“Comercios del Casco Antiguo, comercios que dejan huella”: Casa Garatea

 “Memorias del viejo Pamplona”, blog entre cuyos propósitos está el de contribuir, de forma muy modesta,  a preservar la memoria ciudadana de nuestra ciudad, se une a la campaña  promovida por la Asociación Casco Antiguo de Pamplona “Comercios del Casco Antiguo, comercios que dejan huella”, una iniciativa que a través de diferentes medios o canales (videos, artículos y una exposición final…) pretende descubrir a la ciudadanía  buena parte de los comercios más representativos y singulares del Casco  Antiguo así como su interesante historia. Inicio la serie de artículos con la historia de Casa Garatea, un singular establecimiento, situado en el nº 10 de la calle San Gregorio y que es, hoy en día, la única tienda especializada en artículos de equitación de la ciudad.

Su origen como Casa Garatea se remonta a 1910 si bien los antecedentes  del establecimiento son, incluso, más antiguos. A finales del siglo XIX en el nº 2 de la calle San Gregorio se encontraba la guarnicionería de Antonio Piqué  que a principios de 1900 regentaba Isaac Escribano bajo la denominación de “Sucesores de Piqué”. Antiguamente se valoraba verdaderamente el nombre y la trayectoria de los comercios y de los negocios en general,  de forma que al margen  de que el negocio o comercio se mantuviese dentro de la misma familia,  abundaba mucho entonces  lo de “Sucesores de…”, “Hijos de…” o “Viuda de…”. Escribano disponía, además, de la tienda  de un taller-almacén en el nº 49 del Camino de la Rochapea, hoy Joaquín Beunza. En aquel entonces sus dos trabajadores y él mismo  se dedicaban a realizar todo tipo de elementos (monturas, sillas, collarines,  retrancas, etc), guarniciones y albardas para ganadería y las caballerías,  tan frecuentes en la actividad cotidiana de aquellos tiempos.

En 1910 cogía en traspaso el negocio de “Sucesores de Piqué”, Angel Garatea Josué. En el nº 10, que es donde  se encuentra Casa Garatea, al menos desde 1936, tenía, entonces, Ángel el garaje para los carros de los clientes. Durante muchos años la tienda aparecía en los directorios comerciales como “Guarnicionería y alpargatería de Ángel Garatea”. Desde 1922, podemos constatar que Angel trabajaba no solo como   guarnicionero sino que vendía y cito textualmente también “alpargatas y jergas”.  En 1925 el negocio contaba ya con cuatro trabajadores  lo que da idea de que al negocio no le faltaba trabajo. Javier Fernández Jiménez, que había trabajado con Ángel Garatea, como aprendiz, desde una muy temprana edad, tenía apenas 12 años, (1931),   cogió en traspaso el negocio de Angel Garatea en 1959 y ejerció el oficio de guarnicionero en el mismo local  hasta su fallecimiento,  acaecido  en 1993. Su hijo, Jesús Antonio Fernández Sola, que es quien en la actualidad regenta el negocio, desde la muerte de su padre, aprendió el oficio también  desde joven ya que cuando estaba estudiando en Escolapios ya echaba una mano a su padre en el taller, de forma que cuando dejó los estudios se vino a trabajar con él. Con el paso de los años y debido a los profundos cambios operados en la economía   de nuestro país, la agricultura ya estaba totalmente  mecanizada y  hacía años que se había prescindido de los animales para la labranza, hicieron que  la antigua guarnicionería de Casa Garatea perdiese buena parte de su actividad y  se tuviese que reinventar. En los años 90, sin perder, afortunadamente, la esencia del oficio  de la guarnicionería, que le había caracterizado durante tantas décadas, se convirtió en la única tienda especializada en artículos para la equitación de nuestra ciudad. La hípica iba ganando cada vez más más adeptos y más presencia en nuestros lares. En los comienzos del nuevo  siglo XXI decidieron acometer una profunda reforma del local de San Gregorio. Mientras duraron las obras,  estuvieron durante un tiempo en un local de la calle San Antón.

Casa Garatea es una tienda especializada en equitación, pero además siguen conservando, en parte, esa parte artesanal, de  guarnicioneros, pues tienen taller propio. No solo venden artículos de equitación sino que se hacen responsables de todo lo que venden, si hay que arreglar algo lo hacen ellos  mismos. Casa Garatea es sinónimo de calidad en el trabajo, -trabajan de forma extraordinaria el cuero-,  y también es sinónimo de  calidad en el producto. Los productos más vendidos son los  relacionados con la vestimenta del   jinete: botines, guantes, pantalones, es decir aquellos elementos que se pueden estropear con el uso, pues, como ellos dicen,  una buena silla  te puede durar toda la vida. Además venden otros productos de cuero como carteras y otros productos. Casa Garatea ha hecho frente a muchos retos:  el derivado de la evolución de la propia naturaleza del negocio, la larga crisis económica del 2008, la irrupción del comercio online, la larga pandemia que estamos viviendo, pero de todas ellas ha salido victoriosa con trabajo y su buen hacer y sigue al pie del cañón, con la tercera generación, personificada en el joven Adrian, compartiendo responsabilidades con la segunda generación,   su padre Jesús Antonio. Entre los últimos retos  que han llevado a buen puerto están  el de  su presencia en las redes sociales así como la apertura de una tienda on line.

Fotos: las antiguas (1, 2 y 3 ) cedidas por Casa Garatea, las actuales (4 y 5), de Laura Blazquez (Blumun)

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