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Comercios del Viejo Pamplona: La calle Mayor (1905-1955). Segunda parte

Tras la buena  acogida del anterior artículo sobre el primer tramo de la calle Mayor, prosigo  con el segundo tramo y empezaré allí donde me quedé en la última entrada: en el cruce de las calles Mayor y Eslava. Les recuerdo que la numeración de este tramo de la calle en el primer tercio de siglo XX  no tiene nada que ver con la del actual. Entonces la calle acababa, por este lado, en el nº 115, mientras ahora lo hace en el 89. Comenzando por el lado izquierdo, a primeros de siglo, encontrábamos en primer lugar, igual que ahora, la farmacia de Manuel Negrillos, bueno mejor dicho la droguería y farmacia de Negrillos, actividades que mantendría, ambas dos, y de manera continuada, al menos, hasta los años 30. A finales del siglo XIX se confunden, en cierto modo, los negocios de  droguería y farmacia, conocidas entonces, sobre todo, con el nombre de boticas. En este siglo además de vender las medicinas en las boticas también se preparaban, en muchos casos, en éstas, los compuestos medicinales, y estos procesos se realizaban en la rebotica y el obrador. En esta entrada podemos ver un anuncio de esta farmacia anunciando determinados preparados. La materia prima era suministrado a las boticas por los mercados y las droguerías. Estas últimas se dedicaban casi en exclusiva a la venta de materias primas, productos químicos y drogas simples, siendo con el tiempo desplazados, estos últimos compuestos, a las boticas o farmacias, quedándose las droguerías para la venta de multitud de productos químicos y sobre todo de pinturas, que es, probablemente, por el producto que más las conocemos. En los años 50, la droguería que daba  a la calle Mayor, -la farmacia hacía esquina con Eslava y Mayor-, estaba a nombre de Mariano Diaz. A continuación de la farmacia y droguería de  Negrillos estaba la tienda de camisolines y mangas de Angela Aya que continuó en los años 20 con ropa de niños y en los años 30 con confecciones en general. En los años 50 estaba ahí la carnicería de Zacarías Arrastia. A continuación, en los años 20, teníamos la cestería de Cipriano Garcia y las mercerías de Petra Beunza,  -que vendía además bisutería, quincalla se llamaba entonces, y que permaneció en el lugar durante varias décadas-, y la de las Hijas de Gorriz que  en los años 50 aún permanecía en el mismo lugar, (donde hoy se encuentra Skaner Shop), y la frutería de Vicente Orzanco. Por estos números, en el nº 57 de los años 50, hubo  una carbonería y un poco más adelante una tienda de alimentación. En el nº 71 de primeros del siglo, donde está hoy Almacenes Bidasoa, estaba Manuel Labiano, ebanista y tapicero, que en los años 30 se convertiría en tienda de muebles, bajo la dirección de Fidela Larraz primero y Pablo Lezcano, después, y  que además de muebles  vendía artículos de porcelana y loza, género al que se dedicaba también, un poco más adelante,  a primeros de siglo, Antonio Puertolas, (en el local donde hoy está la antigua tienda de chucherías de Ludiloj). Más adelante estaba la fábrica de tejidos de Vertiz, Verdá y compañía (en lo que sería el actual local de Pavana). A partir de los años 20 las Teresianas se instalaron en el Palacio de Ezpeleta (en el nº 81 de la calle, hoy 65),   con su célebre colegio de enseñanza.

Tras el colegio de Teresianas había en 1905 varios negocios: una tienda de cereales al por menor y de abonos, fábrica de harina y panadería,  de Agustina Sarasibar primero y José Ilundain, después, así como otros negocios diferentes como la zapatería de Jacinto Erroz o la tienda de arreglos de relojes de Joaquín Erviti que más adelante en el tiempo, en los años 40-50 montaría una relojería en el nº 61 de la calle, donde estaba la mencionada tienda de chucherías Ludiloj. Posteriormente hallábamos la botería de Fructuoso Pérez y la juguetería, mercería y paquetería de Rogelio Lara, el pelotero Modesto Sainz, la cooperativa militar que era el típico ultramarinos pero orientado especifícamente a este sector profesional tan abundante entonces en la ciudad, la carpintería de José Lizarraga, la alpargatería de Pascual Ostiz, la zapatería de Ruperto Andueza, la carnicería de Vicente Redin, el broncista  Santos Garde, -que estuvo al menos desde los años 20 y hasta los años 50 en el lugar, si bien en el nº 85, en vez de en el 105, la cestería de Jose Nespereira (en los años 50 en el nº 77), la fontanería de José María Garde,  la tienda de frutas y verduras de Sebastian Subiza que permanecería en el lugar durante más de cuarenta años, etc. 

Es patente, todavía, la existencia, en este tramo final de la calle,  de un buen numero de  tiendas pequeñas y extremadamente estrechas tal y como debieron ser las tiendas instaladas en esta zona a lo largo de la primera mitad del siglo XX. En los años 50, en el nº 73, donde hoy esta Samoa Outlet y anteriormente Grabonorte, estuvo la mercería de las hermanas Fernández y Pescados Caridad y a continuación la carnicería de Félix Senosiain. Y donde estuvo la pajarería Arga y hoy Yoigo la carnicería Garralda y la zapatería de Saturnino Bañales. Sigamos: Posteriormente, ya casi finalizando la calle, estaba la taberna de Candido Francia, que en los años 30 se convierte en una casa de comidas de mano de sus herederos y la alpargatería de Julian Eguaras; en los años 50 donde hoy está la administración de lotería, José Luis Etayo tenía una tienda de género de punto con máquina para coger puntos a las medias y terminando la calle aparecía la tienda de tocinos y embutidos de Aniceto Beloso, que en los años 20 se convertiría en una tienda de ultramarinos, inicialmente a primeros de siglo también vendía cereales y aceite al por mayor. En los años 30 el negocio pasaría a su hijo Luis. En la foto que encabeza la entrada de Julio Cia, datada en 1933,   podemos contemplar una bonita estampa del cruce entre las calles Mayor y San Francisco, con el  comercio de Beloso en primera línea. Muchos años después y durante mucho tiempo en esa misma esquina estuvo la cafetería Delicias. La foto postal de la izquierda, algo más antigua, nos muestra esa misma zona, pero tomada a pie de calle, con unas “paisanas” mirando claramente hacia el objetivo  del profesional de la fotografía.

Regresamos al cruce con Eslava y recorremos, en esta ocasión, la calle pero por su lado derecho, por los pares. No lo he podido confirmar pero en los años 30 la confitería y pastelería de Ubaldo Ataun figuraba en algunas guías publicitarias en el nº 60 y la fábrica de chocolate en el 64 de la calle. Tengo serias dudas de que así sea porque en ese mismo número aparecía en esa mismas fechas, los años 30,  una taberna de un tal Hijo de Eraso que creo podría corresponder al actual Bar García.  En los años 50 en un piso de esta zona  tenía su estudio el fotógrafo Juan Gómez y la tienda de material sanitario de Jeronimo Echeverría, probablemente donde años más tarde estaría la fontanería Eraso y Ripa.  Más adelante, en el nº 68,  estaba la carnicería de Casimiro Esain que en 1921 regentaba Antonio Zubeldia; junto a ella estaba la tienda de confección de Félix Tapiz del Castillo que también estuvo ubicada al otro lado de la calle, en el 49; luego  venía la tienda de tejidos de Sebastian Larreta, que años más tarde aparecería bajo la razón social de Hermanos Larreta y posteriormente de F. Larreta, la carpintería mecánica de Angel Zabalo y a continuación el bazar de los Hermanos Arraiza, que también vendían productos de perfumería y quincalla (hoy  en el lugar donde estuvieron un día  esos locales tenemos grandes bajeras ocupadas por las tiendas de antiguedades de Echarri). 

Seguidamente entre los números 78 y 82 estaba la panadería de Lazaro Taberna, aproximadamente donde hoy está el almacén de Almacenes Bidasoa, situado justo enfrente de ésta. Fue en el año 1905 cuando adquirió esos tres locales y los acondicionó como obrador y despacho de atención al público. Por aquel entonces no sólo  se dedicaba a la fabricación y venta de pan sino también a la producción de dulces, chocolates e incluso embutidos. Se anunciaba como Ultramarinos y Panadería. Lazaro Taberna, cuya imagen corporativa (que vemos en el siguiente párrafo) es antigua y muy conocida (un panadero con sus barras de pan debajo del brazo) había comenzado unos años antes, en 1897 cuando adquirió en traspaso una panadería de la calle Nueva. En 1946 fallecía Lázaro pasando la dirección de la empresa a sus hijos y produciéndose su progresiva expansión a diferentes barrios de la capital. En el siguiente párrafo se puede ver igualmente la imagen de un motocarro de reparto de Taberna de los años 50-60.  A continuación de Taberna hallábamos la imprenta de Ramón Bengaray. Anteriormente Ramón la había bierto en el nº 82 de la calle Nueva pero en 1928 la trasladó al 86 de esta calle. Como la mayoría de las imprentas también  encuadernaba y vendía objetos de escritorio. Significado hombre de izquierdas y  vinculado a la causa republicana, fue asesinado al poco de comenzar la guerra, en agosto de 1936. Tras la guerra se instalaría, allí, Gráficas Iruña que en los últimos años del pasado siglo conocimos solo como tienda de papelería y material de oficina, Grafos. Junto a la citada imprenta José Unanua vendía en los años 50, como ya he señalado, objetos de escritorio y artículos de librería. 

Posteriormente estaba la carbonería de Genaro Iraizoz, que además era herrador, negocio que continuaría posteriormente con herrería y cerrajería, en los años 50, Juan Blanco, una de las dos alpargaterías de Pascual Ostiz, -la otra estaba en el nº 99 de la calle-,  la tienda de tejidos Perez y Ederra, regentada, en los años 50,  por Anastasio Zalba (allí  estuvo, hace unos años, la tienda de ropa Muskaria y hoy el centro de actividades infantiles Hegan and Dream); el ebanista y tapicero Gabino Lezaun que luego ocuparía la mercería de las Hermanas Erviti y en los años 50 Maria Vidaurreta (nosotros lo conocimos como tienda de ropa de niños Andia), el colegio de los Hermanos Huarte, la tienda de coloniales, jamones y embutidos, Hijos de Urriza, (Josefa Urriza lo llevaría durante bastantes años),(luego sería Muebles Lacunza y hoy la tienda de instrumentos musicales Haizea), la mercería de Cristina Hernando que en los años 50 regentaba Jose María Duran Mestre, conocida como Mercería Duran y que hoy ocupa un “chino”, la droguería de sucesores de Martinez, donde luego estaría durante muchos años la Farmacia Martinez y hoy la Farmacia Planas, la barbería de Fermín Esain, etc. En esta zona hubo un poco de todo: tienda de venta de costales y jergas, carbonería y en los años 30 una tienda de coloniales con especial atención a las frutas y verduras, regentada por la familia Erro, primero por Nicolás y luego por Vicente, una floristería de Vicente Huici que tenía los viveros en la Rochapea. En los años 50, donde luego estaría la tienda de belenes y venta de mascotas Erla había una tienda de alimentación regentada por los hermanos Asurmendi.  

La actual mercería La Fama no siempre  fue mercería. A primeros de siglo y regentada por José María Diaz  era una tienda de chocolate, confitería y pastelería luego, en los años 40,  con Fermín Diaz se convertiría en mercería.   A continuación en los años 50, donde después estuvo la tienda de ropa de niño Akara, Mana y hoy Mirage había otra tienda de comestibles y tocinería, la de Florentino Zabalza, para acabar con las barberías de Pedro Ruiz y Vicente Gambra, en el nº 120 de la calle. La peluquería-barbería aun estaría en funcionamiento hasta bien entrados los años 50. En los últimos tiempos conocimos allí una pequeña tienda de alimentación y revistas, bajo el nombre de Gambra. En esta última ubicación había en 1908 una tienda donde se vendía papel y sobres y que derivaría años después en estanco. Lo regentaba Mari Cruz Ibarrola. Bueno y así acabamos el repaso a los comercios, (probablemente no estén todos pero si los más destacados), que un día estuvieron en la calle Mayor, calle que aun sigue manteniendo una enorme actividad comercial, con más de 70 establecimientos en activo. En próximas entradas iré repasando los comercios de otras calles principales: Estafeta, Zapatería, incluso de algunas otras igualmente importantes pero menos transitadas, pero habrá que tener un poco de paciencia. No es una labor fácil la de reconstruir la fisonomía e historia comercial de las calles del Viejo Pamplona.


Foto: La segunda foto de la entrada es de J.Cia (1933)

Comercios del Viejo Pamplona: La calle Mayor (1905-1955). Primera parte

Regreso a la serie Comercios del Viejo Pamplona, adentrándonos, en esta ocasión, en una de las calles más importantes del Casco, la calle Mayor de Pamplona, principal eje del viejo burgo de san Cernin. A comienzos del siglo XX esta calle, la segunda más larga del Casco, tras la calle Nueva, con sus 345 metros, albergaba una miríada de pequeños establecimientos, algunos de los cuales adquirirían gran notoriedad en la vida de la ciudad, trasladándose décadas más tarde, por necesidades de expansión a otros puntos de Pamplona. Si actualmente existen en la calle entorno a 89 números a comienzos del siglo XX había nada menos que 120, lo que parece indicar que o bien había muchos portales y se han fusionado edificios en una sola comunidad de vecinos o los locales eran más pequeños que los actuales y se fusionaron para crear locales comercios más grandes o ambas cosas. Había incluso algún comercio dentro de los portales. El hecho es que difícilmente se pueden comparar las numeraciones antiguas, de la primera mitad del siglo y las actuales, porque no se corresponden. Sí se corresponden, en cambio, las de los establecimientos de los años 50 con las de ahora. Dado el elevadísimo número de establecimientos instalados, intentaré destacar aquellos que se mantuvieron durante más años. Si pudiésemos viajar en el tiempo a comienzos del siglo XX, nos encontraríamos con una calle Mayor bastante parecida a la fotografía de la derecha, de Jesús Martínez Gorriz, datada en los años 40, que encabeza la entrada y muy diferente a la actual, una calle en la que junto a la Estafeta y la Zapatería se concentraba buena parte del comercio de toda la ciudad. En esta calle bullían todo tipo de actividades comerciales y oficios, muchos  de los cuales ya cité en una entrada anterior sobre los oficios desaparecidos del viejo Pamplona: droguerías, tiendas de alimentación o coloniales, ferreterías, alpargaterías, cordelerías, guarnicionerías, barberías, bodegones y figones, tiendas de muebles, zapaterías, cesterías, carpinterías, tapicerías, carbonerías, carnicerías, pequeños talleres y fabricas:  de embutidos, chocolates, lejías, harinas, hierros, panaderías, pastelerías, vendedores y blanqueadores de cera, herrerías, hojalaterías, colegios, mercerías y paqueterías, molduras y marcos, papeles pintados, estancos, tiendas de tejidos y sastrerías, tintorerías, abacerías, boterías, broncistas, aparatos radioeléctricos,  pastas para sopa, garaje, antiguedades, imprentas, floristerías, fotógrafos, etc. Al recorrer esta calle surgen nombres y empresas como Sancena,  Lazaro Taberna, los hermanos  Bernardo y Venancio Villanueva que crearon las empresas de embutidos El Pamplonica y Kiliki respectivamente, Casa Azagra, Ciganda, Sagaseta, Droguería Varela, Almacenes Oyarzun, Larreta, Víctor Bregaña, Huici, Salanueva Hermanos, Graficas Iruña, La Industrial Ferretera, Foto Mena, Foto Gómez y otros muchos.
Dada la extensión de la entrada, la dividiré en dos partes, correspondiendo cada parte a cada una de las mitades de la calle. Si nos situásemos, de pronto, en el año 1908 cerca del pozo de San Cernin y mirásemos hacia San Lorenzo nos encontraríamos a la izquierda con los siguientes establecimientos. En primer lugar la tienda de tejidos de Bonifacio Ortega, -entonces Ortega y del Valle-, que aun continua abierta después de 116 años; la droguería y tienda de papeles pintados de Pedro Zabalegui,-hoy esta ahí la droguería de Pedro Pomares-; la mercería y paquetería de Miguel Aragues, que luego continuaría Manuel Lecumberri durante los años 20 y 30 al menos; la zapatería de Manuel García con calzado a la medida y la abacería de Mamerta Ibarrola que en los años 20 daría paso al establecimiento de Medina y Compañía, inicialmente con camisería y ropa blanca, si bien enseguida introduciría otros productos como guantes, perfumes y medias, como reza el anuncio adjunto, etc, y que hoy es la lencería Medina. Hasta no hace demasiado tiempo, -15 años o algo más-, ocupaba solo uno de los locales del portal nº 5, el último establecimiento que recuerdo abierto a su lado era la tienda de alimentación La Sevillana; en los años 50 estaba, junto a Medina, una zapatería de calzado fino, -así se les llamaba para diferenciarlo del calzado ordinario-, de María Luisa Urrutia, Viuda de Larreta.  A continuación venía la zapatería de José Llorente,  que vemos en la fotopostal de la derecha junto a este párrafo y que facilitó a este blog José Castells. El local fue reformado en 1924 por el célebre arquitecto Víctor Eusa y tras un corto período en que el negocio estuvo a nombre de Ramón Izco,  en los años 30, paso  de nuevo a la familia Llorente y más concretamente a manos de Paula. Luego venía la tienda de embutidos de Fermín Santesteban que luego cogería Tomás Villanueva, que posteriormente se trasladaría a otro local del segundo tramo de la calle, y que ocuparían en diversos momentos Bernardo y Venancio Villanueva que fundarían  la fabrica de Chorizos El Pamplonica y la de El Kiliki respectivamente, al final de la avenida de Zaragoza y en Burlada respectivamente; En los años 50 Venancio Villanueva aun mantenía esta tienda en la calle Mayor que en los 90 albergaría la tocinería Urdaniz.   Más adelante estaba la mercería y paquetería de Francisco Oyarzun que luego abriría tienda en el Ensanche, aunque que yo sepa, hasta bien entrados los años 50, al menos,  mantendría la tienda de la calle Mayor, bajo la razón social de Oyarzun y Compañía. En el nº 15 de la calle había, a comienzos de siglo una imprenta, una de las muchas que ha tenido sede en esta rua pamplonesa. Pertenecía a Patrocinio Ramírez de Esparza. Posteriormente el local sería ocupado por una tienda de tejidos, o como se decía entonces una sastrería con surtido de géneros, especializada además en vestimenta militar, Zoilo de la Torre, de la que también dejo una fotografía, junto a este párrafo. El negocio continuaría al menos que yo sepa hasta la guerra, bajo la dirección de sus hijos. Tras ésta José García Catalán abría  La Zapatillera, que  vendía alpargatas, si bien el negocio es, al parecer, bastante más antiguo superando en la actualidad  el siglo de antiguedad. En los años 50 su hermano Manuel tenía otra zapatería en el nº 7 de la calle. También en esa época en el nº 11 José Gil abría La Huerta Valenciana que vemos en una foto de los años 50 junto al siguiente párrafo, que me facilitó hace algún tiempo mi buena amiga Marcela Abarzuza.
Otra tienda de tejidos, la de Máximino Muñoz, había más adelante en los años 30, en el nº 17 (se inauguró el 11 de abril de 1924). A continuación una herrería, una tienda de muebles, de Sixto Fernández y una barbería (la de Eustasio Irujo), si bien en los años 20, en algunos de estos locales Elías Goñi montó una tienda de material eléctrico y Jose Armisén su celebre ferretería y en los años 30, Pedro Escudero abría también  en uno de estos locales un bazar en el que se vendían, entre otros productos, juguetes que hacían las delicias de los niños. Posteriormente y en los años 30, encontrábamos la tienda de confección de Pedro Monasterio y la de camisería fina de Antonio Mendizabal. En los años 20, aparecía en el nº 25 un garaje de Florentino Murillo. Pero volvamos a comienzos de siglo. En esa época y a continuación, en el nº 27  Mauricio Guibert  vendía artículos de electricidad, metales, vidrios, cocinas económicas, inodoros, etc. Posteriormente el local lo ocuparía la imprenta de Eduardo Albeniz que como la mayoría de las de aquella época era también papelería y librería, algunas incluso vendían objetos de escritorio y a partir de los años 30, Pascual Larumbe trasladaría su alpargatería desde el nº 44 a este lugar donde permaneció Casa Larumbe hasta su cierre hace unos algunos años. En realidad  Larumbe fabricaba y vendía alpargatas como hacía Ramón Unzu Got (Sucesor de Cia) en esta misma calle. Más adelante encontramos en los años 20 una mercería y paquetería que vendía también quincalla, osea bisutería, incluso más adelante vendió artículos de droguería, regentada por Daniel Zariquiegui,  padre del famoso arbitro de fútbol y directivo de Osasuna, abuelo del actual titular, antes de que la tienda se especializara, con Daniel, en material deportivo. A continuación hubo varios negocios  a lo largo del tiempo, una cestería en 1908 que posteriormente daría paso a la tienda de José Arrizabalaga (grabador, venta de armas, etc), la hojalatería de Gravalos, una tienda de velocípedos y accesorios y más tarde Confecciones Mendizabal. En los años 50 junto a Deportes Zariquiegui había una zapatería de género ordinario, de Joaquín Villanueva. Y cerca de la Zapatillera, en el 13, donde después estuvo las 3 BBB había una tienda de tejidos, de Justo Martinez y donde hoy esta Mei había otra tienda de tejidos, de Gregorio Olza.
En el 35 de la calle Mayor había en 1908 una tienda que construía baúles y vendía o alquilaba muebles usados, negocio que cogería en los años 20 Inocencio Prieto. A continuación, Modesto Elizondo vendía vino por decalitros y en los años 20 y 30 Inés Prieto y Antonio Vazquez regentaron consecutivamente sendos negocios de muebles y Federico Standfuss, “La Alemana”, una tienda de porcelana, loza y perfumería; José Sagues  que era carpintero ofrecía los servicios durante las primeras décadas del siglo, asimismo, de una agencia funeraria, está claro porque, aunque en los años 50 parece que montó allí una tienda de comestibles; una tienda de molduras y marcos y en los años 30 estuvo también   una tienda de productos eléctricos de los Hermanos Salanueva, y la ferretería de Enrique Sanz que con el cambio de numeración pasaría en los años 50 a ser del 45 al 35. Tras ella la hojalatería de Ramón Laforgue que estaba años atrás en el 53,  43, y pasó luego al 47. Pero volvamos un poquito  hacia atrás; en los años 50  en los bajos del antiguo Centro Mariano estaban Muebles Apesteguía  y una tienda de porcelana, loza y cristal de Pilar Carnicer. Tras la ferretería de Sanz, en los años 40 Petra Garcia Undiano abría donde antes estaba la tienda de saldos El 0,95 (el anuncio pertenece a otra ubicación anterior diferente en la misma calle) y anteriormente la hojalatería de Laforgue. A continuación venían la  tienda de alimentación que en los años 20 regentaba Nicasio Echauri y que en los 50 cogería Demetrio Arbeloa, donde hoy está Joyería Berna,  y que anteriormente a primeros de siglo albergó una tienda de alpargatas, costales y jergas, a continuación la mercería de Sucesores de Arocena yla tienda de antiguedades de Ignacio Eusa,   la abacería de Manuel Zabalza (que en 1954, -año de la primera foto de la entrada-,  regentaba Luis Ruiz y cuya apariencia permanece hoy  exactamente igual que hace 62 años) y por último y para acabar este lado de la calle la tienda de venta de vino por decalitros de Miguel Anocibar en 1908, que fue imprenta de Argaiz en los años 20 y una tienda de tejidos, Olaso y Pérez en los 30. En los 50 había, sin embargo una zapatería, la de Benito Ruiz.
Regresamos al pozo de San Cernin  y recorremos, esta vez, el lado derecho de la calle, los números pares. En el edificio del actual palacio del Condestable que en los últimos tiempos concentró grandes comercios (Almacenes Pamplona, Almacenes Aldapa, Muebles Elosegui) estaban asentados entonces, a primeros de siglo muchos más comercios. El primer local, en 1908, en este lado de la calle era la fabrica de chocolate y de pailas para velas de cera  de Viuda de Etulain, luego Lucas Zabalza, en el lugar que posteriormente en los años 20 ocuparía la tienda Tejidos Gorriz, de Pio Gorriz, pues antes estuvo en el nº 12; también en este lugar se asentaba la carnicería de Teofilo Leranoz y a continuación podíamos encontrar la tienda de calzado a la medida Campos y Elorz que algunos años después en 1920 ocuparía la carnicería de Juan Sagues y tras la guerra la tienda de comestibles de Ulpiano Aldaz. La tienda de Aldaz estuvo inicialmente en el nº 12 de la calle y posteriormente pasó a este emplazamiento. También en este primer edificio de la calle tras la guerra podía verse la mercería de Juan Antonio Cabasés que en los años 60 y 70 conoceríamos como Almacenes Aldapa.

Volvamos a 1908. En el nº 4 estaba la mercería de las hermanas Hernández  y tras la guerra la fabrica y tienda de Muebles Elosegui. Su propietaria era Esperanza de Miguel, Viuda de Elosegui. En las primeras décadas del siglo XX, en los números 6 y 8 estaban las ferreterías de Remigia Alzate y Joaquín Iturria así como el estanco de Ramón Gil, donde antes estuviese Manuel Lebrón; más adelante la carnicería de Corpus Arbizu, donde en en los años 30 estaba la zapatería Casa Briñol; la tienda de vinos de Patricio Taberna, y como he dicho la tienda de los hermanos Gorriz, luego de Pio Gorriz; el ebanista y tapicero Francisco Josué, luego Hijos de Josué que también vendían los muebles que fabricaba. A continuación la droguería Ardanaz, de Don Fructuoso Ardanaz que luego regentarían los hermanos Ardanaz y especialmente durante buena parte del siglo XX, Nicolás Ardanaz, el celebre fotógrafo. Como buena droguería, de las de antes, vendían de casi todo: todo tipo de productos químicos, abonos, pinturas, hasta cristales y como fotógrafo, incluso también aparatos fotográficos. No es el primer caso de droguero metido a fotógrafo o viceversa. Junto a la Droguería Ardanaz estaba la tienda de papeles pintados y pinturas, Hijos de Lipuzcoa que se mantuvo en el lugar, al menos hasta 1936. 

Luego venía la tienda de Ramón Unzu Got, Sucesores de Ramón Cia, bueno eso en los años 20, porque a principios de siglo los Herederos de Ramón Cia estaban en el nº 28 de la calle, no en el 20 (en el 6 con la nueva numeración en los años 50). Inicialmente la tienda era zapatería, alpargatería, cordelería, guarnicionería, vendía loza y vajilla ordinaria. Sus sucesores continuaron con los mismos productos aunque era más apropiadamente un bazar. En el 26 encontramos en los años 20 la ebanistería, sillería y tapicería de Mariano Gastón. A continuación la tienda de aparatos radioeléctricos de Víctor Bregaña (radiotelefonía, electrónica de automoviles, neveras industriales y objetos eléctricos en general)  que en los años 50 ocupaba el nº 8. Junto a él en los años 50 estaba la Industrial Ferretera. Desde los años 40 aquí estaba la librería de Antonio Leoz y a continuación la Tintorería Paris de Marcelo Deslandes. En esta zona estaba también la prestigiosa Casa Azagra, de Pedro Azagra que también tenía otro establecimiento en Zapatería, 26. (En el local que tenía en la calle Mayor hubo antes una tienda de guantes y pieles, la de Luis Leache). Aparecía como ultramarinos al detalle, aunque también vendía embutido fabricados por ellos. Conoció en la calle Mayor diferentes ubicaciones, primero en el 34, luego en el 30 y posteriormente en los años 50 en el nº 21, donde hoy en día está Clase Moda. Junto a Casa Azagra estaba la tienda de pastas para sopa de Isabel Legarrea, la zapatería de José María Aizcorbe y la tienda de frutas y verduras de Valentin Val. En los años 50 encontrabamos en este tramo la mercería Ferran que cogía también puntos a las medias. A continuación estaba la fundición de hierro y acero de Martín Sancena, (cuñado de Salvador Pinaquy), uno de los fundadores de la empresa) que fabricaba también material agrícola,  junto a su ferretería al por menor, ubicada en la calle Mayor desde 1890. En 1936 trasladaría parte de sus instalaciones a La Rochapea, concretamente los talleres de fundición, permaneciendo los talleres mecánicos y las oficinas en esta calle. Esta empresa era heredera de la sociedad Salvador Pinaquy y Compañía, fundada en 1850, que comenzó siendo un negocio de ferrería, fundición y construcción de máquinas, sobre todo agrícolas, afincada inicialmente en el Molino de Caparroso para irse dedicando,  a partir de 1924 a la fabricación de elementos de mobiliario urbano y saneamiento. En este tramo de calle hubo antes y después otras actividades: la hojalatería de Fermín Tellería, la tintorería de Ramon Coyné que luego regentaría Pedro Arques. Y sobre todo donde estaba Sancena hasta 1968, (fecha en la que se traslada por completo a la Rocha), se instaló poco después Muebles Apesteguía.

En el nº 46 estaba la fábrica y tienda de chocolate de Pedro Nagore, luego Hijos de Nagore confitería-pastelería, que como la mayoría de  las chocolaterías vendían además pailas para velas de cera y blanqueaban la cera. En los años 50 regentaba la chocolatería Fermina Sainz Aranguren.  A continuación primero Juan  y luego Agustín Sagaseta se dedicaban a  fabricar y vender muebles de lujo: Inicialmente eran ebanistas y tapiceros. El negocio se fundó en 1841. Hoy en ese local está Samoa Sport. Posteriormente, donde hoy está  el Taberna de la Calle Mayor estaba la Droguería de los hermanos Niceto y Juan Varela, fundada en 1898, que años más tarde abrirían tiendas en la avenida de San Ignacio y Franco (hoy de la Baja Navarra). Para hacernos una idea del cambio en la numeración de los locales y portales baste con señalar que el nº 50 de primeros de siglo era el nº 24 en los años 50. Tras esta estaba la carpintería Herederos de Roch que luego se convierte en la tornería de Benito Sanz y más tarde en una tienda de venta de bobinas, motores y dinamos (Andres Garijo) con tienda también en el nº 14 de Carlos III; En los años 50 tras la droguería Varela estaba la tienda de venta de aparatos de radio Jaime Thomas Naudin, el padre de Gonzalo, último propietario del negocio electrodomésticos Thomas hasta su reciente jubilación. En su último local, de más de 300 m2 estuvo desde primeros de siglo la tienda de muebles de Ramona Urzaiz de Ocon, (Muebles Ocon) primero empezó vendiendo camas de hierro  y luego todo tipo de muebles asi como la peluquería de Teodoro Esain, donde antes estuviese  la barbería de Trifón Arteaga y la zapatería de José Jorajuría. A continuación venía la tienda de tocinos y embutidos de  hijos de Estebán Arnedo que en los años 30 será Coloniales Giganda, de Andrés Ciganda, ( hoy Tejidos Anma) y  para acabar este primer tramo de la calle nos topábamos con una pequeña de tienda que vendía aceite, vinagre y jamón y años más tarde sería una pescadería y por último la tienda de chocolates de Ubaldo Ataun, todavía abierta y de la que nuestro alcalde, hace cuatro meses, escribía una larga reseña histórica, un negocio que hunde sus raíces en torno al año 1885, aunque los primeros datos documentales sobre su existencia son de 1898.

Fotos: J. Cia (1954). AMP. Jesús Martínez Gorriz (1945). AMP

Por las calles de lo Viejo: calle Mayor (1965-2005)

Inicio con esta entrada una nueva serie de artículos en los que iré recorriendo las calles de lo viejo, intentando recuperar nuestra memoria personal e histórica más reciente, la historia reciente de esas viejas calles y comercios que forman parte de nuestras vidas, muchos de ellos desgraciadamente desaparecidos en las últimas décadas así como de otros establecimientos, rincones y edificios de nuestro casco antiguo. Empezaré por una de las calles más emblemáticas del casco viejo, la calle Mayor:

La Calle Mayor nace al final de la calle San Saturnino y llega hasta la plaza de Recoletas e Iglesia de San Lorenzo. Fue la calle más larga de la ciudad hasta el siglo XVI, en que se crea la calle Nueva sobre el foso de división entre los burgos de San Cernín y San Nicolás. En el siglo XV, recuerda José Joaquín Arazuri en su libro “Pamplona, calles y barrios”,  había 3 calles que ostentaban el título de Mayor, la de Navarrería, la del Burgo de San Nicolás y que hoy se llama Zapatería y ésta del burgo de san Cernin. Será en el siglo XVI cuando ésta desplace a las otras. Hasta el siglo XIX, la calle Mayor está formada por dos tramos o barrios, la calle Mayor de los Cambios (desde la iglesia de San Cernin hasta Eslava) por existir en este tramo una casa de cambios, y la calle Mayor de la Corregería (de Eslava a San Lorenzo) por existir en este tramo guarnicioneros que fabricaban cinturones y correas. Es en 1936 cuando recibe oficialmente el nombre de Calle Mayor. La calle Mayor es vía última del Camino de Santiago a su paso por el Casco, lugar de algunos de los grandes palacios del centro histórico, sede de buena parte de los comercios de toda la vida de Pamplona del que aun afortunadamente quedan algunos magníficos y vivos ejemplos, y protagonista de algunos de los principales acontecimientos festivos de la ciudad: la procesión de san Fermín, el traslado de la Dolorosa o el añorado acto del Riau-Riau.

Iniciaré mi recorrido justo desde el pozo que hay señalado en la confluencia de San Saturnino, Mayor y Jarauta, el pocico de San Saturnino, donde según la tradición o la leyenda bautizó a los primeros cristinanos en esta ciudad. Atrás, a mis espaldas dejo la iglesia de San Cernín o San Saturnino que data del año 1107 y que todavía conserva su estructura de iglesia-fortaleza. En el arco de la entrada figuran dos esculturas que caracterizan a San Saturnino y a Santiago Peregrino, testimonio claro de la importancia del Camino. Enfrente a mi derecha,  podía ver el edificio del viejo palacio del Condestable. Durante siglos sometido a decenas de cambios: fue sede arzobispal entre los siglos XVII y XVIII y ayuntamiento de la ciudad algunos años del siglo XVIII. En los años 70 sus bajos estaban ocupados por diferentes locales comerciales. Asi, en esos años podíamos encontrar Casa Gorriz (donde luego en los años 80 se ubicaría Almacenes Pamplona), Aldapa, la tienda de alimentación de Ulpiano Aldaz (donde luego se ubicaría durante algún tiempo la tienda Ukrania) y Muebles Elosegui. A la vuelta, en la calle Jarauta, abría sus puertas Muebles Rubio. En este edificio tenía su sede un grupo de gran raigambre en la ciudad “Los amigos del Arte”, fundado en 1918 con la finalidad de promocionar la música en su diferentes manifestaciones. Fueron directores de la Asociación personas como Paulino Otamendi, Alfredo Lumbreras o Saturnino Sorbet. Entre los muchos actos en los que participaban destaca la Sampedrada, el 28 de junio. En el año 2000, los propietarios del edificio, a la sazón Jose Javier Gorriz Cabases y Maria Pilar Gorriz Unzu, vendieron al Ayuntamiento todo el edificio por poco más de 200 millones de las antiguas pesetas. El edificio se había deteriorado hasta el punto de declararse en ruina y obligando a un prospero negocio, entonces, Almacenes Pamplona, con 8 o 9 empleados a cerrar. Posteriormente el edificio se rehabilitaría eliminando todos los añadidos de los últimos siglos y recuperando su vieja fisonomía medieval, el chaflán fue sustituido por el pronunciado ángulo de la actual esquina. 

Enfrente del edificio del Condestable, en el nº 1 podemos encontrar el centenario comercio de Ortega. Fundado en 1900 por Bonifacio Ortega, soriano de nacimiento, que trabajó de aprendiz en Casa Gorriz. Mucha gente conocía popularmente a Ortega como Casa Boni. Posteriormente el fundador dejó el negocio a su hijo Pepito Ortega quien en 1965 cedería la tienda a sus dos dependientes: José Manuel Navarro y Daniel Cayuela. Con ellos Casa Ortega paso a denominarse Sucesores de Ortega, hoy Ortega a secas, con Eugenia Cayuela y José Manuel Navarro aun tras el mostrador. Siguiendo esta acera izquierda de la calle hasta Eslava podíamos (y aun podemos) encontrar la Droguería de Pedro Pomares, la sastrería Artazcoz fundada en 1910 por Epifanio Artazcoz, si bien estuvo inicialmente en un primer piso hasta que el padre y el tio del actual titular Alfonso se trasladaron en 1950 al local actual en el nº 5 de la calle, un local diseñado en 1924 por Victor Eusa y que albergó creo que anteriormente una zapatería (Calzados Llorente), la lencería Medina fundada en 1920, hoy en su tercera generación, un poco antes la tienda de encurtidos y alimentación La Sevillana, ya desaparecida y que también ocupa hoy Medina, la Tocinería Urdaniz (donde hoy está Maitagarri), La tienda de telas El Carrete (hoy la tienda del Camino), Deportes Zariquiegui (fundada a finales de los años 40), Bocel (en tiempos La Huerta Valenciana y hoy  sede de una asociación de jubilados), Las 3 BBB (hoy Fulber Shop), el Supermercado del Casette (hoy un chino), La Zapatillera (fundada por Jesús Garcia, “Mediaoreja”, con más de un siglo de historia), la imprenta Areta-Amondarain (hoy un pequeño almacén de un ciudadano oriental afincado desde hace tiempo en la ciudad), Clase Moda (anteriormente estuvo allí Casa Azagra), Calzados Larumbe (hoy Clarel), La Algodonera, con casi 100 años de antiguedad, Pincelada, fundada en 1985…. 

Un poco más adelante estaba el segundo palacio de la calle, el de Redin Cruzat restaurado a mediados del XVII y cuyo propietario, Martin Redin, fue capitán general de Galicia y de Sicilia. En los años 70 el edificio estaba en un estado bastante lamentable, como se puede ver en la fotografía de Zuñiga. En este edificio tenía su sede el Centro Mariano, del que ya hablé en la entrada dedicada a los cines parroquiales y el club de montaña Orimendi. El palacio sería objeto de una profunda rehabilitación a mediados de los años 80 (1984-85) siendo destinado a sede de la Escuela Municipal de Música “Joaquín Maya” que lo ha ocupado hasta hace un par de años. En sus bajos había como se puede comprobar en la foto un almacén de Muebles Apesteguía. Pasado este edificio nos encontrábamos con el edificio de Muebles Sagaseta, hoy también vacio. Sagaseta comenzó su actividad como fábrica de muebles y ebanistería en 1841 en la calle Mayor. Posteriormente pasó a ser tienda de muebles, actividad que siguió desarrollando en la calle hasta el año 2007 en que se trasladó al Ensanche. Luego venían la ferretería Sanz y García, dos de los establecimientos más antiguos de la calle. La Ferretería Sanz se instaló en su actual ubicación (en el nº 35) en 1922 (entonces era el nº 41).  El edificio era propiedad de D. Enrique Sanz. En él nació Javier Sanz, actual dueño de la ferretería y en él tuvo su sede la primera emisora de radio de Navarra, Radio Navarra, posteriormente Radio Requeté, origen de la actual Radio Pamplona.  También tuvo su sede en este edificio, desde el año 1954 y hasta el año 2000 la sociedad gastronómica Napardi. En noviembre de ese año  vendían sus locales a la Asociación de Comerciantes del Casco Antiguo y se  trasladaban al nº 2 de la calle Jarauta. 

Garcia fue fundada como mercería en 1942 por Petra García, donde antes estuviese la tienda de oportunidades El 0,95;  Una vez al año, la tienda de Petra en Reyes se convertía en juguetería. En 1964-65 se hizo cargo de la tienda una de sus hijas, Lourdes Pérez Garcia, quien  empezó especializándose en ropa de niño aunque durante algún tiempo vendió también ropa de mujer, para volver luego a vender solo ropa de niño hasta su jubilación; más adelante nos encontramos con la joyería Berna (abierta en marzo de 1976, donde antes estuviese Ultramarinos Armendariz), luego venía la frutería Cortázar, la carnicería Arrastia (hoy vacio), Muebles Andueza y Zozaya y Lanas Iris. La esquina de Mayor y Eslava la cerraba el Autoservicio Montserrat, uno de los primeros supermercados del Casco Antiguo y de la ciudad, fundado por los padres de Luis Fernandez Olaverri, propietario de la Vinoteca. Hoy en su lugar hay un Carrefour Express. 

Volviendo al principio de la calle, pero esta vez por su acera derecha y tras el Condestable encontrábamos en aquellos años 70 y hasta la calle Eslava, las siguientes tiendas: la droguería Ardanaz, fundada en 1900, donde se podía encontrar, al igual que en López, en el ámbito de la droguería, las cosas más insospechadas, y sobre todo que ha pasado a la memoria histórica de muchos pamploneses por esos entrañables belenes que año tras año en las navidades se podían ver en sus escaparates. Su propietario fue durante muchos años el celebre fotógrafo que inmortalizó tantas bonitas estampas de la vida pamplonesa, Nicolás Ardanaz. Más adelante estaba la vasijería de Cia, luego estaba  (y está) Calzados Yorkal con Angel Mari Segura al frente, la Industrial Ferretera luego Ferretería Agorreta, Record Sport, la Librería Leoz, una oficina de la CAN (en tiempos Tintorería Paris) , el singular establecimiento Ferran, Muebles Apesteguía (en este local estuvo Casa Sancena), Tintorería Koiné (donde hoy está Maitane y antes desde 1987, Maitagarri) Openis Boutique (antes Tranportes Amper y vinos Ibañez), Casa Nagore (antes la fábrica de lejias “El Tigre” y hoy sede de la Agencia Energetica), otro local de Muebles Sagaseta, Taberna (desde 1985, donde anteriormente estuvo la Droguería Varela), Electrodomésticos Thomas, fundado por el abuelo del actual propietario hace más de 60 años (en el actual espacio de Thomas estuvieron también Muebles Ocon y la peluquería Esain), y Tejidos Anma (anteriormente estuvo allí Colonial Ciganda) para terminar este tramo con Casa Ataun y sus riquisimas tortas de txantxigorri. Al lado estuvo la zapatería de José Jorajuria. 

Unas palabras sobre la mítica Casa Sancena fabricante de buena parte del mobiliario de la ciudad: bancos, tapas de registro, fuentes  y barandillas con el león. Con 165 años de antiguedad, el origen de Sancena se remonta al año 1848 cuando un curioso inventor y maquinista  natural de Bayona, Don Salvador Pinaquy Ducasse se estableció en Pamplona en sociedad con Sarvy y abrió una fábrica de fundición en el Molino de Caparroso. El bisabuelo de Miguel Nagore Sancena actual gerente de la empresa trabajó con él y pronto se inició la saga Sancena que ha dado nombre a la empresa. La industria se trasladó con  los años  a la calle Mayor (en el edificio donde actualmente se encuentra el comercio Muebles Apesteguía) y en 1936  se trasladó a la Rochapea, junto al río Arga, al lugar donde  durante más de siete décadas, hasta su derribo,  estuvo radicada. Hoy se encuentra en el  Polígono de Agustinos.

En su segundo tramo y empezando desde el cruce con Eslava, por el lado izquierdo y hasta el cruce con San Lorenzo encontrábamos la farmacia de Negrillos, el bar Olazti, la joyería Basilea (donde está desde 1996  Skaner), la Tocinería Larrasoaña (cerrada desde el año 2005 por jubilación de su encargada, tienda madre de la próspera industria Embutidos Larrasoaña), la boutique Coqueta (donde estaría al comienzo de los 2000 Decoralian), Almacenes Bidasoa, fundada a mediados del siglo XX y que sería regentada en el nuevo siglo por Pilar Montón, la Cristalería Eslava (donde se instalaría luego la tienda de chuches Ludiloj), Muebles Barrena, posteriormente Galerías Buen Precio, y a partir del 2000, la tienda de manualidades El Taller. Actualmente  ocupa este local la tienda de moda joven Pavana. El número 65 de la calle corresponde al tercer palacio de la calle, el Palacio de Ezpeleta construido en la primera mitad del XVIII, con una magnífica fachada barroca y cuyo propietario, José de Ezpeleta fue militar, virrey de Nueva Granada, Cataluña y Navarra. Señor de muchos sitios navarros, miembro del Consejo mayor de estado, caballero de la Orden de San Juan y abuelo del fundador de la Guardia Civil, el duque de Ahumada. El palacio albergó durante décadas el colegio de las Teresianas y posteriormente el Conservatorio Profesional Pablo Sarasate hasta su traslado a la Ciudad de la Música de Mendebaldea hace unos pocos años. Hoy, como el de Cruzat se encuentra sin uso. Pasado el Palacio estaba la tienda de antiguedades Carlos III, luego Deportes Dominguez (más tarde estuvo allí Grabonorte y actualmente Samoa Outlet), más adelante la Imprenta de la Acción Social, (cuando se cerró se instaló una elegante tienda de artículos de regalo y hoy está ocupada por unas oficinas de la Sección de Patrimonio y Museos del Gobierno de Navarra), la carnicería Senosíain, Tejidos Irekia, la pajarería Arga (donde hoy está la distribuidora de telefonía Yoigo y la perfumería Rosa (hoy Aika). La Aministración de Lotería nº1 y la Cafetería Delicias en la esquina de Mayor y San Francisco cerraban este tramo de la calle, tal y como se puede observar en la última foto de este artículo, de  Baltasar Soteras Elias.

En su segundo tramo, desde Eslava, pero esta vez por el lado derecho encontrábamos Iluminación Beunza, abierta a finales de los años 40, la fontanería Eraso y Ripa, Almacenes Ferraz posteriormente ocupado por Tejidos San Dennis (hoy perteneciente a Antiguedades Echarri), las Antiguedades Echarri, la enorme Papelería Grafos 4 (también de los Echarri), Muebles Doel (hoy vacío pero que durante años albergó una singular tienda de ropa joven “El Buho” con una estética de almacén neoyorkino, todo metal y un gran ventilador al fondo. Junto a él estuvo durante algún tiempo Calzados Gembero que se trasladó desde la calle Eslava a este amplio local y que albergó luego a la perfumería Keshna y hoy a Tiempo Moda y más adelante la Galería Arteclio, entremedias la boutique Andia. Anteriormente en ese grandísimo local que fue Arteclio hubo uno de los primeros gimnasios de la ciudad. El local así como todo el edificio era y es propiedad de la familia Huarte, concretamente y hasta su fallecimiento, hace dos años,  de Alberto Huarte Myers, uno de los integrantes del conocido grupo de música Los Iruñako. Este edificio albergó entre 1890 y 1938 el prestigioso colegio Huarte. 

Tras él estaban Muebles Lacunza (desde 1986 la tienda instrumentos musicales Haizea), la Mercería Duran (hoy un chino), la pajarería y tienda de mascotas Erla, abierta por los padres de la hasta hace poco propietaria Juana María Loitegui (su padre, Don Emilio Loitegui fue maestro de la escuelas del Ave María) y que durante décadas, ha sido otro de los principales referentes comerciales en el mundo de los belenes y belenistas, la Farmacia Rodriguez (hoy una rehabilitada Farmacia Planas), El Camerino desde 1983, la mercería La Fama, Tejidos Akara (hasta hace poco la tienda Mana), la floristería Lislore, el bar la Cepa, con entrada por la calle San Lorenzo y la Alimentación Gambra, ya al final de la calle, enfrente de la pared lateral de la iglesia de San Lorenzo. Me detendré un poco en La Fama. En sus comienzos, hace casi 120 años  había en ese local una pastelería. Desde 1940 la tienda se convirtió en mercería. Según sus propietarios, Fernando y Maite este fue el primer establecimiento en Pamplona en vender medias de seda y en traer labores de modista. Por último y acabando la calle nos encontramos a nuestra izquierda con la iglesia de San Lorenzo. La iglesia se empezó a construir en el siglo XIII terminándose en el siglo XIV. Tenía un torreón defensivo donde se abrió una puerta que más tarde se convertiría en la fachada de la iglesia. En 1793 se construyó una nueva fachada que se mantuvo hasta 1901 año en que se derribó y se construyó la actual.

Fotos del Palacio del Condestable y del Palacio Redín-Cruzat (1977): José Luis Zuñiga. Foto del final de la calle Mayor (años 70): Baltasar Soteras