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Por las calles de lo viejo: Estafeta (1975-2013)

La Calle Estafeta es una de las calles, junto a Nueva y Mayor más largas del Casco, con más actividad económica (comercial y hostelera), más atracción turística y una de las principales vías de la Ciudad de la Navarrería. Comienza en su confluencia con la calle Mercaderes y finaliza en su confluencia con dos calles, Juan de Labrit a la izquierda y Duque de Ahumada a la derecha. La Estafeta es probablemente la más conocida de nuestras calles allende nuestras fronteras. Indudablemente el encierro y la promoción que de nuestras fiestas hizo Hemingway y luego los medios de comunicación durante el pasado siglo han contribuido a ello, si bien habría que recordar que solo desde 1867 corren los toros por esta calle, pues antes lo hacían por la Chapitela. La calle es probablemente una de las que más ha ganado con la peatonalización realizada  en el año 1997. En la primera de las fotos vemos la calle, sin peatonalizar, con los coches aparcados en uno de los lados. La calle ha tenido muchos nombres desde el siglo XIV: Rua de la Zaga del Castillo, barrio de las carpinterías de la Zaga del Castillo, Rua de trás el Castillo título que se conservó hasta principios del siglo XIX solo o asociado con el nombre de San Tirso. Hubo una basílica dedicada a este santo en el espacio que ocupan hoy los números 49-51 de la calle. En el siglo XVIII se comenzó a utilizar el nombre de la Estafeta para designar a la calle principal del barrio que se llamaba de San Tirso y que comprendía la Estafeta  de arriba, la de  abajo, y otras calles cercanas. Y es que en 1716 en las casas 50-52 se instaló la primera estafeta de Navarra. Durante el siglo XIX y principios del siglo XX, la Estafeta fue una de las calles más concurridas, siendo famoso el llamado paseo de la Feria, algo muy parecido a lo que sería a mediados del siglo XX para los pamploneses el paseo por Carlos III.

Iniciamos nuestro recorrido por los números pares de la calle, desde su confluencia con Mercaderes. Allá, por los años 80, al comenzar la calle, en la esquina que después ocupara Gretel y hoy Come Come estaba el Bazar La Ilusión. A continuación en el pequeño local existente estuvo la Relojería Olangua, que sería relevado en los años 90 por la Lencería Liserí, la boutique Tundra (antes de que se trasladase a la antigua Farmacia Blasco), la zapatería infantil Itziar (desde 1999) y hoy el establecimiento de venta de alpargatas y chocolates De mil Colores. Después estaba Limoges, hasta mediados de los 80 (1985), donde luego se instalaría  la Optica de Juan Pedro Goñi, el establecimiento de enmarcación de cuadros Amado Mendoza (en el lugar desde 1937), otro establecimiento del mismo ramo, Cuadros Huici, también con un montón de décadas a sus espaldas, uno de los pocos establecimientos de venta de discos que ha sobrevivido hasta hace poco en la ciudad, Digital, fundada en 1989,  y a continuación estaban Galdana, donde luego estaría durante muchos años Cachito y hoy la tienda de Desigual DS Shop, la perfumería Remón que luego sería Portobello (vendía pieles y vestidos en invierno y souvenirs en verano) hoy Itziar (se trasladó hace un año del 2 al 16), la Cuchillería Gomez. Este establecimiento tenía dos tiendas en la calle, una casi enfrente de la otra. Nos detendremos un poco en este establecimiento.

En 1943, comenzó el negocio familiar el abuelo de la actual generación, un gallego llamado Valentin Gómez Lama. Lo empezó precisamente en el número 18 de la calle, en lo que por entonces era una hojalatería. Valentín la alquiló, y bajo el nombre de Gran Cuchillería Gomez puso un taller de afilado y reparación de paraguas y venta de todo tipo de cuchillería, ayudada en todo momento por su esposa Basi. Con el tiempo se dieron cuenta de que durante las fiestas de San Fermín comenzaban a venir cada vez más turistas y comenzaron a vender artículos de recuerdo para la venta en verano. Entonces había pocas tiendas dedicadas al turismo, solo dos o tres. Más adelante cogieron otro local en el número 15 de la calle. Por aquella época el local había albergado la tintorería de José Ferrer. Allí pusieron otra tienda dedicada solo  a turismo y regalos. Por mediación de un holandés trajeron las primeras camisetas de San Fermin, las imprimían en el mismo local y al día siguiente las vendían. En el año 2000 Gómez, ya con la segunda generación, tuvieron que dejar el local del nº 18, reformaron la otra tienda en el número 15 que pasó a ser Cuchillería y Regalos todo en una. Hoy el negocio lo regenta la tercera generación. En el nº 18, después de Gómez estuvo una bisutería, Spleen, una tienda de telefonía, creo que era de Amena y desde hace algunos años una de las dos heladerías que Larramendi  tiene en el Casco.

A continuación de Gómez estaba la tienda de ropa Escorpión, que luego sería Boutique Rebeca, y que más tarde ocuparía uno de los hijos de Miguel Zarranz con la tienda Hilo a Hilo, y posteriormente Azul Mujer. Hoy hay en este local una perfumería de bajo precio, con perfumes y fragancias de imitación. Más adelante estaba Ultramarinos Beatriz (se abrió en 1922) que ya desde hace algunas décadas y con nuevas titulares cambió la orientación del negocio y la denominación por Pastas Beatriz, conocida en toda la ciudad por sus famosos garrotillos de chocolate. Beatriz es junto a Layana una de las dos referencias más importantes en el Casco y en la ciudad por lo que a pastas artesanales se refiere. Siguiendo la acera nos topábamos con las traseras del Hotel La Perla,el más antiguo de la ciudad, de la que hablaré cuando lleguemos  a la Plaza del Castillo. Hoy en las traseras está el bar-restaurante La Cocina de Alex Mugica. Posteriormente estaba Bodegas Ibañez que tras su cierre daría lugar a una moderna boutique de ropa de mujer: Avellana y que más tarde la ocuparía  una de las tiendas de Kukuxumusu y hoy Garrarte; a continuación la trasera del Bar Windsor, Tejidos Rodrigo o al menos una de sus tiendas, antes de que la ocupase Regalos Adamas (especializados en artículos de cristal), más tarde, durante un tiempo, Euskaltel  y hoy la Windsor Tavern. Tras este local en los años 80 estuvo el Bazar Alframir que más tarde sería un Todo a 100 y desde hace más de una década la tienda de ropa joven, complementos y tatuajes, Elektra. En los años 50 en este local estaba la tienda de electrodomésticos Aparatos Gortari. Para acabar este primer lado del primer tramo de la calle debemos citar la Casa del Libro, fundada en 1943 y ampliada a finales de los años 90 con el local de su derecha que durante algún tiempo ocupó una degustación de café: Cafeto que vemos en la fotografía de la derecha. Me cuentan que inicialmente el espacio que hoy ocupa la libreria la ocupaban en tiempos una relojería y la citada degustación de café. Hoy este histórico establecimiento lo regentan los hermanos Buttini, la tercera generación del negocio familiar. El tramo lo cerraba junto a las escalerillas de la bajada de Javier, el bar Las Vegas, hoy un kebab.

Volvemos al inicio de la calle, esta vez por su lado izquierdo, esto es por los impares. En la esquina, desde hace muchas décadas, estaba el establecimiento de muebles y accesorios de baño de Pio Guerendiain. El edificio donde está ubicado el local ha estado muy vinculado a la familia Guerendiain desde hace muchas décadas. En el vivieron y tuvieron negocios otros miembros anteriores de su familia. A continuación de Guerendiain, en los años 80, estaba la tienda de alimentación de Elia Hermanos que ocuparía luego, durante cerca de 25 años, Sulpicia Delgado bajo el nombre de Alimentación Sulpi, la Relojería Ancín, en el lugar al menos desde los años 60 y que hoy regenta la segunda generación, Calzados Galdeano (hoy en el local está El Churrero de Lerin), la carnicería Iriguibel (desde casi una década en su lugar está Zaika), Zarranz, fundado en 1938 y en el lugar al menos desde 1954, con Miguel Zarranz al frente durante décadas y desde hace casi una década regentada por la tercera generación, Munarriz, un bazar de productos electrónicos ocupado hoy por un chino, Fotografía Leache (que todavía sigue abierto), La Casa del Bacalao (en los últimos años en este local ha habido diversos negocios, como Morriña, otras tiendas y negocios de escasa duración y hoy el delicatessen Gurgur), Lanas Kuska, desde hace tiempo Sabai, Tejidos Rodrigo que ocupa tres números de la calle, el 25-27 y 29, fundada en 1976. Anteriormente a su implantación en uno de sus locales  estuvo la Cafetería Samanta y el Bar La Taberna y en otro la fábrica de hielo de Cervezas El León.

A continuación está, al menos desde inicios de los 90, Colecciones Iruña, que vemos en la foto de la izquierda. (Anteriormente, este negocio fundado en 1976, estuvo en un local de la plaza del Castillo, cerca del Bar Baviera). A continuación del nº 31 estaba entonces la Droguería Huarte, fundado por los hermanos Huarte Sola a finales de los años 40.Con el tiempo, la tienda de la Estafeta se la quedaría Martin, abriendo su hermano Antonio junto  a su mujer Mari Carmen Loza otra droguería en el Ensanche, en la avenida Carlos III. Como anécdota comentar que en el año 1972 un toro en el encierro arranco de cuajo la protección del escaparate de la droguería. Cuando cerró la droguería durante un tiempo estuvo en ese local Peluche Juguetes, luego una de las tiendas del Supermercado del Casette, hace algunos años Valsay y hoy una tienda de complementos. En el nº 35 de la calle, antiguamente creo que era el 37 estaba la Pastelería de Gabino Salcedo, abierta al menos desde comienzos de siglo. Yo he visto, al menos, una foto de 1919 donde se puede contemplar la rica decoración de época del establecimiento. Durante muchos años he visto desocupado el local, creo que el Windsor lo utilizaba como almacén, hoy alberga una casa de apuestas deportivas, Reta creo que se llama. A continuación ha habido diferentes cafeterías, la más longeva, los últimos años, La Coloniale, luego venía Joyería Goñi (1951), Mesón El Pirineo y para acabar con este tramo Galerías Alicia, que sería relevado por un Todo a 100 y desde hace pocos años por la tienda El Rincón de Hemingway.

Comenzamos el segundo tramo de la calle, nuevamente por los pares. En el primer edificio encontramos la única casa señorial de la calle, el Palacio de Goyeneche, con vistas a la plaza del Castillo y a Estafeta. El edificio lo mandó construir el baztanés Juan de Goyeneche en el siglo XVIII, editor de la Gaceta de Madrid, precursora del BOE. Hasta mediados del siglo XIX la fachada y acceso principal estaba en la calle Estafeta de lo que da buena cuenta su portalón y escudo de armas que vemos en la foto de la derecha. Hoy el palacio alberga a la sociedad El Chanclazo. Este tramo de la calle, hasta el cruce con Espoz y Mina, está lleno de establecimientos de hostelería. Salvo la tienda de souvenirs Olentzero que abrió en 1998, algún almacén y/o traseras de establecimientos de la plaza del Castillo, el resto de bajeras están ocupados por los siguientes bares: Okapi (en los años 80 estaba en su lugar el Bar La Papa), Bodegón Sarria, Cervecería la Estafeta, Don Hilarión y Fitero. Daré alguna pincelada de alguno de ellos.

El Bodegón Sarria se fundó en 1959. Se llamaba entonces Señorío de Sarria. En 1988 compraron el local los alsasuarras Cristobal Galarza y su mujer Mari Cruz Lecea que hoy regentan sus hijos Julián y Arantxa. El bar Fitero se inauguró el 6 de julio de 1956 por el matrimonio formado por Cesareo de Luis Diaz y Elvira Beorlegui Lacunza, naturales él de Fitero  y ella de Pamplona, en el lugar donde antes estuviese el bar Prados. Pagaron por el traspaso 190.000 pesetas de la época y la reforma les costó 210.000 pesetas. A la primera generación les sucedieron sus hijos, concretamente  José Mari de Luis, junto con su mujer Esther Azqueta,  artífices de llegar a la tercera generación,  formada por Arantxa de Luis y su marido Javier Vinacua que junto a Virginia de Luis son los que  están hoy en día al frente del negocio. En aquellos años de la fundación del Fitero había en la calle 6 bares, frente a los 17 actuales. El Bar Fitero fue uno de los pioneros en “marisquería” de Pamplona y afamado en fritos y tapas.

Tras el Fitero encontrábamos en aquellos años 80 una de las dos tiendas de Deportes Atanasio y a continuación Alimentación Cristina (que hoy alberga Bombones Torres, empresa familiar oriunda de Estella, que se desplazó de Calceteros a este local hace cuatro o cinco años), Made In Usa (era una tienda de vaqueros y luego ha habido diferentes negocios, el último otro punto de venta de la pizzería Pulcinella), Confecciones Irisarri (que luego fue Itaca, la tienda de souvenirs El Encierro, y últimamente algunas tiendas de electrónica, Digital Factory y Tecno Galery), Pescadería Villanueva (desde hace más de una década la tienda LG Complementos), la Carnicería Biurrun, hasta hace unos meses, la tienda de maquinas de coser de Casimiro Santiago, la pastelería Taberna y Mercería Feli, desde mediados de los 90, la primera tienda de Kukuxumusu que vemos en la foto inferior izquierda.

Retrocedemos al inicio del segundo tramo de la calle, justo en la confluencia de la calle con la Bajada de Javier. Allí, en esa esquina, encontramos la histórica Casa Lange, más adelante Souvenirs Estafeta, en el lugar desde principios de los 60, junto a ella el Centro Mariano y el Club de Jubilados de la CAN, la cafeteria-pastelería Belagua (hoy Chez Belagua), el asador Erretegia, la tienda de bolsos y paraguas Globe Trotter, el Self-Service Estafeta, luego sede de la peña Muthiko Alaiak (que antes estuviese en la calle Comedias), la sala de juegos Estafeta (luego Recreativos Cenzano y hoy Salón de Juegos Estafeta), la tienda de congelados Izotza (donde hoy está la tienda de telefonía de Movistar), Almacenes Alfredo, Carnicería Arbi (que permanece abierta), Deportes Atanasio, Orbaiceta (hoy Milar Estafeta), Casa Evaristo (hoy Chez Evaristo), el bar La Granja, El Supermercado del Casette (hoy la tienda de camisetas Eh, toro, eh).

En el primer piso, sobre esta tienda estaba en el año 1977 el celebre restaurante Josetxo que posteriormente se trasladó a la esquina de San Ignacio con la plaza Príncipe de Viana y que cerró hace escasas fechas como tantos otros establecimientos emblemáticos de la ciudad. En su lugar se instaló, y creo que permanece abierto, uno de los primeros restaurantes chinos de la ciudad. Tras el supermercado del Casette estaba Flores Estafeta (más tarde se instaló Totos que permanece abierto), Moda Hogar Casal, abierto desde los años 80 y hasta el pasado año (hoy ocupado por la tienda de accesorios para móvil Offeryet), la Pastelería Salcedo, en sus últimos años Pastelería Andueza, hoy tienda de telefonía Vodafone, Casa Sixto (hoy El Adoquín), Casa Juanito (que permanece abierto hoy como ayer, con Josetxo Urretabizkaia de camarero en la barra después de 50 años), Casa Flores (hoy El chupinazo). En su primer piso estuvo en los años 70 y 80 el hostal y restaurante Ibarra. A continuación estaba y está la farmacia Iturria (abierta desde 1922), la zapatería Santi Show, ya cerrada, y tras ella hasta hace unos meses otra tienda de Kukusumusu, también cerrada; hoy estos dos locales junto con la antigua peluquería del chaflán y otros de la calle Juan de Labrit darán paso a un gran establecimiento de hostelería, que estará situado ocupando todo ese chaflán que se puede intuir tras el camión de bebidas de la fotografía.

Fotos: 1ª Foto de la calle Estafeta (1994) de Mikel Goñi

La radio que oíamos entonces (1950-1990)

Antes de la televisión reinaba la radio. La recuerdo de niño en casa de los abuelos. Aquellas enormes radios de válvulas  ocupaban un lugar central en los hogares. Eran radios con varias frecuencias y ondas: Corta, Larga, Media, como la que se ve en la fotografía. La Frecuencia Modulada llegaría después, en los años 60. A menudo y durante muchos años la radio, con sus diferentes ondas,  era la única conexión con el exterior para conocer lo que pasaba en el interior y romper el silencio informativo  que durante demasiadas décadas del siglo XX sufrió este país. En los años 60 la radio se hizo personal y móvil, surgieron los transistores. Durante buena parte de mi infancia recuerdo a mi madre escuchando el radio transistor, desde primera hora de la mañana, a la hora del desayuno, durante la mañana, haciendo las tareas del hogar, a la hora de comer con el parte (diario hablado de Radio Nacional de España), o después de comer, escuchando los seriales. Con la transición la radio aplacaría nuestra ansia por saber lo que sucedía de verdad en la calle. Hubo una noche en especial que paso a la historia como la noche de los transistores. Fue la del fallido golpe del estado de 1981. Como la televisión, la radio forma parte de nuestra historia personal, además de en este caso, también formar parte intrínseca de la historia de esta ciudad. Hablaré de las tres emisoras que ocuparon el dial durante buena parte del período señalado y de los que tengo abundantes recuerdos y vivencias personales.

La primera radio de nuestra ciudad fue Radio Navarra. Comenzó a emitir el 27 de mayo de 1933 y estaba localizada en el primer piso del nº 41 de la calle Mayor, en el edificio propiedad de Enrique Sanz, abuelo del actual propietario de la Ferretería, Javier Sanz. En la foto adjunta vemos a uno de los pioneros de la radio, José María Perez Salazar, ante los micrófonos de Radio Navarra-EAJ 6. Con el estallido de la guerra la emisora pasaría a llamarse Radio Requeté, trasladándose en 1941 a la entonces Avenida de Franco (actual Avenida de la Baja Navarra). Desde 1940 y hasta 1971 sería dirigida por Ramón Urrizalqui, conocido popularmente por “el tío Ramón”. A partir de ese año la dirección recaería en Enrique Huarte, hijo de la segunda mujer del tío Ramón que dirigiría la emisora hasta el año 2004. En 1972 la emisora se trasladaría a la calle Yanguas y Miranda donde permaneció hasta 2003 en que se traslada a su actual ubicación en Aizoain. Algunas décadas antes, concretamente en 1984 la emisora había cambiado de nombre pasando a llamarse Radio Pamplona. En 1974 la propiedad había pasado a la sociedad Radiodifusora Navarra propiedad de la viuda de Ramón Urrizalqui y de los hermanos Huarte situación que se mantendría hasta el año 2004 en que la emisora  fue adquirida por la SER. 

Pero la radio son sobre todo sus voces y sus programas. Así que como no recordar en la antigua Radio Requeté la voz de Don Goyo (que vemos en la foto adjunta) en tantos y tantos programas: concursos, anuncios (o como entonces se llamaban comerciales) o multitud de espacios entre los que destaca “Micrófono infantil y juvenil”, los domingos por la mañana, o el programa “Iruñerías” en compañía de las entrañables Valen y Pili. Por el primero pasarían cientos de “jóvenes promesas” de esta ciudad a hacer un recitado o a tocar un instrumento musical. Por el segundo y desde el año 70 hasta finales de lo 80 se colaron, nunca mejor dicho,  burlando la censura del régimen, multitud de quejas y protestas sobre todo tipo de temas: urbanísticos, laborales, sociales, etc convirtiéndose en uno de los programas más populares de la época. Los deportes iban indisolublemente unidos a la voz de Javier Martínez de Zuñiga y las excursiones por nuestra tierra a la voz inconfundible de Javier Pagola. También a Javier Pagola y Mikel Bujanda se asocia otro programa de la época de la transición (estuvo en antena desde 1978 a 1988), el magazine informativo “Batzarre”. Y como no olvidar la voz de Teodoro González vinculada sobre todo a espacios de carácter cultural.

Junto a estas voces y programas locales no debemos olvidar otras voces y programas de ámbito nacional como “Hora 25”, nacido en 1972, de la mano de Manuel Martín Ferrand, la aparición de los primeros informativos libres en 1977 pues se acabó con la obligación de conectar con el famoso “parte” de Radio Nacional,   los programas deportivos, como el “Carrusel Deportivo” el domingo por la tarde, con los goles de los diferentes partidos de fútbol, en antena desde 1953, los programas deportivos de la noche, primero con Jose María García y con José Miguel de la Morena después, los magazines matinales diarios como “Matinal Cadena Ser” y “Hoy por Hoy” con Iñaki Gabilondo, los del fin de semana, como “A vivir que son dos días” con la recientemente fallecida Concha García Campoy, los musicales como “El gran musical” de la mañana de los domingos, las listas de éxitos: “los Superventas” y “los 40 Principales” sobre todo en la FM, los programas musicales locales de los 60 como “Discofilia” y “Requeterritmo” con Joaquín Luqui (en la foto) que después se marcharía a Madrid a encargarse de otros espacios musicales para toda la cadena, etc.

Mención aparte merecen los seriales radiofónicos que tendrían su época dorada entre mediados de los 50 y mediados de los 70, o sea durante algo más de 20 años. Seguramente muchos de los que andan entre los 45 y 50 años recuerden en su infancia haber visto a sus madres escuchar por la radio algún serial. Yo al menos recuerdo vagamente alguno de ellos, lógicamente de mediados y finales de los 60 en  adelante. De todos los emitidos que fueron muchos destacan el “Ama Rosa” y “La segunda esposa” de finales de los 50, “La intrusa” en 1965, “El derecho de los hijos” en 1966, “Santa Isabela” o “El profesor particular” en 1968, con las voces inconfundibles del cuadro de actores de Radio Madrid: Pedro Pablo Ayuso, Matilde Conesa, Teofilo Martinez, Matilde Vilariño, Julio Varela, Maribel Alonso, Juana Ginzo, Luis Duran, Alfonso Gallardo, Pablo Sanz, etc. En La voz de Navarra de la que hablaré a continuación se emitiría a partir de septiembre de 1971 uno de las más famosos seriales: “Simplemente María”, el serial más largo de la historia de la radio. Estuvo en antena durante 400 capítulos, hasta septiembre de 1973. Tras él llegaría algún otro tambien bastante famoso como “Soledad”.


La segunda emisora en emitir en Pamplona fue La Voz de Navarra, concretamente a partir del 7 de abril de 1957. Estaba ubicada en un chalet de la calle Navarro Villoslada. El primer director de la emisora fue José María Pérez Salazar, siendo sustituido en 1981 por Serafín Ramirez (en la foto de la izquierda). La emisora pertenecía a la REM (Red de Emisoras del Movimiento), luego desde 1974 REMCAR y desde 1978, Radio Cadena Española. Radio Cadena tendría una breve existencia, en enero de 1989 se fusionaría con Radio Nacional. Ya en 1984 había abandonado el viejo chalet de Navarro Villoslada y se había trasladado al centro regional de RTVE en la calle Aoiz. Al igual que con Radio Pamplona-Cadena SER recordaré algunas voces y programas de esta emisora: entre las más destacadas figura la del director de la emisora durante muchos años, el tudelano Serafín Ramírez, o también las de sus dos locutoras más celebres: María Socorro Pemán y Celia Enbum. Entre los espacios más populares de la emisora figuraban “Navarrerías”, “Nosotras”, “Nuestros consejos”, o los programas de discos dedicados.

Por último, la tercera emisora en emitir en aquellos años fue Radio Popular de Pamplona. Se inauguró el 4 de agosto de 1959. Inicialmente tenían parte de los estudios en el Seminario y otra parte en el Convento de Santo Domingo en el Casco Viejo, trasladándose en 1962 a unos nuevos estudios y oficinas en la calle Mercado, en el citado convento de los domínicos. En 1967 se trasladó la emisora a la calle Amaya, donde permanece en la actualidad. Programas veteranos fueron “Crónica Popular”, dirigido y presentado por Carlos Perez Conde que se empezó a emitir en 1974, “Tiempo de Juego” y otros espacios deportivos presentados por Pepe Trujillo, primero y por Jose Javier Iso después, los programas locales “Estudio Amaya” (1973) e “Iruña Hora 12” (1971) este último presentado por Rafael Escalada. María Jesús Artaiz podría ser considerada la voz femenina de Radio Popular. En 1968 Radio Popular recibió el Premio Ondas por el Primer Festival de Villancicos, festival de renombre incluso nacional que concitaría la atención de numerosos grupos y artistas y que desaparecería en 1981. Otro espacio famoso, aunque este del circuito nacional fue el consultorio sentimental de la señora Helena Francis. El consultorio se escuchó en las cadenas de las emisoras de la iglesia desde 1968 pasando luego a las emisoras de la REMCAR, más tarde Radio Cadena. Otros espacios nacionales de la COPE celebres fueron “Protagonistas” con Luis del Olmo (1981-1991) y “Directamente Encarna” (desde 1984). En la foto que cierra esta entrada vemos a Carlos Pérez Conde, en la 3ª edición del Festival de Villancicos Nuevos que ganó el cantante Víctor Manuel, junto a Segundo Valimaña. Corría el año 1969.

La televisión que veíamos cuando no teníamos televisión (1964-1970)

No sólo de paseos sobre calles y espacios desaparecidos por los planes urbanísticos voy a hablar en este blog, ni de lugares de ocio como salas de juego, cines o discotecas voy a escribir. En este cuaderno de apuntes personal al que aludía en la presentación del blog, allá por finales de noviembre del año pasado voy a rememorar también aspectos de nuestra memoria personal compartida y en ella ocupa un lugar preeminente, como no podía ser de otro modo, primero, cronológicamente la radio y luego la televisión. Empezaré, sin embargo, por esta última. Aunque en mi casa recuerdo que no entró la televisión, una Vanguard de 24 pulgadas, hasta finales de 1970, tengo recuerdos anteriores de programas de la televisión, seguramente por haberlos visto en casa de alguna vecina o de algunos familiares. Haré un poco de historia. Si bien fue en 1956 cuando comienzan las primeras emisiones de la televisión en España será en el año 1961 cuando se coloca en el Monte San Cristobal la antena de televisión que extendería las emisiones televisivas entre los pamploneses. Tres años más tarde, en 1964 se empezaría a captar la 2ª cadena, la que entonces conocíamos como UHF. En ese año abundaban en la televisión las series del oeste: “Bonanza”, “Cheyenne”, “Caravana” y alguna otra como “Los Intocables” y en 1965, “El Santo”, con Roger Moore. Sólo se emitía una película a la semana. Habría que esperar a 1967 para asistir a las primeros programas de cine: “Sesión de Noche” en la primera cadena o “Cine Club” en la UHF. Respecto a las series, este año comenzaría la mítica “Viaje al fondo del mar” de Irwin Allen, varias temporadas en antena, y a la que aludo en otra entrada del blog o la fugaz “El tunel del tiempo”.

Las series de aquellos años sonaban con aquel  doblaje mexicano o de Puerto Rico que hoy chocaría a las nuevas generaciones pero que hasta bien avanzados los años 70, era el doblaje habitual en las series que veíamos en la televisión. También de este año es el primer “Estudio 1” que aparece como tal en la televisión. Poco a poco los programas se fueron incrementando, sobre todo por lo que se refiere al número de series: en 1968, “Los Invasores” o “El Virginiano” y en 1969, “Mannix”, “Daktari”, “Ironside”, “La conquista del Espacio (Star Trek)”, “Jim West” o “El ladrón sin destino”. Junto a ellos podría destacarse además “La casa de los Martinez”, el espacio  “Novela”, con diferentes ubicaciones a lo largo de su historia, al mediodía, por la tarde-noche, y que junto al “Estudio 1” entretendría a más de una generación al tiempo que nos daba a conocer grandes obras de la literatura nacional y universal. Felix Rodriguez de la Fuente, con su voz tan característica nos enseñaría a amar y respetar  la naturaleza con sus espacios “Fauna” en 1969 y luego, en 1970 “Planeta Azul”. 
El año en que compramos la televisión se iniciaba el sábado, después de comer, “Sesión de Tarde” (cuantas películas sobre todo de aventuras habremos visto  los sábados a la tarde durante años y años), el domingo se emitía “Sesión de noche” y  los lunes por la UHF “Cine Club”, la UHF siempre tuvo esa vitola de televisión más cultural y minoritaria. Comenzaron los primeros ciclos de cine, bien dedicados a  estrellas de Hollywood, a consagrados directores o a diferentes géneros (cuantos cinéfilos nos criamos al calor de aquellos ciclos y películas), el Especial Vacaciones en Navidad o Semana Santa (todos los días había películas y vacación), series como Embrujada en la primera cadena, Misión Imposible o El Gran Chaparral (en la UHF). De aquellos primeros años en los que no teníamos televisión recuerdo con nitidez haber visto películas como “Horizontes Perdidos” que por cierto voy a comentar un día de estos en uno de mis otros blogs “La pantalla de los clásicos”, novelas como “El conde de Montecristo” de Alejandro Dumas con Pepe Rubio, de protagonista, obras de teatro como “Tierra baja” y entre las series muchas de las que he citado que se emitían en 1969 y 1970 (“Daktari” y sus animales salvajes, “Ironside” con Raymond Burr en su silla de ruedas, “La conquista del espacio” con el señor Spock (Leonard Nimoy), “Jim West”  o los programas de la naturaleza del amigo Félix.  Probablemente en alguna otra entrada de este blog  siga recordando otros años y programas de televisión o tal vez me decida a abrir algún apartado específico para ello en alguno de los otros blogs.

Aunque sabemos que la mayoría  de los recuerdos del pasado aparecen siempre envueltos en una bruma nostálgica que los mitifica y muchas veces inmerecidamente, no puedo por menos que mirar hacia aquellos lejanos primeros años de la televisión  con cierta emoción y cariño, probablemente porque aquella pequeña pantalla fue junto al cine y mucho más para un niño que estaba dando sus primeros pasos,  fuente de continuas sorpresas, fantasías y descubrimientos. Entonces teníamos toda la vida por delante. Para otras muchas personas el cine o la televisión eran las únicas vías de escape, entretenimiento o evasión en unos tiempos, en muchos  aspectos, bastante grises y deprimentes.
Foto de la cima del Monte San Cristobal de  Garikoitz Estornés. Enciclopedia Auñamendi. 1991 

Por las calles de lo Viejo: Calceteros y Plaza Consistorial (1958-2013)

En la última entrada de las calles de lo Viejo recorrimos la calle Zapatería, con sus tiendas y edificios más emblemáticos. En esta ocasión retrocedemos hacia la plaza Consistorial y repasaremos los establecimientos de la plaza asi como de su zona alta, la que se conoce como calle Calceteros. Esta cortísima calle comienza en el mismo punto en que arranca Zapatería y termina en su cruce con Chapitela. Es una calle relativamente moderna, del siglo XVII ya que está ubicada en el espacio de separación de los tres burgos medievales. Hasta 1914 se prolongaba casi hasta la calle Estafeta, pues en el tramo ancho de la calle Mercaderes existió hasta ese año otra manzana de dos casas que fue derribada.

Si recorriamos la calle desde el inicio de  Zapatería hacia Chapitela, allá por mediados de los años 80, dejábamos a nuestra derecha toda una serie de establecimientos ya entonces con una larga historia a sus espaldas: el primero, Tejidos Ripa que luego ocuparía durante algunos años una peletería, Lupus,  y desde hace algunos años una panadería-pastelería, a continuación Bolsos Nagore, con muchas décadas de vida que desgraciadamente no llegaría a cumplir el siglo de existencia y que sería sustituido en la última década por sendos establecimientos de hostelería, el Avocatto Pentito y el bar Ole, luego Almacenes Inda, un gran establecimiento textil de dos plantas referente en la ciudad como lo fuesen Unzu, Chile, Nuevas Galerías, Almacenes Pamplona y tantos otros, que cerró a finales de los 90 y desde entonces continua desocupado. Posteriormente estaba Casa Casla, una tienda de alimentación que todo el mundo recuerda  por sus famosos chorizos de cartón colgando de su fachada. El local de Casla sería ocupado posteriormente por una tienda de artesanía textil; Bordados de Ayer y Hoy y por una tienda de juguetes didácticos en la actualidad, Baga Biga. Todos estos establecimientos, hoy desaparecidos, pueden contemplarse en la foto de Galle de  los años 70 que abre esta entrada.
Tras Casla venía Juguetes Irigoyen que se trasladó hace casi veinte años al Ensanche, (hoy bajo el nombre de Juguettos) ocupada  luego por Bombones Torres y por otro establecimiento hostelero de fugaz existencia, a continuación Layana, otro establecimiento de referencia del casco y la ciudad, ¿quien no ha probado alguna vez las clásicas pastas de Layana, de mermelada de naranja, nata, frutas confitadas o chocolate? El origen de Layana hay que buscarlo en otro establecimiento que a principios del siglo XX, concretamente en 1900 estaba en la llamada Bajada de las Carnicerías, en la zona que hoy ocupa la plaza de los Burgos. Este lado de la calle Calceteros finalizaba, por último,  con una tienda, Calzados Palma luego, Vinos Satrustegui,  Txirrinta y tras ella la Farmacia de Miguel Castellot. En el otro lado de la calle solo hallábamos dos establecimientos:  por un lado, Optica Joaquín Alforja que fue fundada en diciembre de 1951 por Natale Sagone y Joaquín Alforja en el nº 28 de la calle Zapatería y que se trasladó en 1981 a su actual ubicación en la plaza y, por otro lado, Confecciones Gallego, con su gran fachada de dos alturas, desde finales de los años 80, concretamente desde 1989, Modas Tihista. Antes de la Optica Joaquín Alforja, según José Castells Archanco, se encontraba, y nada menos que desde 1860, la mercería Udobro, fundada por Gervasio Udobro Sanz y su mujer Angela Saez Mur. Casi en el cruce de Calceteros con Chapitela hubo durante muchos años un kiosko de prensa, lo recuerdo, era de madera y de color verde. En la foto adjunta de Galle, tomada a la altura de Bolsos Nagore, vemos la calle Calceteros con la iluminación de las navidades de 1958, donde alcanzamos a ver, a la izquierda, las fachadas de Joaquín Alforja y más adelante la alta fachada de Confecciones Gallego y a la derecha y e primer término la fachada de Almacenes Inda.

La plaza consistorial es el epicentro de nuestras fiestas de San Fermín y de la ciudad, por estar ubicado en ella el Ayuntamiento. Aqui se construyó la Jurería o primitivo ayuntamiento, tras el Privilegio de la Unión (1423), en la tierra de nadie existente entre los tres burgos (hay una placa en el suelo que lo recuerda), la Casa del Regimiento (pues era asi como se llamaba en el siglo XVI al Ayuntamiento) y el actual edificio de la casa consistorial  (que se empezó a construir en 1753). La plaza se llamó a lo largo de los siglos, del Regimiento, del Chapitel, de la Fruta, de Arriba y desde junio de 1866, plaza consistorial que es su nombre actual. En 1951 se derribó el edificio, conservando tan solo la fachada, volviendo la corporación al nuevo edificio reinaugurado  en septiembre de 1953. La plaza ha conocido a lo largo del siglo XX diferentes modificaciones urbanísticas. Así en 1941 se derriba la llamada Casa Iraizoz y cinco años más tarde la contigua, derribos que permitieron ampliar el acceso a la plaza desde la calle San Saturnino. Como he comentado en otra entrada en el año 1976 se derribó Casa Seminario construyendo en su lugar el actual edificio de Sanidad Municipal. En el otro lado de la plaza también hubo cambios. En el año 1955 se derribaron las casas de la llamada Bajada de las Carnicerías (la bajada que iba desde la plaza consistorial al Mercado de Santo Domingo)  para construir en su lugar la plaza de los Burgos. En 1958 se construyó el edificio que aparece con el nº 1 de dicha plaza y en 1961 se completaría la manzana y los porches de esta plaza al levantarse la casa contigua que albergó una de las últimas ampliaciones de los Almacenes Unzu.
En la plaza, comenzando por la esquina de esta con la de la plaza de los burgos encontrabamos, hace más de 30 años,  entre otros,  los siguientes establecimientos, una tienda de alimentación, Urrizola,   que luego daría paso, durante un largo tiempo a la Cafetería Altalea y hoy al bar El Vallado. A continuación la boutique Punto y Aparte, anteriormente La Tía Desiree y Boutique Plaza y a continuación Confecciones Olaso o Casa Olaso, en el lugar desde 1906 y que daría paso a partir de 1990 a Mª Sagrario Navarro. Y frente al actual comercio de Gutierrez  se hallaba el comercio de las Hermanas Oronoz. Durante décadas,  al menos hasta  los años  70, entre Ciga y este comercio se hallaba el establecimiento de Mariano Zufiaurre, tal y como aparece en la foto de Galle de los años 70 que abre esta entrada. Luego en los años 80 estuvo en su lugar una tienda que se llamaba Andresita. Tengo una goto de 1985que asi lo atestigua.
Fotos: Foto de la plaza consistorial de Galle (años 70) y de  Calceteros (1958), esta última del libro de J.J. Arazuri  “Pamplona,  calles y barrios”