho Gracia, Manuel Dicenta, Manuel Gallardo, Valeriano Andrés, Pedro Osinaga, Pastor Serrador, Juanito Navarro, José Manuel Cervino, Francisco Morán, Julián Mateos, Nicolás Dueñas, Narciso Ibáñez Menta, José María Rodero, Carlos Larrañaga, Eusebio Poncela, José María Pou, Rafael Alonso, Juanjo Menéndez, Antonio Ferrandis, Alfonso Gallardo, Javier Escrivá, José Sacristán, Francisco Rabal, Manolo Gómez Bur, Alfredo Landa, Antonio Casal y José Sancho.  Entre las actrices Luisa Sala, Ana Maria Vidal, Inma de Santis, María Luisa Merlo, Amparo Baró, Nuria Carresi, Tina Sáinz, Lola Herrera,  Irene Gutiérrez Caba, Concha Cuetos, Gemma Cuervo, Mercedes Prendes, Marisa Paredes, María José Goyanes, Elisa Ramírez, María José Alfonso, María Silva, Aurora Redondo, Cándida Losada, Lola Lemos, Alicia Hermida, Fiorella Faltoyano, Mayrata O’Wisiedo, Charo López, Mari Carmen Prendes, María Luisa Ponte, Teresa Rabal, María Asquerino, Julia Martínez, Amparo Pamplona, Concha Velasco, Maruchi Fresno, Julieta Serrano, María Isbert, Mercedes Alonso, María Kosty, Carmen de la Maza, Marisol Ayuso, Mónica Randall, Victoria Vera, Maribel Martín, Emma Cohen, Verónica Forqué, Ana Mariscal, Silvia Tortosa, Rosa María Sardà, Ana Belén, Pilar Bardem, Emma Penella, y Julia Gutiérrez Caba. En la foto de la izquierda podemos contemplar a un buen puñado de estos (Bodalo, Osinaga, Merlo y Delgado, entre otros) en la obra “Doce hombres sin piedad”

1973 traería nuevos espacios como el concurso musical conducido por Miguel de los Santos “La Gran Ocasión” (un lejano precedente de Operación Triunfo, para que después algunos digan que inventan cuando está casi todo inventado), series como las españolas “Compañera te doy”, protagonizada por el entonces matrimonio formado por Carlos Larrañaga y María Luisa Merlo, “Los camioneros” con Sancho Gracia o “Si yo fuera rico” con Antonio Garisa. En 1974 disfrutaríamos de los “Cuentos y Leyendas”  y “El Pícaro” de Fernando Fernan Gomez. En cuanto a series extranjeras a finales de 1973 llegaría los sábados por la noche  la serie “Kung Fu” con David Carradine (mi pequeño saltamontes…en la foto de la izquierda el pequeño saltamontes y su maestro)  y en 1974,   el sábado por la tarde la serie británica “Los Protectores” con  Robert Vaughn (en la foto superior derecha). El domingo a la tarde  echaban en la UHF “Las calles de San Francisco” con una singular pareja de policías protagonizada por un veterano Karl Malden y un jovencísimo Michael Douglas (en la foto inferior derecha). 

En horario que no logró recordar me acuerdo de haber visto en formato serie a “Sherlock Holmes” con Peter Cushing de protagonista. Inolvidable. Las tardes de cada día contaban con el espacio infantil “Un globo, dos globos, tres globos” con Maria Luisa Seco y los sábados por la noche desde 1973-74 se emitía “Señoras y Señores” programa de variedades dirigido de forma alterna por Lazarov y Quero y presentado por artistas como Victoria Vera, Fiorella Faltoyano, Blanca Estrada o Marisa Abad. También supuso el debut artístico de la posteriormente cantante Ángela Carrasco o de las vedettes Norma Duval y María José Cantudo como azafatas del programa, que acabarían ascendiendo también a presentadoras. 



Los años siguientes serán pródigos en cambios y novedades. En Junio de 1975 aparece el color en la televisión si bien la expansión de la televisión en color en los hogares será gradual, paulatina a medida que va desapareciendo el blanco y negro de las pantallas y se reduzca el precio de los televisores, inicialmente prohibitivo. En 1978 toda la programación de TVE se grabará y emitirá en color. Recuerdo de 1975 series del sábado noche como “El Inmortal”, siempre perseguido y huyendo como años atrás hiciera “El Fugitivo” de David Jansen o el inspector Kojak (Telly Savalas) y su inseparable pirulí, tal y como le vemos en la foto de la izquierda. El “Estudio abierto” de Iñigo en la UHF daría paso a su “Directísimo” en la Primera Cadena, esta vez la noche de los sábados. Quien no recuerda aquella velada con Uri Geller doblando cucharillas, tal y como aparece en una de las fotografías anteriores. Las tardes de los sábados, antes de la película, conocería a partir de entonces muchas series famosas, quizás la primera de una larga lista sería la serie de dibujos animados japonesa “Heidi” que comenzó en junio de 1975: Heidi, con Pedro, el abuelito, Clara y la señorita Rottenmeyer, todo un fenómeno de masas como lo sería dos años mas tarde otra serie de animación nipona, “Marco, De los Apeninos a los Andes”.
También este año se emitió otro éxito infantil: “Pippi Calzaslargas”. Tras “Heidi” vendría otra serie: “Nacida Libre” con Diana Muldaur y Gary Collins en el elenco protagonista. El domingo en la sobremesa se emitía la familiar y excesivamente edulcorada “La Casa de la Pradera” y más adelante la serie de supervivencia, “Los Robinsones Suizos”. Tras unos cuantos años de sequía en este género de documentales sobre la naturaleza, el amigo Félix nos deleitaría los lunes a la noche con “El hombre y la Tierra”. El espacio “Novela” se emitía hasta 1975 a las ocho u ocho y media de la tarde, a partir de este año pasaría a emitirse a las cuatro de la tarde. Esta ubicación apenas duraría un año ya que en 1976 volvería a su horario habitual.

En 1976 finalizaba el espacio de “Estrenos TV”, tras cuatro años en antena. Su hueco sería cubierto por series diversas como “Shaft” o “Las seis esposas de Enrique VIII” y más adelante por una serie española de grato recuerdo como “La Saga de los Rius”, y digo de grato recuerdo porque iniciaría una larga trayectoria de producción de excelentes series de época muy bien producidas y realizadas. Poco después se rescatarían las series de “Estrenos TV” también el domingo aunque en diferente horario bajo el título de “Misterio”. Este año comienza a construirse en la Cuenca de Pamplona el centro emisor de la Higa de Monreal. Nace en la UHF el espacio “La Clave” con José Luis Balbin, con una sesuda tertulia de expertos precedida de película alusiva al tema de debate y que desaparecerá en 1985. El espacio ocupado por el “Directisimo” de Iñigo, los sábados a la noche lo llenaría el programa de variedades “Palmares” presentado por la vedette Barbara Rey. Más tarde en 1976 y tras Informe Semanal en vez de un programa de variedades tendríamos un espacio de películas, el “Sábado Cine” en antena durante una década, hasta 1986. 

Para acabar esta segunda entrada dedicada a la televisión mencionaré el estreno de dos series españolas: “La señora García se confiesa”  escrita y dirigida por Adolfo Marsillach y protagonizada por Lucia Bosé y el propio Marsillach y  la serie “Paisaje con Figuras” dirigida por Mario Camus, con guiones de Antonio Gala que conoció una suspensión por orden gubernativa al parecer debido a la inclusión de un padrenuestro recitado en euskera en el capitulo dedicado a Juan Sebastián Elcano.

La televisión que veíamos cuando no teníamos televisión (1964-1970)

No sólo de paseos sobre calles y espacios desaparecidos por los planes urbanísticos voy a hablar en este blog, ni de lugares de ocio como salas de juego, cines o discotecas voy a escribir. En este cuaderno de apuntes personal al que aludía en la presentación del blog, allá por finales de noviembre del año pasado voy a rememorar también aspectos de nuestra memoria personal compartida y en ella ocupa un lugar preeminente, como no podía ser de otro modo, primero, cronológicamente la radio y luego la televisión. Empezaré, sin embargo, por esta última. Aunque en mi casa recuerdo que no entró la televisión, una Vanguard de 24 pulgadas, hasta finales de 1970, tengo recuerdos anteriores de programas de la televisión, seguramente por haberlos visto en casa de alguna vecina o de algunos familiares. Haré un poco de historia. Si bien fue en 1956 cuando comienzan las primeras emisiones de la televisión en España será en el año 1961 cuando se coloca en el Monte San Cristobal la antena de televisión que extendería las emisiones televisivas entre los pamploneses. Tres años más tarde, en 1964 se empezaría a captar la 2ª cadena, la que entonces conocíamos como UHF. En ese año abundaban en la televisión las series del oeste: “Bonanza”, “Cheyenne”, “Caravana” y alguna otra como “Los Intocables” y en 1965, “El Santo”, con Roger Moore. Sólo se emitía una película a la semana. Habría que esperar a 1967 para asistir a las primeros programas de cine: “Sesión de Noche” en la primera cadena o “Cine Club” en la UHF. Respecto a las series, este año comenzaría la mítica “Viaje al fondo del mar” de Irwin Allen, varias temporadas en antena, y a la que aludo en otra entrada del blog o la fugaz “El tunel del tiempo”.

Las series de aquellos años sonaban con aquel  doblaje mexicano o de Puerto Rico que hoy chocaría a las nuevas generaciones pero que hasta bien avanzados los años 70, era el doblaje habitual en las series que veíamos en la televisión. También de este año es el primer “Estudio 1” que aparece como tal en la televisión. Poco a poco los programas se fueron incrementando, sobre todo por lo que se refiere al número de series: en 1968, “Los Invasores” o “El Virginiano” y en 1969, “Mannix”, “Daktari”, “Ironside”, “La conquista del Espacio (Star Trek)”, “Jim West” o “El ladrón sin destino”. Junto a ellos podría destacarse además “La casa de los Martinez”, el espacio  “Novela”, con diferentes ubicaciones a lo largo de su historia, al mediodía, por la tarde-noche, y que junto al “Estudio 1” entretendría a más de una generación al tiempo que nos daba a conocer grandes obras de la literatura nacional y universal. Felix Rodriguez de la Fuente, con su voz tan característica nos enseñaría a amar y respetar  la naturaleza con sus espacios “Fauna” en 1969 y luego, en 1970 “Planeta Azul”. 
El año en que compramos la televisión se iniciaba el sábado, después de comer, “Sesión de Tarde” (cuantas películas sobre todo de aventuras habremos visto  los sábados a la tarde durante años y años), el domingo se emitía “Sesión de noche” y  los lunes por la UHF “Cine Club”, la UHF siempre tuvo esa vitola de televisión más cultural y minoritaria. Comenzaron los primeros ciclos de cine, bien dedicados a  estrellas de Hollywood, a consagrados directores o a diferentes géneros (cuantos cinéfilos nos criamos al calor de aquellos ciclos y películas), el Especial Vacaciones en Navidad o Semana Santa (todos los días había películas y vacación), series como Embrujada en la primera cadena, Misión Imposible o El Gran Chaparral (en la UHF). De aquellos primeros años en los que no teníamos televisión recuerdo con nitidez haber visto películas como “Horizontes Perdidos” que por cierto voy a comentar un día de estos en uno de mis otros blogs “La pantalla de los clásicos”, novelas como “El conde de Montecristo” de Alejandro Dumas con Pepe Rubio, de protagonista, obras de teatro como “Tierra baja” y entre las series muchas de las que he citado que se emitían en 1969 y 1970 (“Daktari” y sus animales salvajes, “Ironside” con Raymond Burr en su silla de ruedas, “La conquista del espacio” con el señor Spock (Leonard Nimoy), “Jim West”  o los programas de la naturaleza del amigo Félix.  Probablemente en alguna otra entrada de este blog  siga recordando otros años y programas de televisión o tal vez me decida a abrir algún apartado específico para ello en alguno de los otros blogs.

Aunque sabemos que la mayoría  de los recuerdos del pasado aparecen siempre envueltos en una bruma nostálgica que los mitifica y muchas veces inmerecidamente, no puedo por menos que mirar hacia aquellos lejanos primeros años de la televisión  con cierta emoción y cariño, probablemente porque aquella pequeña pantalla fue junto al cine y mucho más para un niño que estaba dando sus primeros pasos,  fuente de continuas sorpresas, fantasías y descubrimientos. Entonces teníamos toda la vida por delante. Para otras muchas personas el cine o la televisión eran las únicas vías de escape, entretenimiento o evasión en unos tiempos, en muchos  aspectos, bastante grises y deprimentes.
Foto de la cima del Monte San Cristobal de  Garikoitz Estornés. Enciclopedia Auñamendi. 1991