Estampas de antaño: el vendedor de enciclopedias

Al recordar viejas estampas de antaño, recuerdo una de ellas, el vendedor de enciclopedias, aunque ampliando el espectro incluiré ahí en ese universo al comercial de Círculo de Lectores, al que estuvimos afiliados entre 1977 y 1980. El vendedor de enciclopedias fue una figura clave en la expansión cultural de miles de hogares españoles en los años 60 y 70. Era un trabajo de venta directa, puerta a puerta, visitando hogares para ofrecer  colecciones que prometían educación, prestigio y futuro.

El terreno parecía abonado. A  la generación de la postguerra que no había podido estudiar en muchos casos le siguió una generación que si pudo hacerlo. Los padres de entonces pese a las estrecheces del momento no deparaban en gastos si servía para que sus hijos prosperasen en los estudios. Y la enciclopedia se entendía que podía ser de gran ayuda para ello.

Comprar una enciclopedia al contado era muy caro, comprarla en fascículos o en volúmenes lo hacía posible. Las casas tenían entonces muy pocos libros y algunas de esas enciclopedias sirvieron para llenar las vacías estanterías de aquellos  muebles del cuarto de estar. No dudo que en muchas ocasiones sirvieron para el propósito con que se vendían aunque en otros casos tuvieron un mero propósito de estatus social y estético. El vendedor ofrecía acceso a la cultura en un país donde los libros eran escasos y caros.

En los años 60 y 70, España vivió un boom de las enciclopedias vendidas por entregas semanales en kioscos. Editoriales como Salvat revolucionaron el mercado. La Enciclopedia Monitor, uno de cuyos volúmenes llegó a mi casa a finales de los 60, se componía de 12 volúmenes en tapas duras, distribuida en 262 fascículos semanales de papel satinado. Se comercializó entre 1965 y 1972 y llegó a vender 300.000 unidades una cifra enorme para la época. La venta directa se combinaba en aquel entonces con la venta en kioskos. En la memoria colectiva, el vendedor de enciclopedias que solía ir vestido de traje con un maletín y algunas muestras representaba la llegada de la modernidad a los hogares y  la promesa de que “con esta enciclopedia, tus hijos llegarán lejos”. La compra de la enciclopedia era una inversión para el futuro.

Como he dicho al principio dentro de esta categoría de vendedores de libros y de cultura incluyo el Círculo de Lectores. Recuerdo que estabas obligado a comprar alguna novedad cada tres meses y recuerdo perfectamente al comercial que nos visitaba con regularidad  porque tenía una cabeza notablemente alargada o apepinada.  El primer libro que compramos se llamaba “El día en que murió Guernica”.  El Círculo era un club de lectura que había nacido en 1962, fundado por el grupo alemán Bertelsmann y la editorial Vergara. A finales de los 90 llegó a tener más de un millón y medio de socios que recibían puntualmente el catálogo de novedades. Planeta compró la mitad del Círculo en el año 2010 y se hizo con el control total en 2014. En noviembre de 2019 Planeta anunció el cierre de su red comercial, su página web y todos sus canales de venta. El histórico club de lectura no había podido superar las fuertes caídas en sus ventas debido a la llegada de internet con sus librerías on line, el comercio electrónico y la falta de adaptación de su modelo tradicional de venta puerta a puerta y de catálogos en papel,  un modelo obsoleto que ya no era sostenible ni rentable económicamente.

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